dilluns, 30 de setembre de 2019

eSPaCiO dE tiEMpO




Claroscuros de brillo y ambigüedad. Belleza translúcida. Ojos claros, alma oscura. O quizás no tenga la graduación correcta para observarte. Qué bonito sería lo sencillo si existiera. Es como esos relatos de falsa violencia que sólo creen extremistas o estúpidos integrales. A esta realidad le sobran velos y le faltan velas. Me falta que dejes de mirar al suelo imitando a tus bandas favoritas de shoegaze. El mejor antídoto contra la euforia sentimental es que no haya motivos para ella. Aunque no me importaría que los hubiera o hubiese. Tus besos me siguen sonando a hueco, y no sé si es prudencia o falta de materia prima amorosa. No hay deseo que se pueda construir sin su propia esencia. Y o le falta, o está sepultado por cementos de hormigón armado autoprotector. Me gustaría creer que cuando pase esta semana de estrés y mudanza todo se normalizará y volveré a sentir la fuerza y el calor de tus primeros abrazos, besos y susurros. Pero no sé si es pasarme de ingenuo. No deja de ser algo frustrante no poder disfrutar ni de la fantasía que se convierte en cierta pero llena de incertezas muy confusas. No es esto lo que yo me imaginaba, y las comparaciones recientes (tanto, que siguen echando humo y fuego...) son realmente odiosas. Tenerte sin tenerte. Gozarte sin gozarte. Querer quererte y que parezcas no dejarte. Son sentimientos que no tocarían, pero trastocan. Y yo quiero tocarte y que me toques mucho más de lo que hemos hecho en este último o primer mes, según se mire. Mis huellas dactilares están más impregnadas en otro cuerpo que en el tuyo, y eso sin duda es señal de que algo no va del todo bien...



dimecres, 25 de setembre de 2019

eNeMigOs




El mundo se está volviendo completamente loco. Tampoco es ninguna novedad ni descubro la sopa de ajo, pero este proceso de enajenación mental colectiva se acelera a pasos agigantados. Ayer una niñata me empezó a gritar por la calle diciendo que me apartara para que su abuela (supongo que lo era; era una señora mayor) pudiera pasar con un carro. Yo estaba junto a un contáiner y no había espacio físico para que me pudiera apartar más, y la señora pasaba de sobras. Y si tanto le preocupaba la mujer, la niñata podría haber llevado el carro y no dejar que la pobre anciana se deslomara. Ante esa hostilidad injustificada le respondí con más gritos y hostilidad, completamente descolocado y nervioso por la situación inesperada. Aunque cuando acabó enseñándome su dedo haciendo la peineta, acabé por enviarle un beso a distancia con la mano para dar por acabada la absurda discusión.

Horas antes, esa misma tarde, R-Ojos-Claros me preguntó si había visto un mensaje de FB de un conocido común. Y digo conocido, porque lo de 'amigo' se le queda enormemente grande, visto lo visto. Como yo no podía verlo, mi amiga me lo envió por whatsapp. Era un mensaje críptico y sin dar nombres, pero rajaba a muerte de hechos que podrían estar refiriéndose perfectamente a mi. Al principio me descolocó completamente, por la visión completamente distorsionada de la realidad. Llegué a pensar que no podía estar refiriéndose a mi, por el tono, y por la sinrazón y fantasía de sus 'argumentos'. Pero no pude evitar rallarme. ¿Y si en realidad sí que iba por mi? Y la sorpresa inicial se transformó primero en dolor, y luego, enorme cabreo. Por la patética manera de hacer las cosas, y por la cobardía de rajar a mis espaldas en público sin ni tan siquiera haberse atrevido a hablar conmigo si había cualquier tipo de problema o malentendido. Es algo que no puedo entender. Si yo tengo un problema con alguien, lo hablo con esa persona y lo soluciono. Me parece puro sentido común, y la manera más adulta y sensata de resolver las cosas. Pero montarte la película en tu cabeza enferma y vomitar en público tus paranoias en redes sociales para hacerte el mártir sin ni tan siquiera hablar o escuchar me parece patético, cobarde, narcisista y acomplejado. Muy propio de esta sociedad infame y egocéntrica que estamos construyendo entre todos. El tipo en cuestión se me cayó a los pies. Yo había sido el único que confió en él cuando todo el mundo decía que mentía. Fui el que propuso un proyecto común que nos permitió hacer cosas realmente excitantes y divertidas con otras dos chicas. Respeté su decisión de dejarlo cuando se peleó con una de las chicas (que era una auténtica arpía), por mucho que me jodiera que él se fuera y ella se quedara. Y resulta que te lo acaba pagando así. Últimamente tengo la sensación de que ir a mi aire y con decisión por la vida despierta envidias absurdas en otra gente, y que sólo reflejan las mediocridades y complejos ajenos. Y, sinceramente, me importa una mierda. Yo he tenido que trabajar mucho conmigo mismo para llegar a este punto de cierta 'serenidad' interior (con todas las comillas escépcticas del mundo), así que cada uno se ocupe de trabajarse a sí mismo. Yo no pienso ir tirando de los demás ni dejando que se aprovechen de mi, estoy muy harto de todo eso y lo he permitido durante demasiado tiempo. Tengo la conciencia ultra tranquila, y algo muy claro: la gente tóxica y paranoica, bien lejos de mi vida.

