dimarts, 4 d’abril de 2017

vACíOs





Hace tiempo que reflexiono sobre cosas que no me gustan de mi vida y quizás debería cambiar. Hoy hablaba de ello con un colega de trabajo (bueno, para ser riguroso, nos enviábamos mensajes de whatsapp; hoy en día las personas hablamos más bien poco...). Él me decía que está planteándose un cambio radical de vida, harto de hacer cosas que nadie valora y que le comportan un estrés absurdo. Y me he sentido bastante identificado. Llevo gran parte de mi vida dedicándole un montón de tiempo a tareas al margen de mi trabajo que hago por amor al arte en mi tiempo libre. Siempre me ha estado bien así, porqué en ningún caso las hago por dinero, sino por pasión o amor hacia actividades como la música, o un equipo de fútbol modesto. Cuando me dedico a algo, me vuelco en ello y no sé hacer las cosas a medias. Tengo un punto obsesivo, no sé si lo habréis notado. Y soy muy exigente conmigo mismo, y lo acabo siendo con los demás. No soporto la desidia ajena, ni la despreocupación, ni la irresponsabilidad, ni la dejadez cuando te has comprometido a algo (y no tiene nada que ver con que algo esté pagado o no; yo hablo de compromiso y respeto a dar tu palabra y no cumplir). Como me ha pasado hoy, si me dices que me vas a enviar unas fotos el domingo, no entiendo (y me revienta) que el lunes por la noche no me las hayas enviado todavía. Si te comprometes a algo, cumple tu puta palabra y no me seas impresentable. Y si no la vas a cumplir, hazme el maldito favor de decirme directamente de buen inicio que no vas a poder hacer eso que te pido, y yo ya me buscaré la vida por otro lado. Estoy encantado de cometer mis propios errores, porqué eso forma parte del proceso vital de aprendizaje. Pero no soporto comerme los de los demás, y mucho menos que por culpa de otros no pueda hacer algo, o no pueda cumplir la palabra que le he dado a una tercera persona, confiando en que tú cumplirías la palabra que me has dado a mi. Todo esto, en un país de impresentables como el nuestro, es un problema.

Relacionado con todo esto, me siento anímicamente bastante cansado y harto de un proyecto a tres en el que últimamente vivimos instalados en una atmósfera de tensión y conflicto constante. Básicamente, porqué yo no soporto a La Rémora ni su actitud irresponsable e infantil, y estoy convencido que ella no debe soportarme a mi, porqué no me callo y dejo en evidencia su dejadez. Me importa bien poco, pero me jode sobremanera que no me esté dejando disfrutar como antes del proyecto en sí. Y siempre hay trabas, y problemas, y retrasos, que me están desgastando bastante. Hasta L de Lesbiana, que se supone que es amiga suya, está cansada de ella. Y yo, que meses atrás había dejado otros proyectos para tener más tiempo libre y dejar atrás esta eterna sensación de espiral de estrés y sobreactivdad, me estoy empezando a sentir agobiado y atrapado otra vez. Me paro a pensar fríamente, y desde hace un tiempo casi no quedo con nadie más allá de conciertos y este proyecto en sí. Las semanas pasan volando, una detrás de otra, y con repeticiones monótonas de escenarios y dinámicas, y a veces me pregunto si no estoy tirando mi tiempo, o si no lo podría estar aprovechando de otra manera. Me siento cada vez más aislado, y con esa extraña (y contemporánea) sensación de estar solo en el mundo (ironías y contradicciones de la era Facebook/Twitter. ¿Con cuántos de esos chorropocientos 'amigos' o 'seguidores' podrías irte a hacer una cerveza? ¿O cuántos de ellos saben algo acerca de ti o de lo que sientes? Qué asco de mundo, de verdad...).

Me siento en ese punto de duda en que algo te llena y te vacía a la vez, y no sabes si luchar por lo primero, o enviarlo todo a tomar por culo por lo segundo...




2 comentaris:

hiro ha dit...

Hi ha massa impresentable suelto pel món. Em rebenta molt la gent que no té paraula i és irresponsable, i que es pensa que amb una rialleta i una disculpa mal feta està tot solucionat.
És una pena que un projecte que havies començat per gust i plaer, derivi en situacions conflictives i de desgast. Normal que t'ho estiguis plantejant tot.

Les relacions personals, per culpa de les xarxes socials, estan en crisi. Jo prefereixo tenir pocs -però bons- amics a facebook, que cent mil per aparentar.

Pd: ei, jo quedo amb tu per fer unes birres quan vulguis, eh? ;)

dEsoRdeN ha dit...

No puc amb aquesta gent. No puc amb la desídia; ni amb el desinterès; ni amb la manca de compromís i d'implicació; no puc amb les capritxoses; ni amb les aprofitades... trec fum, últimament em sento hiper encès amb tot. Crec que m'he d'aturar i canviar moltes coses. No puc seguir així. No puc

Sí, ja fa temps que és una altra cosa que tinc pendent: fer una bona criba a xarxes socials, i deixar de seguir a gent que ni m'importa ni amb prou feines em coneix. Merdós món d'aparences i tonteries mentals

PD: entre setmana, quan vulguis! ;D