dimarts, 30 de juny de 2015

SuMmeR biTeS




La tentación vive a 5 minutos y tiene ojos claros clarísimos. El curioso poder y magnetismo irresistible del 'qué pasará?' como mejor antídoto ante la pereza y fatiga de los fines de semana laborables de sol a sol. La emoción que mueve el mundo; sea para una peli, un libro, un partido de fútbol, o una noche por abrir en canal. Por eso nunca entenderé a los que leen la última frase del libro antes de empezarlo, o a los que chafardean el setlist de un concierto antes de que empiece. Asesinan la emoción del 'qué pasará?' por estúpida y absurda impaciencia. Y os habla el más impaciente de los impacientes. El que no soporta hacer cola de 1 persona en la caja del súper. El que se sube por las paredes cuando espera medio minuto para que le respondan un mensaje. El que se caga en todo cuando el bus tarda 5 segundos más de lo normal en cerrar las puertas y reemprender el camino...

Libertad condicional de casi un mes. Plantarse en la casilla de salida, coger el dado y tirar a ver qué pasa. Y pasa nada más empezar, y por puro azar, como mandan los cánones del dEsoRdeN. Que si ver un tuit casual, que si mensajito por aquí, que si mensajito por allá, que si ven, que si no me lo digas dos veces... que si billetes comprados para el paraíso a la vuelta de la esquina. Ganas máximas de relax, reír e improvisar en buena compañía. Ya me he comprado el último de Kiko Amat, aunque quizás me lleve uno que ocupe menos. John Waters tiene muchos números. En un ataque consumista, también me compre el 'Goo', el día que cumplía 25 años; y 'Juno'; y documentales/pelis de Daniel Johnston y Joy Division; y unas bambas, que quizás estrene en la boda de aquí a 3 semanas. Y he buscado mi mejor Yo en los cajones; y he enviado mensajes; y me he apostado conmigo que seré capaz de encontrar la despreocupación y la espontaneidad y pasarles la mopa para quitarles el polvo. Me quiero querer y odio odiarme, y así quiero que sea este verano...



dijous, 25 de juny de 2015

eS VeRAnO




Dormir, bailar, comer... bucle cíclico, como si hubieran doblado mi vida por la mitad y la hubieran hecho coincidir por el pliegue. Una americana extrovertida, una sueca que actúa, habla y baila como una pirada (evidentemente, es la que más me atrae...), una inglesa de aspecto andrógino, un par de catalanas y una madrileña. Encuentros casuales de ambos géneros y un mismo estado de lucidez. Hagan juego, señoras. El línier levanta el banderín, señalando la posición anti-reglamentaria. Buena gestión de control etílica, pensando en el calendario cargado hedonístico-laboral. Jugamos a los barquitos con La Nena, pero al final todo el rato nos sale agua. Lunes de madrugar para compartir makis, yakisoba y un chocolate con Pacharán con La Nena Imantada por diSoRdErland. Planes malvados de incierto desenlace. Planes por hacer de ámbito vacacional. Escapadas rurales masivas, con una boda en vistas de por medio. Mucho chiquipark, poco puteo. Cuando alguien te invita a una boda, putearlo en la previa debería ser considerado justicia social. Sigo algo raro por dentro, y quizás debería cortarme las puntas del alma. Y creo que entre el solazo desbocado de la piscina y la sobada vespertina en el balcón de casa que me he pegado al volver, he pillado un constipado...


dimarts, 23 de juny de 2015

mUNdO bAtRAciO




De aquí a una semana empiezo vacaciones. Sí, quizás debería empezar a mirarme qué hacer para vacaciones. Pocas cosas hay que me den más pereza que buscar billetes, alojamiento y demás preparativos de un viaje. Y mira que me encanta viajar. Es como lo del sexo en el siglo XXI: a mi lo que me gusta es el sexo en sí, no todas las gilipolleces, paranoias y frustraciones ajenas que hay que aguantar y/o sortear para conseguirlo. Suficiente tengo con las mías. "Lo sencillo mola", que hablábamos hoy con La Nena Imantada. Y quizás mi gran problema sea ése: que como no soporto que me quieran complicar cosas que podrían (y deberían) ser mucho más sencillas, me niego a pasar por el aro. Y me quedo al margen. Los demás (mejor dicho, las demás...) son el niño repelente que se lleva el Scattergories si no se juega como él quiere, por mucho que sus normas no tengan ningún sentido. Y el uno por las otras, y la casa sin barrer; aunque precisamente todo eso derive en ausencia de polvo(s). Todo es súper absurdo. Y super-ficial. A veces parece que tengas que pedir perdón por no medir 1'90, no pasarte horas en el gimnasio para que te salgan músculos en el cólon, o no ser un cretino que se viste y se corta el pelo como un cretino. Perdón por existir y no formar parte de la raza aria, dictadores de arquetipos. Os pueden dar por culo a todos, y que el desgarro os huela a Calvin Klein...



