dimarts, 21 abril de 2015

aNti-AStENia pRiMAveRaL




Despertarse con una semi-pesadilla, y comprobar que la realidad es todavía peor. Que el mundo está enfermo lo sabemos todos, pero cuando te explota a 10 minutos en metro, te choca todavía más. Quehaceres domésticos, algo de trabajo en el portátil, mover ficha por curiosidades personales-laborales, y rematar el diseño de las invitaciones del cumpleaños. Música, música, y más música. Llamar a mis padres, y que te haga feliz la semilocura controlada de mi madre; es en los contrastes cuando aprendes a valorar de verdad ese estado de normalidad tan extraordinario que brilla ante nuestros ojos sin que sepamos verlo. Cuando lo echemos en falta ya será tarde. Música, música, y más música. Pelearte con el nórdico y hacerle pasar su particular operación bikini primaveral. Pelearte con el borrador de la renta y que te salga a devolver, con ese miedo a dejarte alguna cosa que no controlas en absoluto. Nunca te fíes de la gente de cifras, por mucho que se te dieran realmente bien en el famoso concurso televisivo. Y para concursos televisivos, 'Sing If You Can', el karaoke-masturbatorio; están chalaos estos japos... música, música, y más música. Quedar para la escapada de mañana con paella playera. Apuntarte al intercambio de inglés del miércoles, y preparar la cámara para el safari de Sant Jordi. Contemplar las montañas de libros, CD's y camisetas limpias en el sofá, y sentirte realmente a gusto en tu ecosistema dEsoRdeNado. Contestarle el mail a la A-Lombarda y hablar de música, música y más música...



divendres, 17 abril de 2015

TeRrOreS cOTidiANoS




Hoy asistía a la primera reunión de vecinos de mi vida, y admito que iba acojonado. La pereza que me daba era solo comparable a la que pueda tener un koala en pleno verano tras atiborrarse de hojas de eucaliptus y mientras ve una etapa llana del Tour de Francia. La sola posibilidad de que me cayera algún marronazo o algún cargo de esos relacionados con papeleos, burocracias y demás inventos absurdos de la humanidad me creaba pánico. Si hasta llevaba un par de días volviendo a sentir esa sensación de mareos nerviosos como los que tuve en verano con otros marrones también relacionados con el New diSoRdEr's Palace, o al principio de temporada con los cambios hiperestresantes en el curro. Por suerte, somos pocos, y la cosa ha ido rápida. Cuando han empezado a hablar de números, coeficientes y no sé qué mandangas, yo iba asintiendo lentamente mientras por mi cabeza pasaba más o menos algo así...


A pesar de mi limitada mente de letras, he apretado un poco el cerebro y debe haber salido un zumillo de sentido común para entender más o menos lo que explicaban. Cuando ha llegado el punto de elección de nuevos cargos, mi cara debía estar blanca, una sequedad extrema de garganta ha estado a punto de provocarme la asfixia, y el tiempo ha pasado desesperadamente lento. Poco antes de entrar a la reunión, el presidente de la comunidad había dejado caer un comentario incidiendo en el punto de la elección de nuevos cargos, y mi mente tenía clarísimo en aquél momento que, como yo era el nuevo, entre todos habrían urdido un complot para cargarme el muerto. A esas horas de la tarde, casi me habría cambiado por estar en el pellejo de Rodrigo Rato. No había escapatoria...


El administrador con cara de palo ha planteado la cuestión, y yo he girado la cabeza hacia los demás, como mirando flojito y deseando tener la fórmula de la invisibilidad. Cuando han empezado a hacer broma sobre el cargo del presidente actual, y he empezado a percibir que él era el primero que quería seguir ejerciendo como tal, un gran rayo de sol ha iluminado la estancia. Incluso me ha parecido ver a través de la ventana a la gente de la calle brincando y bailando por encima de los coches y agarrándose a las farolas. Y, de manera nada frecuente, incluso me ha parecido sentir en lo más hondo de mi ser un ligerísimo sentimiento de empatía hacia los musicales, sin que ni tan siquiera me provocaran arcadas; algo así, menos en el jersey rojo...