Y a todo esto, sigo sin aclarar mi vida sentimental. Con Mr. Bizarre hemos recuperado la dinámica de hace unos meses con el añadido físico de estas últimas semanas, pero sigue con el freno de mano y moviéndose en terrenos de cierta ambigüedad. Y la verdad es que yo necesitaría alguna certeza más firme. Y Morenita Amelie sigue rondándome, y yo que me dejo rondar, aún sabiendo ambos que esto se acabará el día que Mrs. Bizarre se lance definitivamente a la piscina (si es que ese día llega...) o que ella se aclare también con sus sentimientos. Todo debería ser más fácil, de eso no hay duda.

Y ver las noticias es cada día que pasa más deprimente. Querría dejar de vivir en un país que ha tardado 44 años a decidirse a desenterrar al mayor asesino fascista que haya tenido en su historia. En un país donde un partido supuestamente de izquierdas fuerza repetir unas elecciones, aún a riesgo muy serio de que gane la derecha reconocida, para intentar cargarse a su supuesto rival político. Un país donde se hace espectáculo mediático de un montaje policial propagandístico con toda la (mala) intención política para seguir demonizando a una opción política tan o más legítima que cualquier otra (la historia reciente de Euskadi ahora nos toca vivirla a nosotros...). Un país que sentenciará a gente inocente por sus ideas políticas como escarmiento público para inflingir miedo y que nadie más se atreva a desobedecer ni cuestionar según qué cosas. Un país de mierda, vaya. Tanto como cualquier otro de este planeta infecto.





dimarts, 10 de setembre de 2019

fLeQuiLLo NaRAnJa




La rueda de la rutina vuelve a girar vertiginosa, porqué así nos pasa a los sujetos del rendimiento. Parece que necesite de este ritmo trepidante para sentirme vivo. Y ya me puedo plantear y proponer mil veces y mil veranos que al volver bajaré las revoluciones y me dedicaré más tiempo a mi mismo y a vivir más lento. Al final, vuelvo a caer en la rueda. Lo jodido es que la disfruto, aunque comporte sufrimientos y preocupaciones. Supongo que es esa parte de realización personal que no consigo con mi trabajo remunerado y sí que siento con el vocacional.