dimecres, 17 de juny de 2015

dEsoRdeNadAmENte



Hace unas semanas el traumatólogo me infiltró con cortisona y me dijo que probase a jugar; ha sido esta noche, y aunque ha ido algo mejor que cuando probé un año atrás, me sigue molestando al chutar. Aunque es algo frustrante y me veo que no podré evitar el quirófano, ha sido un chute de adrenalina volver a estar corriendo detrás de un balón. Echaba de menos jugar, todo el ritual de camaradería que rodea al juego, las cervezas de después a la fresca de una magnífica noche... pura vida. Como el anuncio de Estrella, pero con personas normales, y cambiando pibones por balones. Me resulta surrealista todo el bombo que se le da a un simple anuncio de TV: preestrenos para periodistas que lo twitean como si fueran grandes privilegiados por verlo 4 días antes que el resto de los mortales; el formato de cortometraje; noticias en los diarios digitales... por UN PUTO ANUNCIO de cerveza que insiste un año tras otro con los mismos prototipos de felicidad Disney y chicos y chicas súperguays, súperfelices, y súperencantados de conocerse. Apesta un poco, la verdad, aunque los escenarios naturales siempre son fantásticos. A 15 días de empezar vacaciones, todavía no me he puesto a buscar donde dejarme caer. Me apetece viajar, pero me dan una pereza terrible los preparativos de billetes, alojamiento, etc. Acabaremos improvisando, sello dEsoRdeNado por excelencia. Y a todo esto, desde mi último cambio de fondo de pantalla, han empezado a aparecer personajes para darle un poco de salsita al verano. El miércoles pasado, tras bailar con un montón de chicas, conocí a una E de origen incierto, entre argentina y uruguaya, con la que compartimos paseo nocturno y conversación de vuelta a casa. Supongo que estos días le enviaré un mensaje, a ver cómo respira. A todo esto, hace días que me revolotea A-Cosas-Claras-Pero-No-Tan-Claras, tras tiempo sin más contacto que algún mensajillo virtual. No quiero engancharme los dedos porqué ya me demostró en su día que es una de esas piradas en las que irremediablemente me acabo fijando siempre, pero admito que hay algo en ella de espinita clavada que no me importaría quitarme. Quizás nos veamos el jueves, que me propuso ir al Cruïlla, pero el cartel no me acaba de convencer, así que le dije de presentarle a unos amigos que sí que irán. Y para rematar la semana, el viernes llega La Nena a diSoRderLand, y tengo montón de ganas de verla, que hace como 3 o 4 años de la última vez. Aunque curre el sábado, la ocasión bien se merece unas copichuelas y unos dancings si se tercian, intentando no alargar demasiado (sí, ya sé que las buenas intenciones son muy fáciles de hacer saltar por los aires...). Y la semana que viene tenemos escapada rural de despedida de soltero. Será un St. Joan distinto, la verdad que sí... me encanta esta época del año en que el verano abre la puertas y te invita a pasar guiñándote el ojo...


PD: El concierto de CW Stoneking estuvo más que bien. Como decía Hermano-Ficticio-R, durante una hora y media pareció que el tiempo se paraba, y que estábamos aislados del mundo putrefacto, 90 años atrás. Poderosa música... hubo intercambios de miradas con la corista rubia de pote, pero me parece que hubiera sido una historia dEsoRdeNadamente delictiva...



