Hoy me han picado al timbre de casa a las 12h, pero tampoco he tenido fuerzas ni ganas de ir a abrir. Esta noche al llegar a casa tenía una nota en mi puerta diciéndome que el jueves necesitan entrar a mi casa a instalar el nuevo cableado eléctrico. Mientras sea por la tarde, puertas abiertas. Hoy he leído que Albert Einstein dormía 11 horas para sentir que había descansado, y he entendido por qué la humanidad le considera un genio. Hablando de leer, he visto con mis padres (bueno, con mi padre; mi madre se ha quedado sobadísima en el sofá) un interesante documental: 'Google i el cervell mundial'. Es sobre el proyecto que tenía Google de escanear todos los libros del mundo para crear una especie de 'cerebro mundial' del conocimiento, al más puro estilo del siempre visionario H.G.Wells. De hecho, Google llegó a escanear 10 millones de libros, hasta que se topó con un pequeño problema: había digitalizado por la patilla 6 millones de libros con derechos de autor, sin pedir permiso a nadie. Y el documental me parece muy interesante porqué plantea muchos debates en uno. A mi lo de crear una gran biblioteca universal me parece cojonudo, siempre y cuando seas libre, gratis y para todo el mundo por igual. Es decir, una especie de Spotify, pero con total libertad y gratuidad, y organizada a nivel público, y sin que nadie se lucre de ello. Compartir conocimiento, sin más, y sin que luego nadie quiera sacar pasta a partir de ideas o creaciones tuyas. Yo en ningún momento me he planteado cobrar derechos de autor por las muchas cosas que escribo en la red, porqué no me mueve más inquietud que la de expresarme y compartir ideas, puntos de vista y cultura, y que otros también hagan lo mismo. En cierta manera, es una especie de comunismo bien entendido. Sin ir más lejos, algunas de las cosas que escribo en este blog (no todas, pero alguna que otra sí...) o de las que leo en vuestros blogs tienen tanto o más valor literario o filosófico o vital que muchos libros de mierda que he leído en mi vida, y me parecería ridículo querer cobrar por eso. Básicamente, porqué no entiendo el arte como una profesión, sino como una necesidad vital. El arte no es una posesión, sino un instrumento para crecer. Son los bocadillos del espíritu. Por eso, me jodería mucho que luego viniera un listo y cobrara a otros por creaciones mías. Y ese era un riesgo que podía pasar con esa biblioteca universal que pretendía monopolizar una gran corporación privada como Google. Otro tema era el del control que podían ejercer sobre todo lo que lees, y el suministro de toda esa información personal tuya que pudiera caer en manos de gobiernos, instituciones, corporaciones, etc. Sólo hay que ver las noticias de estos últimos días para darse cuenta de todo lo que se mueve a nivel subterráneo en grandes órganos de poder, a partir de toda la información que generamos y publicamos sobre nosotros mismos en la red y en aplicaciones como Facebook, por ejemplo. ¿Más debates que se desprenden del documental? El de los derechos de autor, y si ese no es un concepto que ha quedado desfasado en la actual sociedad global. Yo tengo un trabajo con un componente creativo, pero a mi me pagan un sueldo fijo, independientemente de la cantidad de 'productos' que genere al mes, o de las veces que la gente haga uso de ellos. Y me considero tan autor como un escritor o un músico, pero ni se me pasa por la cabeza reclamar un porcentaje de dinero por cada vez que la gente consuma mis creaciones. Me parece un debate interesante, por las mil y una aristas que genera.
A todo esto, tras ver el documental, y hablando con mi padre de lo prolífico que ha estado escribiendo últimamente, me ha soltado un "¿y a ti nunca te ha dado por escribir?". Y yo he pensado en el blog, y me he quedado algo bloqueado. Le he dicho que sí, que a veces escribía, pero sin precisar. Y cuando me ha seguido preguntando que si novelas, que si relatos cortos... he respondido con vaguedades, y creo que me debe haber notado incómodo. Y, en el fondo, me gustaría algún día compartir con mis padres todos estos años de escribir anónimamente mil y una reflexiones, y que descubrieran una faceta de mi que seguramente queda escondida (para ellos, pero también para todo mi entorno 'real'). Pero si parí dEsoRdeN de manera totalmente anónima era para vomitarme a mi mismo de manera completamente libre, sin filtros, ni máscaras, ni inhibiciones de sociabilidad cotidiana. En parte como terapia (y joder, cómo me ha ayudado a entenderme y a aceptarme y a quererme mejor!), en parte como ese Lugar Seguro al que siempre recurre Cienfuegos cuando las cosas se tuercen. Este rincón es el "casa!" que soltábamos en el patio cuando alguien estaba a punto de atraparnos al jugar al 'pilla-pilla'; la cama en que nos metemos mientras fuera llueve tras un día de mierda; los brazos (y toda la anatomía colindante) salvavidas a los que acudimos tras otro naufragio sentimental. Mi guarida contra la realidad. Mi refugio antiaéreo ante todo lo demás; ante todos los demás... como al cabrón que me ha tenido una hora esperando para una simple gestión que requería de 30 segundos para llevarse a cabo. El mundo es tan mediocre y mezquino que necesita de estos rincones donde verter la bilis, el odio y el resentimiento que genera. Porqué si no existiera este rincón, resolvería todos estos sentimientos con un Kalashnikov, y seguramente sería peor. Para mi, y para los demás. Y, sin quererlo de inicio, dEsoRdeN ha generado interferencias con mi 'realidad', con el proceso contrario al que quería hacer Google: es decir, 'desdigitalizando' a personajes que vivían sólo en mi pantalla de manera virtual. Y esto también me genera dudas sobre si esta desvirtualización humana ha desvirtuado también la esencia original de dESoRdeN, y si tiene sentido continuar ocultándolo a cal y canto. Pero como tengo sueño y soy así, prefiero buscar la respuesta en otro momento y dejar un ambiguo final abierto de puntos suspensivos. Y así hacéis un poco de gimnasia con vuestro cerebro, holgazanes. ¿Verdad que este punto cabrón me hace poderosamente irresistible...?