Está cayendo un tormentón de la hostia ahí afuera. Cuando me he despedido de Mrs. Bizarre en su portal ya me ha dicho que estaba viendo unos relámpagos que anunciaban tempestad. No sé qué narices es esto que estamos gestando en estas últimas semanas tan inciertas y sorprendentes, con Morenita Amelie de invitada especial por allí en medio. Hace una semana tenía muy claro lo que quería e hice lo más difícil: explicarle a Morenita la situación en mi sofá y no ceder a la tentación fácil, aún habiendo roto por completo la distancia de seguridad y la alerta roja-naranja de mi exceso de Daiquiri y de su exceso de Campari. Pero ambos logramos pararlo, en un ejercicio recíproco de autocontención y castidad reflexiva extrañamente inéditos. Los días siguientes Mrs. Bizarre me descolocó por completo dando un paso atrás que no entendí, y que me llevó a pensar que los consejos de R-Ojos-Claros debían ser acertados: cuando le expliqué la situación días atrás, me dijo que yo tenía que hacer libremente lo que me apeteciera mientras no se clarificaba y definía la situación con Mrs. Bizarre. Y yo no le hice caso y me reprimí con Morenita Amelie porque quise correr demasiado y seguramente me precipité pensando que había más de lo que había con Mrs. Bizarre. Viendo que no era así, el fin de semana me relajé y volvimos a caer con Morenita, y la verdad es que volvió a estar genial, y no me provocó remordimiento alguno (porque de verdad no creo que debiera sentirlo en esta situación tan indefinida). Y hoy he quedado con Mrs. Bizarre y volvía a estar lo receptiva que no estuvo estos últimos días. Y no acabo de entenderlo, y me sigue dejando algo confuso, dentro de la absoluta clarividencia de lo que quiero. Disfruto tantísimo de su compañía que no tengo ninguna duda sobre mi elección definitiva, pero supongo que nuestros tempos y velocidades son distintos, y tengo que tener paciencia hasta que decida tirarse definitivamente al agua. Si fuera por mi, me tiraba ya mismo y sin necesidad de bañador. Compartimos muchas cosas, gustos y visiones, nos reímos muchísimo, y en parte nuestra relación me recuerda a la que tenía con E-Platónica (bueno, la sigo teniendo, aunque nos vemos poquísimo), por las conexiones y complicidades que tanto me cuestan de encontrar en otras personas. Pero tiene su propio carácter, tenemos nuestras propias dinámicas, y la verdad es que me resulta irresistible. A veces pienso qué sería ahora de mi vida si no hubiera decidido salir yo solo la noche que la conocí, hace dos inviernos. Es increíble cómo el azar de una decisión aleatoria puede marcar tanto el devenir de una trayectoria vital. Para bien y para mal. A mi me la está marcando estos casi dos últimos años. Para bien y para mal. Y noto que me está haciendo crecer, y eso sí que es positivo.

Sigue diluviando ahí afuera, y no quiero pensar en el agua que se habrá acumulado en el plástico que cubre la ropa del tendedero que no se había secado todavía de la última lavadora. Me iré a dormir ya, que mañana tengo un montón de cosas que hacer. Sigo sin entender las dinámicas de la vida, caprichosas e incomprensibles como ellas solas. Y sigo sin entender a las personas, pero eso sería ya otra historia de imposible solución...




dimarts, 3 de setembre de 2019

tOdo O NadA




Se ve que, en la vida, o no pasa nada o sucede todo de golpe. ¿Para qué andarse con equilibrios o términos medios? Será la euforia del sexo, que transmite hormonas inconscientes a través de dimensiones perceptibles sólo por energías o intuición. Pero se transmite y se percibe, y te mete en una espiral de puertas que se abren cuando menos te lo esperas. Desaparecer 6 meses para volver y soltarte que te ha echado de menos, y que el tiempo y la distancia le han ayudado a abrir los ojos y darse cuenta de esas conexiones invisibles que tanto cuestan de encontrar y tan poco de añorar. Cuando ya has dado por perdida a una persona, y te has preocupado primero, y luego te has cabreado, y has intentado entender lo inentendible, y pasan las semanas, y los meses, y no da señales de vida, lo último que te esperas es lo que tanto habías deseado. Y todo es confuso y abrumador. Y no sabes bien qué debes hacer para gestionar ese triángulo de puntas cortantes y naturaleza incierta e indefinida. El deseo es meloso y te dice que vivas el presente, porque tampoco hay nada claro, ni hablado, ni acordado, ni comprometido. Pero hay cosas que quizás no haga falta verbalizar y se dan por hechas, y me gustaría hacerlo bien. Llevo mucho tiempo esperando, y si tanto reclamo y pregono empatías y respetos, comunicaciones y sinceridades, me gustaría ser consecuente. Lo de mañana debería ser un adiós definitivo a un pasado-presente breve pero intenso, y un abrir las puertas de lado a lado a un presente-futuro estimulante y prometedor, aunque dé vértigo por lo enormemente incierto de todo. Se ve que, en la vida, o no pasa nada o sucede todo de golpe. Y ante esta tesitura, sólo me queda ir a muerte con mi elección y cruzar los dedos para que sea la correcta.