dimarts, 16 de juny de 2015

bLacK iS BLaCk




"Oye, tu hijo tiene el culo muy frío / Ya, es que hace 3 meses que está muerto". Me ha hecho mucha gracia este chiste sobre un tipo que se queda a dormir en casa de un amigo en la habitación filial, que he leído a raíz de la polémica sobre los límites del humor negro. Adoro el humor negro. Me parece el signo más evidente de inteligencia, chispa y honestidad. Me permite meterme en el papel de muchas cosas que ni soy ni siento, y reírme (muchas veces sin que se den cuenta) de todas las miserias de xenófobos, fascistas, maltratadores, violadores, sexistas, explotadores, o mezquinos de todo tipo. Es un error muy común pensar que, en el humor negro, el objeto de burla son los colectivos y los tópicos que se utilizan; ahí está seguramente el punto de lucidez y brillantez maquiavélica: en un chiste sobre judíos no te ríes de ellos, sino que estás haciendo un ataque, tan feroz como sibilino, a los animales que cometieron con ellos semejante atrocidad. Lamentablemente, no todo el mundo es capaz de hacer una interpretación correcta de la verdadera gracia del asunto; ni tampoco todo el mundo es capaz de ejercer el arte del humor negro correctamente. Algunos lo confunden o lo equiparan a la simple condición de cafre, de esos que realmente están deseando las atrocidades que se dicen en este tipo de retórica corrosiva. Eso no es humor negro, eso es ser un animal descerebrado, y el matiz es completamente distinto. De la misma manera que delatar unos pensamientos fascistas es simplemente eso, y no tiene absolutamente nada que ver con este arte inverso de apariencias y espejos al que me estoy refiriendo. Es decir, si pretendes hacerte el gracioso deseando de verdad barbaridades verbalizadas, estarás siendo un auténtico hijo de puta, pero eso de humor negro no tiene nada. Por contra, si interpretas literalmente un mensaje dicho con una intención totalmente opuesta, el problema es tuyo, no mío. Lo que digo una y otra vez: yo me hago responsable de lo que quiero decir, no de lo que tú quieras interpretar. En todo caso, mi problema será seleccionar adecuadamente el público al que dirigir este tipo de lenguaje codificado, o intuir el tipo de reacción que provocaré en mis interlocutores. 

Por otra parte, el humor negro es una buena manera de canalizar por vía racional muchos instintos primarios nada deseables, y depurarte de malos pensamientos o violencias varias, físicas o psicológicas. Siempre me ha gustado, porqué desdramatiza TODO de la vida humana y le da la importancia que tiene realmente: NADA. Relativizarlo todo y saber reírse de todo y de todos, empezando por uno mismo, son elementos fundamentales del melasudismo que tanto reivindico. No hay nada que me parezca más patético del ser humano (y mira que el ser humano tiene un amplio abanico de patetismos) que el hecho de tomarse en serio a sí mismo. Las personas que lo hacen me parecen ridículas, vanidosas, exageradamente egocéntricas, amargadas, y, en definitiva, vomitivas y gustosamente hostiables. Que el humor negro puede tener sus contextos más adecuados lo puedo llegar a encontrar razonable. Quizás un funeral no sea la mejor situación para hacer según qué comentario sarcástico sobre el fallecido, por mucho que en frío pueda resultar ciertamente hilarante. Pero no deja de ser un poco hipócrita que hace unos meses muchos presumieran de #JeSuisCharlie en redes sociales y manifestaciones 1.0, y ahora esos que corrían por salir en tu TL o en las fotos tras las pancartas de París, se escandalicen. Libertad de expresión sí, pero siempre y cuando no se metan conmigo? Debe ser la polémica artificial de la semana, ahora que la de los pitos al himno ya empezaba a estar demasiado trillada. Desgraciadamente, seguimos viviendo en una hipocresía continua, y parece que sea más grave hacer humor cínico sobre determinados hechos históricos que engañar y robar a todo un país. Está claro que a muchos les escuecen los últimos resultados electorales y no saben disimular la rabia contenida. Otro debate sería si determinados cargos públicos deberían hacer uso del humor negro o no mientras ejercen, o si un tuit de hace no sé cuantos años puede deslegitimar a alguien para realizar una función política. Y otro, tan o más interesante, el mundo de apariencias y fachadas en el que vivimos: si hago un chiste sobre negros ya soy un racista? Siguiendo esa regla de tres, si yo (que toda mi vida he sido culé) un día de locura máxima me pusiera una camiseta del Equipo del Mal, eso me convertiría ya automáticamente en merengue? Me parece una lectura superficial, llena de prejuicios y falta de rigor y justicia. No se es algo por vestirse de ese algo, sino que lo que te da esa condición es un comportamiento, una actitud continuada, una voluntad... perdemos demasiado tiempo discutiendo sobre las cosas que se dicen, cuando en realidad lo que define a las personas son las cosas que se hacen...

