dijous, 6 de desembre de 2012

ReCicLAjeS PeRSoNaLes





Legañas, ojos rojos y baños de manzanilla. Días cortos de luz, por el maldito invierno y tus dEsoRdeNadas noches-chiclé. Hacerte verdura por coherencia con tu vida: sosa, hervida, sin gracia. Repetición de patrones con idénticos finales. Reiteración de errores sin sentido. Noches con finales innecesarios. Incluso cuando estás ahí enmedio, te das cuenta que no hacía falta, y que todo es un parche como el que te ponía tu madre en los codos del jersey y las rodillas del pantalón para que no los destrozaras en el patio del cole. Y haces cosas casi por compromiso, pero sólo tienes ganas de irte a casa, y maldecirte por ser tan débil. La sensación de vacío es inmensa. Da vértigo. Y querrías que no fuera así, pero es algo inevitable. "Cuando el sexo es algo simplemente divertido, ya no es ni divertido", que decía el otro día un filósofo. Hay días que ni eso. Te cagas en todo, y te dices que nunca más, y que menuda mierda toda esta vida de vacíos, pegotes y superficies. Y no le ves mucha salida a esta espiral hueca y amorfa. Debe ser la monda gustarle a alguien de verdad y que de verdad te guste. Y que los intercambios carnales sean algo más que un puro trámite de intereses comunes con fecha de caducidad inminente. "Oferta, oferta!! Que me lo quitan de las manos!", sólo faltaría decir. Me cansa bastante mi vida. Incluso por momentos me canso bastante yo mismo. Supongo que cuando odias a la humanidad eso se transmite, y todo es todavía más complicado. Pagaría millones por un poco de magia y química recíproca y completa, de principio a fin. Prostitución del alma, supongo que sería, y me da igual. Hay cosas que se echan tanto a faltar...






3 comentaris:

Campanilla ha dit...

A ver por parte, cuídate esos ojitos guapo, que un día tendrás que escribir en teclado Braille...
Lo de cansarse a uno mismo, odiar a la humanidad, etc. Supongo que son rachas, que el invierno y este frío no acompaña y que las noches llenas con amaneceres vacíos no es lo que más apetece en este invierno, donde los maratones de pelis y las cenas elaboradas por dos son un plan mucho más apeteceible.
Pero deberás de salir de tu cansancio, y de ese "odio" humanitario y abrir las puertas, que con eso solo proyectas una imagen de ti parecida a las verduras cocidas!
Te mando un rato de charla, un buen rissotto casero (que es mi especialidad) y un buen gin tonic entre risas y anécdotas. Espero que te haga más llevadero el finde!
Besitos

Cé. ha dit...

Pues a mi me gusta la verdura. Quizás yo también sea un poco sosa o insípida.
Todo son rachas. Y creo que uno siempre siente vacíos. Por mucho que tenga otros espacios que estén llenos. Ni siquiera cuando gustas a alguien y eres correspondido es suficiente. Siempre falta algo más.
PD. Se te pasará la racha. Lo sé. Pero llévala de la mejor manera posible. Al fin y al cabo, el odio siempre es mejor que la indiferencia...

dEsoRdeN ha dit...

Bueno, parece que estos últimos días han vuelto a la normalidad, Campanilla, gracias :) El frío y la oscuridad me ponen de muy mala leche, es verdad, pero yo odio 365 días al año. La gente se lo merece. Cosa que no me impide disfrutar de las personas que se lo merecen, que también hay unas cuantas, claro que sí. Merci opr la charla y el rissotto (buenísimo te ha quedao, por cierto... ;D), pero el gin tonic te lo dejo para ti. Yo soy de whisky&cola, y el gin tonic... lo odio! XD

A mi no me gusta nada, Cé. La encuentro sosa a más no poder, pero intento comer de vez en cuando, por salud. Sí, es verdad que todo esto va a rachas, y yo últimamente he pisado mierda de elefante. Pero lo de mis odios no quiero perderlo ni aún estando en buena racha. Al fin y al cabo, mis odios y sangre en ebullición también me hacen sentirme vivo