dissabte, 24 d’agost de 2019

pUzZLe dE AfECtoS y dEsaFecTOs




Un mes tras las vacaciones da para mucho, dejando de lado rutinas veraniegas como playa, piscina, o salidas nocturnas. 'Sólo' 6 meses después, Mrs. Bizarre volvió a dar señales de vida para disculparse, explicarse y decirme que me había echado de menos pero no había sabido gestionar la situación y no había escrito antes por miedo a que la mandara a la mierda. No lo hice, aunque en estos 6 meses no me faltaron ganas en algún momento. Estamos en proceso de volver a ponerlo todo en el sitio donde lo dejamos, y aunque la veo a ella más cariñosa y necesitada de mi que yo de ella, lo cierto es que también la echaba mucho de menos. Y aunque perdí gran parte de la confianza que tenía en ella, me gustaría recuperarla poco a poco, y que nos recuperemos mútuamente. No sé exactamente para ir hacia adónde, pero cualquier lugar será mejor que quedarse quietos o cerca del precipicio de estos últimos meses.

En estos 6 meses podríamos decir que el vacío que me dejó Mrs. Bizarre lo ocupó La Rubia del Paral·lel. Hemos ido a unos cuantos conciertos y festivales, cenas, salidas nocturnas... ha habido algún escarceo que nunca ha acabado de concretarse en nada, siempre subidos al alambre de lo ambiguo. Pero ha sido una suerte tenerla ahí, y creo que también ha sido algo recíproco. Como solemos decir, estamos todos igual de mal. Y al final es cuestión de encontrar almas gemelas, o casi, con las que evadirnos de la basura cotidiana. El martes acabamos en mi casa de madrugada, charlando, tocando la guitarra suave, y con algún acercamiento suave también, pero con el eterno discurso de "seamos sólo amigos" y "es que soy un poco rarita" (que puedo haber escuchado decenas de veces en mi vida, lo que me lleva a hacerme la pregunta: "¿siempre elijo a las raritas, son todas así, o no tienen otras excusas más originales?". Algo que seguramente sería extrapolable en el sentido y sexo contrarios). Toda una generación de incultos emocionales e incapacitados relacionales.

Y por si fuera poco, y cuando ya casi ni pensaba en ella, reapareció en escena Morenita Amelie. Nos encontramos en el trabajo tras semanas sin vernos por aquello de las vacaciones, y me salió espontaneamente decirle que se viniera un día a las Festes de diSoRdErLand. Y aunque me dijo que sí, tampoco acabé de creérmela demasiado, porque no sería ni la primera ni la segunda vez. Y aunque el lunes dijimos de quedar el miércoles, seguía teniendo la mosca detrás de la oreja con las habituales excusas de última hora. Pero esta vez no las hubo. Ni habiéndole dicho de venir a cenar a casa, sin tapujos ni disimulos. Y vino, y me trajo flores, y cenamos en la azotea en una noche fantástica y llena de magia por elementos externos adaptados a nuestra realidad. Y la magia dio paso a lo inevitable, y las ganas recíprocas acumuladas en meses y meses de idas y venidas explotaron con el calor de las noches veraniegas, mientras sonaba, literalmente, la traca del final de Festes. Y fue incluso mejor de lo esperado, porque siempre que uno espera algo, la realidad acaba quedando por debajo. Y ella misma me admitió que ya lo había descartado, y creo que yo ya casi también. Pero llevamos dos días escribiéndonos, y parece claro que con ganas de repetir. Y hace un momento coincidíamos que hemos tenido que hacer un ejercicio de autocontrol recíproco al vernos hoy en el trabajo. Y no sé dónde llevará esta historia clandestina y que no deja de tener riesgos por su situación, pero ahora mismo me costaría ponerle freno y ella me deja claro que también. Nada tiene sentido cuando se sienten cosas, sean del tipo y la fuerza que sean.