Sea como sea, la vida pública en general es tremendamente superficial, muy poco reflexiva, y sobrada de prejuicios y lecturas interesadas y muy muy demagógicas. Ojalá la llegada de esta nueva ola de políticos pudiera cambiar algo de todo eso, pero mucho me temo que el verdadero poder (el económico) y sus altavoces creadores de opiniones públicas para públicos que no tienen opinión, continúan siendo demasiado potentes. Ojalá me equivoque; y ojalá el culo del niño de esta noche esté calentito...



divendres, 12 de juny de 2015

i'M a VaMPiRe



Se nos fue el Drácula más característico de la historia del cine, con permiso de Bela. El de Christopher Lee no tenía nada que ver con el del hierático y teatral Lugosi: como fue característica general de las producciones de la Hammer, el vampiro de mr. Lee era visceral y tremendamente sexual, ayudado por el cromatismo exagerado del Technicolor, que acentuaba el rojo sangriento y el bronceado de las voluptuosas víctimas del Conde. Recuerdo haber hecho algún trabajo universitario donde valoraba las diferencias de algunos de los Dráculas más famosos de la historia del cine. Mi personaje de ficción preferido y con el que siempre he sentido gran empatía, ya fuera por identificación o por deseo de parecerme. Por su carácter solitario, seductor, instintivo, visceral, e incluso algo vengativo. Por su condición diferente, extraña, sobrenatural, que despertaba atracción y rechazo a la vez. Como metáfora de la pasión y el miedo, probablemente las dos fuerzas más poderosas del mundo, con permiso de la codicia. Por esas cosas, o por otras que se me ocurrirían en otro momento, siempre me ha gustado leer historias o ver películas de vampiros, fueran buenas o malas. Desde el 'Nosferatu' de Murnau, a 'The Addiction', el 'Drácula' de Coppola o la más reciente 'Let Me In'. Desde sagas cutres de novias del Conde o vampiresas lascivas, a vueltas de rosca cómicas e histriónicas como 'El Baile de Los Vampiros' o 'The Rocky Horror Picture Show'. Me fascina el vampiro y toda su mitología, y en el fondo siempre lo he encontrado más víctima que verdugo, partiendo del dibujo más arquetípico que nos ha llegado por libros y películas. Por todo ello, esta tarde me he sentido algo triste cuando me he enterado de la noticia de la muerte de Christopher Lee. De esas tristezas extrañas que uno siente por gente que no conoce de nada personalmente, aunque en el fondo sí que lo haga con el personaje que cada uno de nosotros se forma en su mente de cada famoso; les dotamos de una familiaridad irreal que acaba generando esta empatía, y supongo que por eso hoy tantísima gente ha sentido esta pena, como la pueda haber sentido tanta otra gente por Ornette Coleman. Sea como sea, larga vida en las tinieblas, mr. Lee...




*Sí, parece que al hombre le iba el rollo del Metal





dimarts, 9 de juny de 2015

dEsVaRíoS 75



Una guitarra desafinada, y un oído de huelga. Esperas ansiosas y dudas de torpeza. La pereza máxima y una condena al hastío. Cambio de fondo de escritorio como esperanza. Rutinas en busca de la chispa perdida. Bucles con sabor a tónica. Una seria mala sustituye a una mala vida. Esta guarida es como gritar "casa!". Añorar lo que nunca tuviste. Picos de canciones extrañas que alivian como un buen viaje. Bailar con rumanas que parecen francesas. Encontrar tu zona de confort entre sombras y extraños. Ignorar mensajes por pereza o misterio. Resistir tentaciones, y jugar sin intención de remate. Negar lo común y aferrarte a la utopía de lo extraordinario. Creer en lo increíble por necesidad. Librar batallas internas y dejarlo todo perdido de sangre. Coleccionar tickets de trenes perdidos. Interesarte por nada y nadar por interés. Rebeldía como gabán. Misantropía como escudo. Terrorismo sonoro como venganza...





