dimarts, 11 de desembre de 2012

cOLd dAyS





Ayer me tocó madrugar por placer, y hoy porqué había que hacerlo. Frío y sol. Climático, y anímico. Odio los hospitales, y me pregunto si debe haber alguien en el planeta al que le gusten. Quizás al constructor al que le adjudiquen la obra de hacerlo, o al político corrupto que pille una buena comisión por adjudicar esas obras a su constructor más amiguito (al que le pague más, básicamente). Es jodido ver jodido a alguien a quien quieres, aunque el contacto que hayas tenido con él (como con gran parte de tu familia) haya sido escaso y la vinculación emocional que sientas no sea tan fuerte. De hecho, me siento algo extraño. Recuerdo el día que murió mi abuela materna como uno de los más tristes de mi vida, porqué me crié en gran parte a su lado: fines de semana, vacaciones de verano... y me pilló en plena adolescencia, cuando eres más vulnerable y no tienes tantos mecanismos de inteligencia emocional para aplacar estos golpes de la vida (si es que alguna vez llegamos a tenerlos, porqué con lo poco que nos educan en el tema...). Y en este caso sé que me sentiré triste, pero no tanto. Y me hace sentir mal. Ya sé que no se trata de hacer ninguna competición de intensidad emocional, y que las circunstancias han sido éstas y es normal que me pudiera afectar más el caso anterior, pero es lo que siento. Y la verdad es que, aún teniendo menos contacto con mi abuelo paterno, siempre me ha caído especialmente bien, al margen del casi inevitable cariño por vínculo familiar. Ya hace meses que todos estamos mentalizados de lo que acabará pasando antes o después, pero aún así cuesta hacerse a la idea. Y a mi me duele especialmente por mi padre, porqué él todavía no ha perdido a alguien próximo; y aunque delante mío lo disimule, sé que está tocadete. El desgaste psicológico es inevitable, y él mismo me lo ha dicho. Y en estos casos, uno no sabe si es mejor cruzar los dedos para que se produzcan mejorías casi milagrosas, o que pase lo que tenga que pasar cuanto antes mejor. La verdad es que también se hace duro llegar a pensar eso...

...en fin, para desdramatizar un poco, y para olvidarme, me he ido a dar una vuelta por el centro. Tenía que comprarme una cosa, y han acabado siendo 3. Sí, amiguitos, dEsoRdeN comprándose ropa y no estamos en rebajas (y fiebre juraría que no tengo). Bueno, todo sea dicho, no son rebajas oficialmente, pero todo lo que me he comprado estaba rebajado. Quizás haya sido cosa de mi parte femenina, que ha decidido pegarle un codazo a la masculina y tomar el control por un par de horas. Me he dado cuenta que esto de tener más tiempo libre entre semana y no poder quedar con mucha gente me está haciendo gastar más: que si comida porque como más veces en casa; que si ropa o cosas de casa porque soy más consciente de cambios necesarios; que si cine, libros, entradas y ocio en general para llenar las horas de actividades de provecho... a veces me siento como si hubiera vuelto a mis primeros años universitarios, cuando todavía vivía con mis padres y me dejaba mi dinero en las tiendas de discos del centro. Aunque ahora voy a otro sitios. Con esto del invierno, mis actividades laborales a la intemperie, y mi obsesiva fijación anti-congelación (perfectamente comprensible por mi aprensión a pillarla gorda a la mínima que me descuido...), en cuestión de 2 semanas ya he estado 3 veces en Decathlon. Mi nivel de adoración a esta tienda está al nivel de IKEA o FNAC. Los cabrones tienen cosas súperútiles a 4 duros, y poquito a poquito, te acabas dejando el sueldo allí. Si no es para mi, pues para mis padres. Y es que la ropa térmica es una debilidad, pero da tanto gustito. Una de las pocas cosas que me gusta del invierno es la sensación de abrigo. Sea dentro del edredón (y si es en buena compañía, ya ni te cuento), en un bar mientras llueve, o yendo por la calle bien tapado con la ropa adecuada para sentirte calentito por mucho frío que haga. Oh, qué placer! Y es que dEsoRdeN es como una Scarlett O'Hara del siglo XXI, pero en versión atea, y cambiando el hambre por el frío...




