divendres, 27 de gener de 2012

díA NegRo




La vida es francamente imprevisible, y nuca sabes por donde te va a salir. Yo hoy pensaba que, al llegar tarde del partido de fútbol, me sentaría a escribir tranquilamente sobre el Clásico de ayer, y a vomitar sobre lo mezquinos y caraduras que llegan a ser algunos, incluso el día que se reconcilian con el fútbol valiente. Pero a media tarde ha llegado el guantazo que nos ha dejado a todos en estado de shock, y nos ha abierto los ojos sobre las tremendas gilipolleces con las que ocupamos tiempo y preocupaciones en el día a día. Él ayer estuvo en el Camp Nou, currando con su eterna sonrisa. Y hoy ya no está. Se ha quedado en una cuneta. Así de simple; así de trágico; así de inasumible. Tampoco teníamos una relación muy cercana, pero nunca tuvo un No, y siempre me ayudó; y lo más importante, me trató como una persona de tu a tú. Algo no tan común en la pasarela de las vanidades en la que nos movemos en nuestro día a día. Supongo que por eso, uno sigue todavía con el impacto inicial de este tipo de noticias completamente inesperadas, y terriblemente crueles. Tenía mi edad, y no hacía ni un mes que volvió a ser padre. Y, todavía con el mal cuerpo, uno no puede más que pensar que el mejor homenaje que se le puede hacer a todos los que se van antes de tiempo es intentar ser felices y contagiarlo, y vivir como si no hubiera un mañana...






3 comentaris:

Pio ha dit...

A estas noticias no se acostumbra uno nunca, lo siento mucho

dEsoRdeN ha dit...

gracias, Pío. Hay cosas que uno no sabe bien cómo digerir

NaoBerlin ha dit...

Pues si, poco se puede decir solo que lo lamento. Y si, el futbol en el fondo es una chorrada para distraernos.