dilluns, 8 de juny de 2015

cOpA oN tHe RocKs




Fue un día como cualquier otro. Cero nervios ni antes ni durante el gran espectáculo del circo mundial. Ves el show a medias, porqué te pilla currando. A tu alrededor, compañeros enfundados en camisetas tribales bicolor, mientras tú vistes la tuya de los Excitements; amigos viviéndolo desde Berlín, como tú hiciste en Roma o Londres. Otros viéndolo en una casa talismán en grupo, un rato antes de que pases por la puerta del bar donde empezó todo, 23 años atrás. Te aferras a todos ellos para buscar la emoción a través de la amistad, pero la verde hierba alemana parece cubierta de hielo para tus ojos resecos. Quizás el corazón también lo esté, para éste y otros menesteres. Cuando quedas liberado del trabajo y vives la última media hora en grupo, intentas vestirte de gregario y alguna chispa parece prender, pero tienes la mala suerte de que el gol decisivo lo mete el tipo que más rabia te da en un equipo lleno de tipos que dan rabia. Lo apretado del marcador le da una igualdad y una emoción inusual, y con ello parece revivir algo ahí adentro en las profundidades. Con el tercer gol levantas los brazos y te abrazas a los demás, como en un ritual de grupo, pero por dentro sigue sonando a hueco. El rato y el día después, tres cuartos de lo mismo, y lo que más te hace vibrar es la mala leche y la rabia contenida que llevan encima los del Equipo del Mal y la España de naftalina. Ves el tramo final de la fiesta y sientes vergüenza ajena. Admites sin manías el gran mérito que tienen, pero no lo sientes como tuyo. Las cuestiones identitarias no entienden de razón, y sí de sentimientos. Y los tuyos parecen decirte a gritos que es la plena confirmación de la desintoxicación... 





dijous, 4 de juny de 2015

y Tú, eN qUé MuNdO ViveS?



La desgracia de este mundo que nos ha tocado vivir es que la gente no sólo es gilipollas, sino que además, lo está. Así como en las leyes existen vacíos legales, en las relaciones humanas también hay enormes vacíos. No sé si son morales, espirituales o, directamente, hipocresía, pero haberlos, haylos. La vida virtual es como los anuncios: todo es fantástico, la gente es maravillosa, todo el mundo disfruta y se lo pasa súper bien, y no existen penas, traumas ni carencias. Todos son fotos maravillosas de actividades excitantes, sonrisas y felicidad. Te hacen decenas de 'likes', todo el mundo te dice lo 'guay' que eres, o lo ingenioso y chisposo de tus ocurrencias o tus críticas mordaces. Cuando te ven cara a cara, apenas hay espacio para el "Ey! Cómo te va? Bien, y tú? Yo también todo bien, sin novedades", y cómo mucho habrá momento para comentar alguna cosa de tu equipo de fútbol o de los conciertos a los que vas, o de si todavía ves a tal amigo común. Todo súper profundo e interesante, como prolegómeno al deseadísimo "bueno, pues a ver si nos vemos; y tanto, nos llamamos y montamos una cena o algo". Un algo que nunca se producirá, por supuesto, porqué produce pánico abandonar la zona de confort de los 4 'amigos' de siempre, y aventurarse a conocer a conocidos, o a descubrir gente nueva. Yo cada cierto tiempo necesito renovar vestuario. Me ahogan los círculos cerrados; me aburre repetir las mismas caras, porqué el nivel de superficialidad general (empezando por la mía) hace que enseguida te pases todas las pantallas y llegues al final del juego; y si una persona no da más juego, quizás es más honesto dejar la relación ahí; siempre aparecen islotes de genio y magia en los que refugiarse, pero suele ser gente que tiene que repartir su brillo entre muchos otros, y no siempre están disponibles; también me da rabia ver cómo la gente se aparta o te deja de lado por el hecho de cambiar a una situación vital distinta a la tuya. Cíclicamente me siento solo, y aunque siempre me he considerado muy independiente y me ha gustado ir a mi aire, la sensación de no saber a quién llamar para hacer tal cosa o tal otra resulta bastante frustrante. O incluso es peor cuando empiezas a probar con éste o con aquella y vas recibiendo negativa tras negativa. Y ha llegado un punto en que a veces ya ni lo pruebo, porqué los demás (la mayoría de ellos, y sobretodo, de ellas) me dan pereza. Hoy me ha pasado con una chica con la que he empezado una conversación con la intención de invitarla al cine, y he perdido el interés a medio camino. Mi vida de salmón no ayuda, y constantemente tengo la sensación de que hubiera un complot universal que me deja sin derecho a cierta 'normalidad'. No como sinónimo de vulgaridad, sino como... pues eso, 'normalidad' de no sentirte un bicho raro. Es contradictorio, porqué me encanta sentirme diferente a las masas, singular, original, distinto... pero a la vez, a veces también quisiera sentirme más masa. Tengo derecho a permitirme ser incoherente, qué narices. Y después de un día extraño de sentir deja vus de antiguos dEsóRdeNes (quizás no tan antiguos, si vuelven a estar aquí), creo que me voy a largar a dar un paseo de madrugada; de esos de sentir tuya la ciudad, de ser amo de las calles, de sus silencios y del sonido de alguna risa lejana o de las mangueras que lo limpian todo... menos las miserias de la gente como tú y como yo.