En este caos dEsoRdeNado me muevo ahora mismo, con una madeja de masa cerebral entremezclada, caras distintas, y afectos y necesidades también diferentes, intentando sacar algo en claro. Al final, por mucho que quieras racionalizar las cosas, parece que al final siempre se nos acaba llevando la corriente a la fuerza, y no hay control posible. A la deriva, como siempre, buscando un faro que nos lleve a puerto. Aunque a veces parece que nos dé miedo pisar tierra firme y preferimos quedarnos luchando en la tormenta por no hundirnos en mitad de la nada.




divendres, 19 de juliol de 2019

jAULa dE TeLa





Estirado en la cama (colchón blando, afortunadamente), metido en una mosquitera, y escuchando las olas del Golfo ir y venir. El viento no ha parado de soplar en estos días en la isla, y aunque el tiempo no ha acabado de acompañar, me lo he tomado con bastante calma. Seguramente el relax y la parsimonia caduquen en una semana, cuando vuelva la rutina laboral. Pero me preocupa bien poco ahora mismo. El ritmo anímico lo condiciona el entorno, y está claro que nuestras vidas cotidianas son un error. Seguramente, programado por los titiriteros. No sé hasta qué punto es real pensar que tenemos en nuestra mano las tijeras, pero independientemente de los cortes que nos provoquen, creo que es así.

Ver la fiesta de la luna llena como observador semi externo es un interesante ejercicio de análisis sociológico (no muy favorable para el ser humano, todo sea dicho). Y es curioso que la barrera para sentirte integrado no sea ni el grado alcohólico ni el hecho de ir solo (como si eso fuera un problema...). No, la verdadera exclusión y distancia la marca... la música. O su ausencia, sólo suplantada por el ruido. Chumba-chumba, canciones fáciles, o ritmos de laboratorio con letras estúpidas, muy adecuados para la pasarela de vanidades y exhibicionismos que se planta delante de tus ojos. Un show grotesco y fluorescente en el que es obligatorio hacer ver una felicidad imposible de conseguir con estos ingredientes. Con selfies, mucho mejor. Era un momento tsunami bastante claro.

Me relaja el sonido del teclado de la tablet. Como una máquina de escribir del siglo XXI, ocupando menos. Me gusta la sensación rupestre de esta isla, con caminos estrechos, mal asfaltados y que se inundan con las lluvias habituales de la zona. O estos taxis semiclandestinos que te regatean el precio del trayecto, y que compartes con una familia de alemanes, con jóvenes internacionales de medio mundo, o contigo mismo. Se ven muchas construcciones, y me temo que será cuestión de tiempo que pierda este encanto. Curioso que el teórico desarrollo lo acabe estropeando todo. Oigo el ruido de un animal ahí fuera. Parece un pájaro. Yo soy el animal invasor aquí, y tengo consciencia de ello.




dimarts, 16 de juliol de 2019

aLMoSt fuLL MoOn iN LamAi





Transito por calles que fueron nuestras, a miles de kilómetros de las mías. En este pequeño paraíso tropical todo se ve de otra manera, porque viven de forma distinta. El ritmo baja. Las prioridades cambian. Y casi sin darte cuenta tú también cambias la manera de relacionarte con el mundo y ese extraño entorno, inmediato pero ajeno. El ventilador gira a un lado y a otro, como tú intentando retener en tu mente tantos estímulos. Exóticos, distintos, abrementes. ¿Serías capaz de vivir así y aquí? ¿Dejarlo todo y a todos y empezar de cero? ¿Destruirte y reinventarte en alguien nuevo? ¿Cuánto de uno mismo lo genera el entorno en el que se mueve? ¿Somos realmente como somos, o en realidad son las circunstancias las que no hacen así? ¿Por qué te gusta tanto explorar mundo a tu aire, y cuando cae la noche añoras compartirlo con otras personas? ¿Es realmente una voluntad generosa de que otros vivan eso contigo, o es puro egoísmo de tener alguien ahí al lado, sin que sea especialmente transcendente quién ocupe ese lugar? ¿El mundo te hace cínico, o es tu cinismo el que hace que el mundo sea así?