De vuelta para casa, los rancios estúpidos que me cruzaba por la calle tenían cara de buenas personas e incluso sonreían; los coches no hacían ruido y respetaban los pasos de peatones; e incluso la poli metía en la trena a un ex-ministro corrupto (como tantos otr... todos). Pelar patatas para hacerme una tortilla ha sido juego de niños. Y he escrito a éste y aquella, y he felicitado cumpleaños, y he decidido que invitaré a una multitud para el mío. La felicidad está en los pequeños detalles, y mejor disfrutarla hasta que llegue el próximo hostión de realidad...



PD: Esta semana murió Percy Sledge... :(




dimecres, 15 abril de 2015

Si pJ fuERa hOy uNa jOVeNZueLa dANeSa...




...quizás cantaría algo así como esta banda que me ha destapado la A-Lombarda...




dimarts, 14 abril de 2015

eL eSTúPidO díA dE tU PuTa MadRe




Últimamente escribo más que vivo, y no sé si ése es el orden lógico de las cosas. La espiral de rutina avanza a velocidad de vértigo, mientras se suceden los Días Internacionales de la Estupidez Humana y a mi se me siguen acumulando llamadas pendientes que humanicen un poco esta existencia cada vez más autosuficiente y ermitaña. M-de-Morena me sigue dando señales de que el interés mostrado desde que nos encontramos de casualidad en un concierto no era compromiso ni quedar bien, y aunque cada semana me propongo pararme un momento a buscar algo que proponerle, los días vuelan y yo con ellos detrás. Llevo semanas sin ir a los intercambios de inglés, pero últimamente me ha coincidido con otras cosas que lo hacían incompatible. K-Mancuniana respondió a mi mensaje, y mi imaginación quiso hacer dobles lecturas de alguna expresión que utilizó. Quizás es que mi mente va cachonda por la primavera. Si no fuera por esta pereza prolongada hacia los CCC (Cuerpos Curvos Caprichosos)... he empezado a moverme para organizar algo para mi cumpleaños, y la primera pre-lista de invitados superaba el centenar. Cómo puede ser, si luego en el día a día uno se siente más solo que la una? Será que las redes sociales están flexibilizando con generosidad el concepto de amistad? Si me paro a pensarlo pausadamente, cuántos amigos REALES debo tener, aparte de mi mismo? Alguien con quien sólo te comunicas por facebook, twitter, whatsapp o similares, puede considerarse amigo? Y alguien a quien ves cada día y no sabe casi nada de ti? El jueves tengo mi primera reunión de vecinos en mi nueva condición, y me da un repelús tremendo pensar que me quieran endiñar algún marrón. Y, a la espera de pararme a consultar de una vez la agenda de conciertos,  y viendo que habían agotado entradas en Madrid, ya me he pillado una para el bolo de Los Planetas de finales de mayo. Otro más en mi extenso curriculum con la banda a la que he visto más veces en mi vida (calculo que andaré sobre la quincena). Su nuevo EP no suena nada mal, y han sido compañeros de tantos momentos de mi dESoRdeNada existencia, que al final uno siempre acaba recurriendo a ellos. Como si fuera ese viejo amigo al que vuelves a ver tras los años, y parece que todo siga igual...



dimarts, 7 abril de 2015

hApPy 100th biRtHdAy, biLLie




Probablemente sea la voz más desgarradora que me ha cantado en la vida; en la suya, las pasó putas, y eso te lo decía sólo con su timbre vocal. Luego también lo hizo en su imprescindible biografía, 'Lady Sings The Blues', que también fue llevada al cine. Seguramente sea uno de esos casos en que vivió una vida miserable para ganarse la eternidad que nunca llegó a disfrutar. Esa que nos hace recordarla, justo hoy que hubiera cumplido 100 años. Lady Day acompaña nuestras soledades universales y le pone alcohol sonoro a todas nuestras heridas emocionales, con voz tamizada previamente por ese otro alcohol que lijó su garganta para aliviar penas y desgarros cardiacos. Si el mundo fuera un lugar normal y agradable, y el ser humano fuera empático y sensible, en las escuelas explicarían su vida y pondrían sus discos. Y si el mundo fuera un lugar normal y agradable, y el ser humano fuera empático y sensible, seguramente ella nunca habría cantado como lo hizo... 