dimecres, 3 de juny de 2015

eNtRegUeN LoS SiLbAtOs y sALgaN cOn LaS MaNOs eN aLTo!



Si lo de la Timocracia global es tremendo, lo de este país está un escalón por encima; o dos...mil. Que ahora resulta que no se puede silbar. Puedes robar, difamar, prevaricar, insultar, inventar noticias, ser un corrupto... todo eso está permitido, y hasta forma parte de ese ADN tan nuestro que viene de los tiempos de esa oda a la trampa y al 'maricón el último' llamada 'El Lazarillo de Tormes' (no me extraña que sea anónimo; a ver quién es el guapo que admite haberlo escrito...). Pero, ay señores míos, de los creadores de "votar atenta contra la constitución", ahora llega: "silbar es delito". No se les puede negar que son realmente imaginativos a la hora de conseguir la máxima de que 'la realidad siempre supera la ficción'. Que de aquí a obligarnos a todos a cantar el 'Cara al sol' hay sólo un pequeño paso, eh? 'Silbar un himno es delito' me recuerda a las historias que contaban los que hicieron la mili, en que se arrestaba a una piscina si un soldado caía y moría ahogado. La lógica no es tan distinta. Que los que silbaron se estaban mofando de todo un país, insultando a todos los españoles, y cometieron una terrible ofensa, dicen, en pleno ataque de demagogia rabiosa-patriótica con babilla franquista. Oiga, a mi me parece que los que silbaron (yo no lo hice esta vez porqué no fui, y ni tan siquiera vi el partido; pero sí que lo hice en otras ocasiones y lo hubiera vuelto a hacer si hubiera estado allí), lo hicieron como simple expresión de rechazo a lo que simboliza ese himno, que es ese estado con tics semidictatoriales, represivos e impositivos, y sus gobernantes. No mezclen churros con merinas, que esto no tiene nada que ver con la gente de la calle, ni con odios raciales, ni con xenofobias ni con todas esas mierdas de las que se están llenando la boca los que precisamente más dominan esas prácticas (me ha parecido brillante la declaración de un portavoz del gobierno de Euskadi). Puedo llegar a entender que haya quien lo interprete como una falta de respeto, pero es algo totalmente dirigido a instituciones y personas concretas que nos están faltando al respeto a todos con su modus operandi; en ningún caso es un rechazo general. Sentirte ofendido o ultrajado por algo que no va dirigido a ti ya es problema de cada uno, y como dice una lúcida frase con la que empatizo, yo me hago responsable de mis intenciones, no de tus interpretaciones. Y, por mucho que lo intenten, yo no pienso sentirme culpable por no sentir espontáneamente algo que me quieren imponer a la fuerza. Los sentimientos de cada uno son algo personal e intransferible, e igual que yo respeto a los que se sientan diferentes a mi, quiero que me respeten a mi, de igual a igual.


Cómo ha cambiado el cuento, abuelita...