Pasan los meses y ya son más de cinco. La otra noche soñé con ella. Creo que por primera vez en todo este tiempo, pero la memoria podría estar manipulándome. Fue como un susto girar la cabeza y que estuviera allí, con las piernas recogidas como la sirenita danesa, preguntándome si no la quería o si era ella la que no me quería a mi. Fue algo angustioso, pero si salió a flote es porque sigue ahí sumergida en la inacabable oscuridad de su ausencia eterna. Sigo sin entender nada de nada, y sigo odiando su cobardía, su inacción, su silencio y su cero esfuerzo por intentar recuperarme. Tengo valor cero en su mercado de valores, pero como de eso parece ir escasa, quizás no sea tan mala noticia. Que no te afecten los actos (o su ausencia) de quien demuestra no merecerlo debe ser el paso definitivo para alcanzar la madurez o la propia autoafirmación en esta jungla de YOs. Sigo caminando, cojeando de ánimo, pero con un hambre irremediable de coleccionar momentos memorables. Tampoco me parece que se pueda aspirar a mucho más en este planeta...




dilluns, 8 de juliol de 2019

tOCa vidA




Mezclar gente random es uno de mis juegos preferidos. Y, curiosamente, en un número elevado de ocasiones, la jugada suele salir bien. Quizás la incerteza hace que la gente sea más abierta, predispuesta, o lo mire todo con menos prejuicios. O quizás sea que al no llevar las caretas del día a día ni los cinturones de castidad de los roles cotidianos, todo fluye mucho más fácil. Bueno, y la música siempre ayuda, claro, y es el nexo más fácil para tejer complicidades fortuitas. Ahora toca otra de mis actividades favoritas: dejar atrás sitios, caras, problemas y rutinas, y lanzarme a ver mundo a mi aire. Tiempo de reflexionar, pero también de saber no hacerlo. Las horas previas son siempre de estrés y angustias por no dejarte nada, hacerlo todo deprisa y a última hora, y querer hacer la maleta más ligera posible y darte cuenta de que no te cabe todo lo que te quieres llevar. Al final es siempre un ejercicio de equilibrismos y volúmenes imposibles, y sabes perfectamente que a la vuelta será todavía aún peor. Y te das cuenta de la cantidad de objetos, ropas, y productos médicos o de limpieza que usamos en el día a día. Resumir mi mundo de los próximos 15 días en una maleta pequeña y una mochila de mano, esa es mi misión...






dimarts, 2 de juliol de 2019

aÑoRaNZa dEsoRdeNada




Recuerdo cuando empecé a escribir por primer vez por internet que se vivía una especie de época dorada de los blogs. Los recuerdos siempre son difusos y la memoria tiende a imaginar muchas veces cosas que realmente no pasaron o que no coincidieron en el tiempo, pero juraría que por aquél entonces no había descubierto aún Facebook, y mucho menos Twitter ni Instagram. De hecho, a esta última red social me resistí hasta hace poco más de un año. Siempre he sido muy de resistirme a todos estos cambios y a las nuevas tecnologías, aunque al final acabo cayendo (pero normalmente con reservas). La primera vez que oí hablar del mail, estando yo en la universidad, me reía de mis amigas que lo usaban, como si fueran freaks de otro planeta. Hasta hace 3 años no tenía ni whatsapp (de hecho, no tenía smartphone), y me lo acabé poniendo únicamente para facilitar la comunicación en el Primavera Sound. Ahora lo uso a mi manera, cosa que quizás ponga nerviosa a alguna gente (cosa que me importa bien poco): escribo cuando puedo y cuando tengo ganas, y eso excluye situaciones que me parecen obvias pero que para mucha gente parece que no lo son: si estoy con alguien, si estoy en un concierto, o en el cine, o comprando, si estoy trabajando, si voy caminando por la calle... no soporto a la gente que va escribiendo mientras camina por la calle, o los que se quedan parados en mitad de la acera, entorpeciendo el paso de los demás. Putos yonquis. Zombies sin alma. Egoístas incívicos y maleducados. Esclavos de estos tiempos en que nos hacen correr tanto para que no pensemos ni seamos críticos con todo lo que nos están atropellando y todo lo que nos están robando. Admito que he deseado que atropellaran a alguien que iba caminando y mirando el móvil, sin importarle una mierda entorpecer el paso de los demás. Me parecería muy merecido. Sea como sea, soy de los que puedo tardar un día en contestar un whatsapp, o varios si estoy de vacaciones. Hay gente que se lo toma mal, pero mis tiempos los marco yo, y me pone muy nervioso el intrusismo personal que intentan vendernos como normal en esta era de las supuestas comunicaciones inmediatas. Y no hace falta decir que cuando me voy a la cama, apago el móvil. Faltaría más que alguien me molestara en mi momento más sagrado.