THANK YOU, AND FOREVER YOURS, ETERNAL LADY DAY...


dissabte, 4 abril de 2015

rANdOms & dANciNgS




El tiempo pasa, y la vida cambia, aunque a veces cueste de aceptar. No me gusta que se acaben las cosas que me gustan, ni que algunas personas cambien de perspectiva o posición vital y se alejen de la mía. Las que realmente no me importan, me da igual. En lo que llevamos de semana, han reaparecido unas cuantas dEsoRdeNadas, en una de esas extrañas coincidencias, como si se hubieran puesto todas de acuerdo. En algún caso, con ese rizar el rizo de la intuición que supone haber pensado en esa persona horas antes de que reaparezca. Me flipan estos guiños de la realidad. Es como si al pensar en alguien o en algo, emitieras una especie de señal de ultrasonidos que provocara que esa persona reaparezca, o que eso en que piensas te acabe ocurriendo. Con todo, quizás sea cosa también de estos días fuera de la rutina, en que hago un kit-kat a mis horarios de salmón y puedo coincidir más con la gente normal. Lo jodido de esta vuelta pasajera a la vida de 1ª clase es que te acuerdas de cómo era, y vuelves a ser consciente de lo que te pierdes. Evidentemente, también gano otras muchas cosas que echaría de menos si cambiase, pero soy humano y la cuestión es lamentarse por lo que no tengo. De hecho, mi objetivo vital sigue siendo el mismo: no tener que trabajar y poder hacer lo que me dé la gana en cada momento. Pero de momento no tengo ni la mitad de suerte que esta pareja británica de cabrones a los que les ha tocado los Euromillones dos veces.

En unas semanas llegaré a una cifra redonda y me tendría que poner ya las pilas si quiero hacer alguna celebración especial. Aunque admito que me da pereza prepararlo. También tengo un montón de cenas pendientes en el New diSoRdEr's Palace que no hago por mandra. Cocinar tampoco sería mi mayor estímulo. Preparar, en general, me da muchísima pereza: viajes, cenas, fiestas, escritos... a mi lo que me gusta es vivirlo, disfrutarlo, o escribir a posteriori sobre ello; pero no los preparativos. Y para disfrute, el que debieron tener los protagonistas de una historia que he leído gracias a Amapola: la Epidemia de Baile de 1518. La historia (yo me la quiero creer, así que paso de decir 'presunta'...) sucedió cuando una mujer se puso a bailar en mitad de una calle en Estrasburgo. Entre 4 y 6 días se estuvo. En una semana se habían unido más de 30 bailarines, y en un mes, 400. Algunas de ellas, fueron muriendo de ataques al corazón, fatiga extrema, o derrames cerebrales. Algunos dicen que el episodio sucedió por causas sobrenaturales, otros por una fiebre aguda provocada por el hambre extrema, o por enfermedades que afectaban a la zona en esa época, como la sífilis o la lepra. Incluso se afirma que bailaban sin control ni voluntad, y con caras de desesperación (tampoco difiere tanto de lo que vi anoche en el Moog, por ejemplo...). Sea como sea, puestos a elegir la manera, morirse bailando tampoco estaría tan mal...