Como muy bien apuntaba hoy Xavi en rueda de prensa, pregúntense el por qué de este desafecto y de estas críticas expresadas con algo tan inocuo e indoloro como un simple silbido. Que aquí nadie está matando a nadie ni dejándolos en las cunetas ni lanzándolos a fosas comunes. Están expresando un rechazo a una institución, a unos políticos, y a una manera de actuar y gobernar muy poco democrática, herencia de los que todos ya sabemos. Y que nadie me venga con el cuento ese de que no hay que mezclar política con deporte, porqué estamos hablando de un partido de fútbol de una competición que lleva el nombre del Jefe de estado (un señor impuesto, y que no ha sido votado por nadie; estamos en 2015 y no en la Edad Media, señores...); y hablamos de un partido en el que se hace sonar un himno político antes de empezar, no jodamos. Si silbar es algo tan terriblemente grave, entonces qué hacemos con los gritos de "puta Catalunya", "puta Euskadi", o "puta Perico de los Palotes" que son inequívocamente ofensivos e insultantes, y se oyen cada domingo en TODOS los estadios de España? O con la bandera nazi que paseaban con total descaro aficionados del Equipo del Mal mientras quemaban banderas independentistas en la final del año pasado en la que sí que estuve? Esa final, por cierto, en la que presencié con mis propios ojos como una panda de descerebrados con tanta materia gris como longitud de pelo intentaban agredir a un anciano que fue el único que tuvo agallas de recriminarles su comportamiento (fui uno de los que intentó calmarlo y llevárselo de allí para que esos orangutanes no tuvieran más excusas para agredirle). O qué hacemos con los que en el Calderón silbaron La Marsellesa hace unos años? O si se silban los himnos de los demás, entonces no es delito?


La interpretación más allá de toda esta primera lectura superficial es que se trata de una cortina de humo; de una chispa más para continuar avivando este fuego de crispación que tan bien les va a gente de los dos extremos que lo alimentan irresponsablemente, y que hace que hablemos de esta chorrada y no de otras cosas realmente importantes: de sus casos de corrupción, o de sus fracasos electorales que intentan remontar para las generales con el populismo patriótico, de un color o de otro. Juegan con nosotros como si fuéramos ratas de laboratorio, intentando hacernos pasar por el tubo que quieren, a base de mensajes que propagan con sus grandes aparatos mediáticos de generación de opinión masiva. En el fondo, creo que están algo acojonados, por ese atisbo de reacción que se ha manifestado en las elecciones municipales por parte de un montón de gente que estamos hartos de esa manera de hacer política, a base de demagogias y de ser destructivo contra todo el que no piense como ellos; ellos son los buenos, y todos los demás, somos mierda; los demás somos terroristas, nazis, radicales o, buenísima la última, bolcheviques. Y ahora su táctica es sacar jubilados a la calle: lo de los nostálgicos franquistas en Madrid agrediendo a periodistas de La Sexta o Huffington Post es de vergüenza ajena; si tú ganas unas elecciones, la votación es lícita porqué te han elegido democráticamente a ti; pero si no las ganas, es que la gente no tiene ni idea y los resultados no son válidos, no? O tres cuartos de lo mismo lo de hoy en Badalona, donde el PP le debe haber pagado el bocata a varias decenas de pensionistas para manifestarse a favor del alcalde xenófobo Xavier García Albiol, es de chiste. Vivimos en un país de mierda, gobernados por políticos de mierda encantados de tener masas incultas y sin estudios, criterio propio ni sentido crítico, a las que manejar por donde quieren. Un país donde sigue quedando todavía muchísima caspa fascistoide franquista que es la gran culpable de que muchos queramos huir cuanto antes, aunque sea para embarcarnos en aventuras de incierto destino. Imaginaos el grado de hartura y desesperación...

*Evidentemente, hoy sólo podía ilustrar el post con canciones con silbidos...





