Si yo soy capaz de escribir un post por la tarde, ¿no váis a ser capaces de atreveos a ser más vosotros mismos que nunca y cambiar lo que no os guste en este 2013? Que sea el año en el que se pudran los muchísimos hijos de perra que nos rodean, en que la gente se convierta en personas, en que podamos tener la libertad de decidir libremente nuestro futuro, y en que nosotros sigamos creciendo sin dejar nunca de ser niños. Sed felices y cometed deslices!
Por un 2013 lleno de dEsoRdeN... y de música!!!
PD: le he encargado a los Reyes un regalito para todos vosotros. A ver si se lo curran, o si descubren que os habéis portado mal y al final os traen carbón...
Fin de semana marrón superado con nota. Hemos currado como cabrones, pero lo mejor de todo, las risas que nos hemos echado, y que te digan que da gusto trabajar con este buen rollo y que ojalá todos los fines de semana fueran así. Lo agradezco, y mucho, porqué sé que lo dicen de corazón. Pero prefiero volver a la normalidad. Nunca me han gustado según qué responsabilidades laborales. Sobretodo, las que hacen que tengas que 'mandar' sobre otros. Tampoco me gusta que me manden, ni sentirme presionado o 'vigilado' por jefes policía. Yo a lo mío y a mi aire, y rendiré al máximo. Si no, nanay. Necesito sentir que no estoy trabajando para trabajar mejor. Será porqué no soporto trabajar, como concepto. Porque no me gustan las obligaciones ni las cosas que se hacen porque toca, o por compromiso. Y si fuera rico, no trabajaría ni harto de vino. Y por eso me autoinsuflo esta especie de autoengaño, para montarme una burbuja y pensar que, simplemente, dedico un tiempo de mi vida a hacer algo que me gusta y que me da de vivir. Eso ya es mucho en estos tiempos tan jodidos, y cruzo los dedos para que siga siendo así mucho tiempo, porqué el futuro parece bastante nublado. Pero bueno, seguiré con mi habitual filosofía dEsoRdeNada de no preocuparme por anticipado por nada, y vivir al día. Total, si te tienes que llevar la hostia, te la llevarás igual, porqué no depende de ti...
...y a todo esto, se acaba 2012. No lo recordaré como un año especialmente brillante. Con momentos bastante jodidos, y también pequeños oasis a los que aferrarse para continuar la rebelión de las sonrisas (esto ha quedado un poco moñas, no?). Y no sé por qué, pero tengo la sensación que 2013 será un buen año. Porqué ya toca, y porqué me encanta el número 13. Y, con la tontería, me acabo de acordar de un gran disco del que ya hace unos cuantos años...
La Navidad es un tiempo de buenas intenciones y malas ejecuciones. Tampoco se puede esperar mucho más del ser humano, es cierto. Ha sido una jornada chula, sí, pero también agotadora, con momentos para olvidar, y con lágrimas y tensiones incluídas. Cuánta razón tenía quien inventó eso de que los amigos se escogen pero familia tienes la que te toca. 'Mi familia y otros animales', que tituló Gerald Durrell. Que sí, que está muy bien eso de reunirse una vez al año y tal, pero dejas en evidencia que durante el resto del año no te da la gana de quedar con esos a quién ahora tanto abrazas y besas. Hipocresía a montones, fiel reflejo de muchas de nuestras relaciones diarias en otros ámbitos de la vida. Te juntas con gente a quien aprecias, sí, pero que no saben una mierda de ti ni tú de ellos, porqué durante 364 días os ignoráis mútuamente. Eh, que a mi ya me está bien, sinceramente. Pero no deja de ser un poco triste. Y soy el primero en asumir mi parte de culpa en esta situación. De hecho, hoy he visto a primos y tíos con los que quizás hacía como 15 o 20 años que no me veía. Al llegar, una morenaza ha venido a darme un beso, y resulta que era la hija de una prima a la que creo haber visto una vez antes cuando era bebé. Y no es que me lleve mal con nadie ni que esté peleado por alguna disputa familiar. Que va, si en realidad me ha hecho mucha ilusión ver a toda esa gente que formaba parte de mi vida en la niñez, y he intentado ser abierto y cariñoso, porqué así me salía. Y me ha encantado ver a mis abuelos felices por haber reunido a casi toda la familia, tantos años después. Por eso he ido, de hecho. Todos sabíamos que quizás sea la última vez. Pero no sé. Por circunstancias de la vida, o quizás por mi carácter individualista, no me siento excesivamente ligado a mi familia, más allá de mis padres (las personas más importantes de mi vida, ellos sí) y algún otro caso concreto.