dimecres, 1 abril de 2015

cANciONeS aNTiStAMíNiCas



Todavía me dura un ligero zumbido en los oídos, y creo que me he dejado los tímpanos colgando de los bafles del Apolo (posiblemente ya estén cubiertos por la lluvia de mantos de polvo que caía de las rejillas de aire acondicionado del techo; bastante asqueroso, la verdad...). Sí, Royal Blood tocan alto y contundente, y aunque sólo son dos, su sonido te atropella (sorprendente el bajo con sonido de 4 guitarras de Mike Kerr), si bien es algo lineal, y con pausas que rompen el ritmo. Y eso que sólo tocan una horita (cosas de tener un solo disco). El batería Ben Thatcher llevaba una camiseta del Barça, y me pregunto si mañana en Madrid hará lo mismo con una del Equipo del Mal. La sorpresa agradable de la noche han sido los Bad Breeding: supuran mala leche por los 4 costados, y son banda sonora ideal para los ataques de furia y destrucción dEsoRdeNados contra el mundo y la raza humana en general. A la salida me he pillado 'Carsick' de John Waters en el Apolo Store, aunque todavía no me he acabado 'Mis Modelos de Conducta'. De hecho, tengo un montón de libros a medias que espero devorar ahora que parece que ya llega el calorcito y los días primaverales de luz creciente (si mis sequísimos ojos me dejan...). Empiezo a notar algo de alergias, sobretodo cuando el balcón apareció el otro día completamente amarillo de polen, del viento que hizo. Hoy también he escuchado (de hecho, estoy en ello ahora mismo) dos regresos ilustres: justo en este momento estoy con el nuevo de Blur. Es tranquilito y se deja escuchar, con algún toquecillo oriental, pero no esperéis ningún super-hit que vaya a pasar a la historia del indie-pop. Y el primer disco en casi 5 décadas de mis queridísimos Sonics está francamente bien. Aunque se nota que la producción es de ahora, suena a ellos, y el álbum tiene fuerza y canciones con gancho (me encanta 'Sugaree'). Y otro retorno que temía y me ha aliviado gratamente es el de la Jon Spencer Blues Explosion. Han recuperado músculo y brillo, y aunque no lleguen al nivelón de 'Orange' o 'Now I Got Worry', vuelve a valer la pena escuchar su nuevo disco.


Ayer volví a un tanatorio, y la quijotera volvió a girar en centrifugado de miedos y pavores algo macabros. Quizás algún día me pare a redactar el guión de mi propio funeral, que estará lleno de música, humor y mala leche; no me da la gana que se convierta en uno de esos perversos espectáculos de pornografía emocional y sadomasoquismo del alma, con violincitos baratos y vomitivas moralejas religiosas. No descarto incluso incluír un mensaje en video, o un resorte en el interior del ataúd para que se abra de golpe. Ese podría ser un buen golpe de efecto para echar unas risas. Y para pornografía, la que se está haciendo también con el accidente aéreo de los Alpes. Sinceramente, no me fío nada de las versiones oficiales. No me fío de nada ni de nadie, si es humano. Lo que diga una cabra o un caballo, podría llegar a darlo por bueno. Y la alegría de la semana me la dio un partido de fútbol de los de verdad; de los que juegan personas, y no divas con vocación de top-model. De los que despiertan ilusiones verdaderas de barrio, no de los que mueven millones y llenan tertulias vacías. De los que me han hecho recuperar la ilusión y el sufrimiento por este deporte que adoro. Y es que, cómo molan las cosas que emocionan...





dimarts, 24 març de 2015

UtOPíA MueRTa




Las utopías siempre me han dado cierta rabia, porqué son muy mentirosas. Te hacen creer cosas maravillosas que al final nunca se cumplen, o te ponen la miel en los labios para pegarte la puñalada cuando bajas las defensas. Sean del tipo que sean, las tolero como meta ideal a la que acercarte todo lo que puedas, pero siempre y cuando no cometas nunca la torpeza ingenua de creértelas. Ese fue el pecado de unos cuantos estúpidos, entre los que me incluyo. En la última década, repetíamos una y otra vez que disfrutásemos de todo aquello que estábamos viviendo en repetidas e incontables exhibiciones majestuosas de esplendor en la hierba, porqué un día u otro se acabaría. Era nuestro escudo para no hacernos daño. Nuestro airbag para soportar mejor el hostión de realidad cuando llegara. Nos estábamos poniendo la tirita antes de hacernos la herida. Pero aquel orgasmo artístico pintado con los pies se iba alargando en el tiempo, bajo distintos directores, y con toda una serie de actores en común a los que se iban añadiendo otros de secundarios, pero igualmente importantes. Y parecía que con el paso del tiempo, todo se iba haciendo más perfecto, más excelso, más eterno. Y, claro, inconscientemente bajamos la guardia y cometimos el error de creernos que aquello se había instaurado con unos cimientos tan sólidos que sería imperecedero e inquebrantable. Como el cretino que se enamora y se acaba creyendo que será para siempre. Nos acostumbramos tanto a la excelencia que la convertimos en rutina, y casi ni valorábamos lo que teníamos ante nuestros ojos. Era lo normal, no podía ser de otra forma. Debimos hacer campana el día que el profe explicaba a Heráclito, y acabamos por aplastarnos los dedos con ese libro ignorado con soberbia porqué creíamos que ya nos sabíamos la lección con los ojos cerrados...