Volviendo al inicio, añoro aquella época en que los blogs hacían chup chup. Había muchísima vida, muchísima interacción, y gente que no conocías de nada pasaba a formar parte de una especie de comunidad y de amistad de segunda dimensión. Amistad virtual que, aunque nunca me lo hubiera planteado al empezar a escribir en blogs, se acababa convirtiendo en real, de carne y hueso, en muchos casos. Por entonces todavía había muchos prejuicios y parecía que fuera algo de gente extraña, asocial, taraos psicópatas o cosas peores. Conocerse por internet, qué degenerados... es curioso cómo han cambiado las percepciones sociales comunitarias en unos pocos años... ahora el raro soy yo por no haber usado nunca Tinder ni similares. Pero al fin y al cabo, aquél era un proceso mucho más natural que cuando conocías a gente en una noche de fiesta. Y mucho más real. Porque esa gente que te leía a no sé cuántos kilómetros de distancia te conocía mucho más que muchos de tus supuestos amigos 'reales'. Empecé el blog de manera anónima precisamente como autoterapia, para expulsar fantasmas y demonios sin caretas, represiones ni inhibiciones. Y resultó que la gente lo comentaba, y te daba sus impresiones, y te hacía reflexionar sobre esto o aquello. Y era realmente interesante verte en sus ojos sin prejuicios previos que estuvieran condicionados por los roles que nos asignamos inconscientemente en nuestra vida cotidiana. Era una mirada mucho más pura y genuína, y estoy convencido que hoy no sería quien soy sin toda esta vida virtual, que curiosamente era mucho más real y auténtica que el 90% de relaciones de carne y hueso.

Y supongo que si añoro todo aquello es porque mi vida de carne y hueso sigue teniendo muchos agujeros. Pasan los años, y va pasando gente por tu vida, y relaciones que se hacen y deshacen con menos consistencia que las nubes en el cielo. Miro a mi alrededor y sólo veo a gente perdida, inconsistente, vaporosa. Yo debo ser igual. O quizás no encuento a quién demostrarle que no. Y si me aferro tanto a la música es porque no confío en la gente y no siento especial apego por los animales. Sin duda la música es la forma más perfecta e infalible de belleza. La que lo hace todo más soportable. Y la que te regala todas las emociones que te niegan los humanos y que tanto necesitas.



diumenge, 30 de juny de 2019

cASi VacACioNeS




Ya huelo las vacaciones, y eso siempre es una buena noticia. Aunque no llego tan apurado como otros años, tengo ganas de no hacer nada, desconectar, y largarme bien lejos de todo y de todos. Parece una necesidad general: cambiar de caras y de entornos. Nos agotamos los unos a los otros, también porque a cada generación que pasa, menos paciencia y más urgencia. Tanta, que ni sabemos por qué corremos tanto, ni hacia adónde. Perdidos como pollos sin cabeza. La vida por inercia y sin demasiado sentido. Ir tirando y ya se verá, aunque quizás no haya nada que valga la pena ver. No hay grandes referentes, porque los que nos ponen en las pantallas son mediocres, déspotas y no conectan con la gente; y los que valdrían la pena, nos los esconden todo lo que pueden para taparnos los grifos de sentido crítico. En la teórica era de la aparente información global donde todo debería ser más diáfano y transparente, uno se siente más atrapado, engañado y angustiado que nunca. Y rodeado de cretinos, imbéciles y egoístas también en el entorno más próximo. Descreído dEsoRdeN, qué cuesta arriba se hace todo a veces...