dijous, 27 d’abril de 2017

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Llueve. Odio la lluvia, aunque sea una buena excusa para no salir de casa en todo el día, y abandonar únicamente el pijama para meterme en la ducha. Quería aprovechar para hacer un montón de faena, pero la puta informática me ha hecho perder un montón de tiempo. Sí, ya sabéis que la informática es otra de las muchísimas cosas que odio. La informática consiste en gente aburrida que hace actualizaciones constantes de cosas que ya funcionan, con la finalidad de que dejen de funcionar. Así tienes que reclamar su ayuda, y mantienen su trabajo. Serían existencias paralelas a los políticos, y aquella famosa definición de Groucho. Hace unos días actualicé el sistema operativo y, evidentemente, eso es lo peor que puedes hacer en la vida. Siempre. Sin excepción. Tras ese supuesto pequeño paso adelante, se esconde una gran catástrofe. Siempre. Sin excepción. En este caso, ya no puedo usar algunas aplicaciones que funcionaban perfectamente bien y ya tenía por la mano, y ahora he tenido que reemplazar por otras que son una puta mierda y funcionan la mitad de bien. O, en el caso de la grabadora de sonido que tenía instalada, directamente ya no funciona. Ni tampoco las otras 3 que he probado estos días. Como pasa siempre en estos casos, he tenido que echar mano de colegas que entienden de estas cosas. Siempre hay uno o varios en tu entorno, afortunadamente. Supongo que luego deben reunirse entre cervezas para reírse de todos nosotros. En este caso me ha solucionado el problema... pero a medias. Ahora la grabadora funciona, pero cuando la utilizo, pierdo el control de volumen del ordenador, y no puedo ni subirlo ni bajarlo. Todo muy normal, sí. Como mi odio profundo a la informática, claro...

Parece que últimamente le he vuelto a pillar el gustillo y el ritmillo a esto de volver a escribir. Me estoy despreocupando bastante de otras cosas que me tenían ultraocupado, y eso me permite bajar el ritmo y tener más tiempo para mi, que es lo que quería hace bastante. A ver cuanto dura. Por ahora lo estoy invirtiendo en mi. En escuchar los vinilos que me estoy comprando últimamente, en ver pelis, en leer... en tareas domésticas no, curiosamente. Me aburren sobremanera, y las suelo dejar como última prioridad en mi actividad diaria. Son 0 productivas, y al día siguiente tienes que volver a hacerlas. Es como un pozo sin fondo. Esa es una de las grandes razones para adorar el hecho de vivir solo. Hay otras, pero esta es una de las importantes. Sólo de pensar en tener a alguien histérico alrededor dando por saco todo el día me sale espuma por la boca. Y esta impagable libertad de hacer los horarios que me de la gana... no lo cambio por nada del mundo. Realmente me gustan muchas cosas de mi vida, aunque haya otras que no tanto. Siempre va a haber cosas que no nos gusten, pero el tema es centrar la atención en el disfrute de lo propio, y no en las frustraciones por no tener lo ajeno...



2 comentaris:

Paola Vaggio ha dit...

A mí las tareas de casa tampoco me gustan y pienso exactamente igual!! que al día sigiiente están ahí de nuevo!! vivir sola/o es lo mejor, con compañía un par de días o tres a la semana.

dEsoRdeN ha dit...

Es que son una mierda! Me encanta tu filosofía de vida! ;D