Anoche, tuve la alegría de que el Equipo del Mal cayó derrotado, pero yo me sentí triste y vacío. Me di cuenta que el escepticismo y el desafecto que siento hace mucho tiempo por los culpables de la utopía se había convertido ya en absoluto desamor y frigidez extrema. Me dejan absolutamente frío. No hay emoción, no hay excitación, no hay sentimiento, no hay empatía, no hay identificación... no me representan. No son mi YO convertido en equipo de fútbol. Se acabó la valentía, se acabó imponer tu personalidad, se acabó el sometimiento, se acabó la nobleza, se acabó la estética, se acabó la ética, se acabó el respeto, se acabó el arte. Ahora vuelve la mediocridad, la cobardía, que corra el jugador y no el balón, esperar agazapado para salir a la contra como un vulgar equipo sin talento, tirar los dados y a ver qué sale, apelar a la raza y no al talento, reírles las gracias y las vestimentas extravagantes a cretinos millonarios vanidosos, o el adorar a un racista que va por ahí mordiendo rivales. Mientras meta goles, se mira hacia otro lado, se barre y se tapa su mierda debajo de la alfombra, y aquí no pasa nada. Todo vale por un resultado. Los famosos 'valors' pisoteados y mancillados sin escrúpulos. La increíble incoherencia de elogiar todo lo que era vorazmente atacado hasta hace 4 días si lo hacía el bocazas portugués cuando comandaba el Equipo del Mal. Girar la tortilla y que lo que importe sea el QUÉ y no el CÓMO. Me cago y me meo en esa visión de las cosas...

...y me entristece ver que la gran mayoría se apunta al cambio sin ningún tipo de escrúpulos. Llegué a creerme que Pep había conseguido cambiar la mentalidad histórica de este club, y que nos había convertido a todos en inconformistas románticos que no renunciaríamos nunca a un estilo, un espíritu y una personalidad. Llegué a creerme que eso sería sólo un primer paso desde el que cambiar la mentalidad en otros ámbitos de la vida: social, político, personal...  porqué ese equipo para mi representaba un espejo y una metáfora vital brutales. Lo sé, soy un puto ingenuo crédulo. Y encima teníamos la perfecta antítesis en el Equipo del Mal, que nos reafirmaba todavía más, porqué ellos eran todo lo que nunca querríamos ser: soberbia, violencia, excusas, mentiras, falta de autocrítica, mal perder... y resultadismo extremo. Anoche, sobre el campo, en esa fase del partido en que ellos tocaban y nos tenían encerrados, y nos perdonaron la vida una y otra vez, y nosotros nos limitamos a jugar al balonazo largo, me pareció que los de blanco éramos nosotros, y los de blaugrana, ellos. Ojalá hubiera sido así, aunque hubiéramos perdido. Ojalá no ganemos nada este año, y no cometamos el error de dar definitivamente por bueno este disfraz barato a precio de oro...

Afortunadamente, ya hace tiempo que encontré un nuevo amor. Uno que siempre había estado allí, pero al que sólo hacía caso desde la distancia, deslumbrado como estaba por la vedette escandalosa y engreída. Uno mucho más humilde, pero más próximo y humano. Uno que me ha vuelto a hacer sentir emociones y sufrimientos. Que me ha devuelto la humildad del miedo a perder lo que tienes. Que me ha reconciliado con este juego, y con mi papel en él. Que me ha hecho ilusionarme otra vez por las pequeñas cosas, las pequeñas metas, y la grandeza de conseguir objetivos cuando eres mucho más modesto. Esta semana, sin ir más lejos, estamos viviendo sensaciones brutales, con la opción de rememorar antiguos tiempos de gloria de hace un par de décadas, si volvemos a repetir la doble gesta. Toda una utopía, y ya me la estoy volviendo a creer...