**El dibujo de entrada lo he sacado de este sarcástico artículo sobre el tema


dilluns, 1 de juny de 2015

aLegRe tRiSTeZa pRiMaVeRaL




Cada año, al llegar el día en que ya ha pasado todo, tengo la misma sensación contradictoria: una enorme alegría por lo vivido; una enorme tristeza por lo que se queda atrás, y ese vacío intercostillar que te deja perdido, descolocado. Te vienen flashes mentales en modo metralleta: imágenes, caras nuevas y las de siempre, sonidos, momentos, canciones, anécdotas, encuentros casuales, y una terrible y agridulce voz interior que te dice que sí, que fue bonito mientras duró, pero que las puertas del paraíso se han cerrado y que ya te puedes largar y volver de una puta vez a la realidad de mierda. Ahí ya no habrá guiris de ojos bonitos que te mirarán y sonreirán seductoras y coquetas cuando acabe de tocar Tori Amos; ni guiris barbudos que te regalarán una entrada en la puerta de los Vaselines sin conocerte de nada; ni bailes con desconocidos que te aceptarán como a un amigo sólo por ser amigo de sus amigos; ni conversaciones espontáneas y amigables con un chico que pasa por allí con una camiseta de fútbol alternativa de recuerdo reciente. Nuestro abono de alquiler de felicidad ya ha caducado, y acaba con esa preciosa salida de sol, imponente, que parece surgir del mar como si hubiera estado durmiendo en el fondo del Mediterráneo mientras bailábamos. Y te queda la misma sensación que cuando un bonito cuerpo desnudo abandona tu cama, se viste, y se va por la puerta para no volver. Sigues con el chute de lo recién vivido, pero empiezas a experimentar el bajón de la vuelta a la tierra. Y ni siquiera el empacho de canciones y kilómetros consiguen derrotar esa frustración (el año que viene quiero ponerme un cacharrito de esos que cuentan los kilómetros que haces a cada paso que das, porqué estoy seguro de que no debe faltar mucho para cubrir una maratón real). De hecho, intentas autoengañarte prolongando artificialmente las sensaciones vividas, poniéndote los vídeos de conciertos vividos o perdidos por culpa de esas malditas coincidencias horarias en la bacanal sonora. Y cuando acabas, te pones más vídeos de conciertos para acabar de redondear el dibujo incompleto limitado por tu carencia del don de la ubicuidad. Y es curioso, porqué este año ha pasado más rápido que nunca, y lo has aguantado mejor que en citas anteriores, y ayer hubieras podido seguir incluso más rato, a pesar de que DJ Coco hizo una sesión final sorprendentemente de mierda. Y para colmo, se me acabó la batería, en plena batería de mensajes enviados y otros que se quedaron en el intento o en la duda: enviar? no enviar? enviar? no enviar? El irresistible encanto de las suaves noches primaverales, que han hecho olvidar las hipotérmicas jornadas de los últimos años. Y me sigue sorprendiendo que haya gente de diSoRdErland que me diga que va al festival por primera vez, y me pregunto qué han estado haciendo estos últimos 15 años. Y me vienen otra vez flashes mentales en modo metralleta multiplicados por 15, y resulta abrumador ser consciente de todo lo vivido aquí. Y no es casual tener dentro de ti ya toda una serie de trucos y secretos para obtener la mejor ubicación en uno u otro escenario, la manera de conseguir asiento en el abarrotado metro de vuelta a casa, de colar comida o bebida sin que los seguratas te lo confisquen en la entrada, o de conseguir entradas de reserva que se habían agotado previamente. Y no dejas de sentirte partícipe, con un pequeño granito de arena, de que el bebé se nos haya hecho gigante, e incluso haya quien lo considere el festival más importante del mundo. Todo es muy relativo, y hay 1000 cosas que se podrían mejorar, y me gustaría más si se le quitara ese envoltorio de estúpida pose y superficialidad, o si la gente priorizara más la música y dejara aspectos como la fiesta o el postureo para sus vacías vidas de mierda, y no dieran tanto por culo a los que queremos disfrutar de la música. Pero, aún así, yo lo siento muy mío. O incluso parte de mi. Y ya estoy esperando que salga a la venta el abono del año que viene, para lanzarme a por él, y aferrarme a esta isla a flote que cada final de mayo supone un punto de salvación y cura a las heridas de la rutina...




Y por lo que respecta estrictamente a lo musical, y recogiendo el guante del post anterior, las jornadas dESoRDeNadas de viernes y sábado estuvieron marcadas por los dos bolazos de una enrabietada y emocionada Patti Smith; por la ferocidad feminista de Sleater-Kinney, Babes in Toyland o The Julie Ruin; por la genuína singularidad de Tori Amos y su doblete de piano-teclado; o el contundente doblete de baterías de Thee Oh Sees; la nostálgica colección de clásicos contemporaneos del indie de Interpol, Belle & Sebastian o los Strokes; la melancolía shoegaze de Ride; la adorable electricidad naïf de los Vaselines (gracias, Kurt por descubrírselos al mundo!); la densidad oscura de Einztürzende Neubaten; el aburrimiento electrónico máximo de Caribou; la susodicha decepción de la sesión final de DJ Coco... o gratas sorpresas que estoy viendo a posteriori, y que quizás habría visto si fuera capaz de multiplicarme por cuatro...




*La foto de Patti Smith es de El País, y la de la salida del sol tomada prestada de Instagram (se me había acabado la batería del móvil...)