PD: ya casi me olvidaba de la noticia que me ha indignado mucho muchísimo esta mañana: se ha confirmado que el Primavera Club se traslada a Burdeos y Guimaraes, gracias a la 'excelente' gestión de las autoridades (in)competentes en asuntos culturales de este país de mierda. Odio nivel guerra nuclear...



7 comentaris:

Anna K. ha dit...

Wake up, wake up. Vull el meu email jajaja

Després parlem dels teus impulsos femenins amb les compres ;)

Raquel ha dit...

El viernes yo dando vueltas, desolada y aburrida, por tu ciudad. Cómo no se me ocurrió que podíamos comernos unas Pims?

A todo esto... Odio los muros emocionales. Esa especie de protección que nos vamos echando encima...

Campanilla ha dit...

Todos tenemos maneras de "despejarnos" y siempre es más fácil hacer cosas superflúas como perderte en una tienda que tener que pensar en lo triste de la realidad.
Espero que se lleve de la mejor manera posible, quítate el sentimiento de culpa, tu bien lo has dicho, las situaciones son como vienen, y no puedes entristecerte por algo (más de lo necesario) si así no lo sientes.
Y sobre la ropa térmica...qué te voy a decir, mi armario desprende calor solo de abrirlo, Love Decathlon y todo lo que me quite el frío que llevo calado en los huesos desde el primer día!
Besitos y ánimos Desorden!

Cé. ha dit...

A veces los momentos tienen que llegar. Sin más. Y obviamente, el cariño que tienes a una persona no es comparable al que tienes por otra. Yo ... bueno. Supongo que en algún caso sentiría el dolor del no dolor. Ai, ojalá la ropa térmica fuera bonita.

PD. Cerquita el Primavera club, sí.

butthetruth ha dit...

Jooo... Ya casi me olvidaba como es bueno leerte! Tanto tiempo sin tiempo (perdona la repetición!), que ya casi dejaba de lado esta terapia tan buena...
Entiendo perfectamente lo de los vínculos familiares, pues estoy pasando exactamente por la misma situación, pero con la abuela paterna. Por más que me guste, no me causa tanto dolor como lo que sentí con mi abuela materna... Pero esas cosas no podemos controlar, sentimos y creo que sólo el hecho de que nos importen y nos preocupemos por su bien estar, ya es prueba de que nos son muy queridos. Eso de perder a las personas de nuestras vidas es una puta mierda realmente, sólo nos queda desear que ellos no sufran más de lo que necesiten sólo para traernos conforto emocional... Yo siempre deseo solamente que el otro no sufra.
Por cierto, una vez te he dicho que tenía mucha curiosidad en conocerte! Pues estaré por Barça las próximas semanas y ya que estás con tiempo libre, que tal una caña un día de esos? LLegaré el 23/12 y me quedo hasta 19/01 - Te dejo mi contacto por si acaso te apuntas!
vanessamorales.arq@gmail.com

Un besito y abrígate!

Pio ha dit...

Como me he acordado de mi abuela mientras te leía, er duro aunque no tengas relación ver enfermo a un familiar.

Ainss el Decathlon!!! Love total, esos polares, esas camisetas de algodón de la nieve, esos calcetines, para currar con eso de que estoy en la calle, les hago publicidad ^^. Los guantes son del mercado XD

dEsoRdeN ha dit...

eh, eh, no em pressionis, Anna K, que dormir és sagrat... ;D

Oh, hubiera estado bien, Raquel, que además andaba yo de vacaciones! :( la próxima vez, ya lo sabes. Cualquier tipo de muro sobra, me parece...

merci, campanilla. Y viva la ropa térmica! (buf, en las islas estáis como en diSoRderLand con la maldita humedad... :S)

Uno de mis mayores defectos de siempre, Cé, es querer acelerar los momentos por llegar. Soy un maldito impaciente. Que te duela el no dolor es curioso y jodido por igual... (mientras sea calentita, me da igual cómo sea la ropa térmica, XD)

Gracias, butthetruth. Sí, a veces esto de los sentimientos es tan incontrolable que confunde y descoloca. Me apunto, claro que sí, me encanta conocer gente! :)

Sí, Pio, y te hace consciente del paso del tiempo, y te recuerda que hay que aprovechar y disfrutar de lo bueno. Y que viva Decathlon!