dimecres, 18 març de 2015

LiStOs pARa eL dEsPeguE




Comandante a torre de control; comandante a torre de control. Solicito permiso para despegar. Tripulación de cabina, desarmen rampas y crochet. Les saluda el comandante dEsoRdeN. La temperatura exterior es de 20 grados, y hace sol y un cielo azul y claro. Les agradecemos que hayan confiado en nosotros para realizar este vuelo, con destino a tomar por culo. Da igual dónde, mientras sea bien lejos del infierno de estas dos últimas semanas. En el asiento delantero disponen de la revista de vuelo, instrucciones de inseguridad, y un amplio catálogo de comida de plástico y cosas estúpidas que no necesitan, a precios de oro. Si tienen cualquier problema, resuélvanlo ustedes mismos y no toquen las narices con el botoncito de aviso a la azafata. Relájense y disfruten del viaje. Ahora mismo procederemos a realizar el protocolo de seguridad donde exponemos a nuestros trabajadores al más absoluto de los ridículos con todas esas maniobras que todos nos sabemos de memoria y a las que no prestamos la más mínima atención. Que si el salvavidas situado bajo el asiento; que si no lo inflemos dentro del avión; que si nos pongamos primero nuestra máscara de oxígeno y luego ya se las pondremos a los renacuajos que nos acompañen; que si en caso de tirar del cordel y no hincharse, procedamos a soplar por el tubito... pero lo más importante de todo: sea cual sea su destino, y acabe como acabe este viaje, si lo que de verdad quieren ustedes es salvarse, agárrense al salvavidas en forma de vinilo, CD o mp3 más adecuado para cada momento...


dimarts, 10 març de 2015

hURt




Una semana en la cama me ha dejado sin energía. Vivo flotando y en super slow-motion, supongo que todavía por la cantidad de mierda química que llevo en el cuerpo, batallando con los últimos regimientos de virus que se resisten a desocupar mi organismo. Las molestias de visión en mi ojo izquierdo se han incrementado estos días, y me tienen francamente preocupado, por mucho que las 3 veces que he ido a mirármelo me han dicho que el ojo está perfectamente sano (y qué cojones me pasa, entonces?). Mi musculatura está semiatrofiada de tanta inactividad. Y me siento tremendamente cansado, física y anímicamente. Vuelvo a sentir ese cíclico sentimiento de echar en falta la normalidad. Cuando no es una cosa, es otra, pero siempre he tenido la sensación de tener que capear con más dificultades que la gente 'normal', en cuanto a temas de salud. No en cosas de extrema gravedad, es verdad, pero sí montones de cotidianidades que generan disciplinas y molestias múltiples. Alergias, ultra-sensibilidad térmica y de humedades, vista, deshidrataciones o quemaduras de piel al mínimo descuido, mareos o náuseas... que una gripe me deje una semana fuera de combate y haya quien se recupere en un par de días; la maldita lesión estúpida que me tiene sin fútbol desde hace ya 2 años. Una sensación de fragilidad y deficiencias que genera inseguridades y ultra-protecciones. Envidio la despreocupación de los demás. Y la fortaleza. Y echo de menos etapas pasadas sin taras físicas ni estropicios del tiempo. Normalmente, al salir de un proceso gripal, uno tiene ganas de recuperar la normalidad. Y sí, en el fondo tengo esas ganas, pero en la superficie me siento negativo, sin fuerzas. Me provoca mucha frustración ver que no puedo, cuando había empezado 2015 animado y con empuje; que no sé qué narices me pasa, pero no soy yo. Algo me ha anulado por dentro, y me ha robado la fuerza. Suelo ser una persona de muchísima energía, y cuando me quedo sin, me quedo totalmente down, sin ganas de nada. Me molesta que la gente me envíe mensajes. Quiero que me dejen en paz. No tener contacto con el mundo exterior. Hacer vida interna, pausada, autista. Me crispa la música alegre, o los anuncios estúpidos. Estoy de mala leche, por pura impotencia. Sólo quiero dormitar (porqué tengo realmente mucho sueño constantemente), y escuchar música lenta u oscura. Y sentirla en toda su grandeza. Sólo estoy un poco negativo y eso también es parte de mi, eso es todo...