
Convivo con pinzas suicidas que no dudan en lanzarse al vacío a la espera de una vida más aventurera. Gozo de un balcón con vistas a las vistas de los demás. Montañas de cd's me resguardan ante la posibilidad de un ataque nuclear. Mi cama es el paraíso donde vivir los momentos más placenteros, independientemente de si los ojos estén abiertos o cerrados. El clima me invita a tener firmes esperanzas de ser subsede olímpica si nos dan los juegos de invierno de 2022. O a las malas, que vengan a rodar el nuevo spot de Gas Natural. Cuando veo el sofá a plena luz del día me preguntó cómo es posible que haya vivido según qué escenas en tan poco espacio. Si las paredes hablaran... haríamos tertulias de medianoche sobre filosofía barata y libre del impuesto revolucionario de la SGAE. La TV es como el escenario principal de Woodstock ante una audiencia de camisetas, calcetines, calzoncillos y pantalones recién lavados que hacen moshing cuando suena la sintonía del Telenotícies. Tengo a la plancha y a las camisas secuestradas en un zulo para olvidarme del maldito listillo que las inventó a ambas. Y ya me he comprado linterna y gafas de buzo para sumergirme en la lavadora y encontrar el conducto que lleva al país de los calcetines perdidos, que seguro debe estar gobernado por un ciempiés con 10.000 acciones de Punto Blanco. Pero sea como sea, me siento taaaaaan bien en esta pequeña ratonera dEsoRdeNada...




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