Familia siempre ha sido un concepto que inconscientemente asocio a 'compromiso', 'conveniencia', 'apariencias', 'obligación'... todas ellas, cosas de la sociedad que detesto. Quizás sea por esto que la Navidad me provoca sarpullidos. Porque no llego a entender la espiral de locura, el exceso de azúcar y la acentuación de la estupidez humana que se genera en estas fechas. Cuando veía ahora a toda esa gente que cuelga en las redes sociales fotos y comentarios de lo que come en un día así, y de que si "ahora la abuela baila" o que "voy a reventar de tanto comer", me han entrado ganas de soltarles a todos: "¿y a mi qué coño me importa?". Estamos llegando a unos niveles de exhibicionismo y de ombliguismo que hace vomitar. Las redes sociales nos hacen creer que somos el centro del mundo. Seres divinos que tenemos una vida tan agitada e interesante que debe de ser contada y exhibida para que todo el mundo nos pueda admirar y/o envidiar. Pura mierda. Pura fachada para tapar todas nuestras carencias afectivas, nuestros vacíos vitales, nuestras frustraciones, o nuestras soledades no deseadas. Todas esas cosas de nuestros rincones más oscuros que compartimos con bien poca gente, o incluso nos guardamos para nosotros y nos van pudriendo por dentro. ¿Prudencia? ¿Cobardía? ¿Egoísmo? ¿Desconfianza? No sé lo que será, pero a veces me gustaría tener la capacidad de ignorar todo eso. No pensar con la cabeza fría, y dejarme llevar por toda esa espiral. Quizás sería más feliz. Pero no me sale. Cada vez soy más misántropo, y no sé si celebrarlo o lamentarlo. Suerte de esas personas que nos vamos encontrando por el camino y que ayudan a darle luz a esta vida de claroscuros...
Una noche como hoy, en la casa de los dEsoRdeN se cena normal, en pijama (mis padres; yo vengo vestido de la calle), se bebe agua, y como algo fuera de lo habitual únicamente algo de turroncillo, la decoración hecha a mano por mi madre que es una artista, y 4 regalillos prácticos y/o culturales. Tenemos las mismas conversaciones que cualquier otro día, las mismas penas y alegrías, y vemos igual la TV, arropados bajo la misma manta. Por supuesto, evitamos el discurso del subnormal mayor del reino, que no sé quién coño se ha creído que es para ir soltando mensajitos moralistas y cargados de una doctrina política vergonzosa (por no hablar de la imagen de un pesebre católico detrás, cuando se supone que estamos en un país laico). Vamos, eso es lo que he podido ver en las noticias más tarde. Ha molado ver un documental sobre el 50 aniversario de la gran nevada que hubo en diSoRdErLand, y que tus padres te expliquen cómo lo vivieron siendo críos. Mañana tocará comida familiar. Creo que en los últimos 20 años habré ido... una vez. Pura pereza. No soporto hacer cosas por compromiso, sin que me apetezca. Y mañana lo haré única y exclusivamente por mi abuelo (bueno, y también por mi padre). Le dejan salir del hospital, y se ve que los últimos días está más ilusionado sólo por esta cita. Supongo que ya sólo por eso, valdrá la pena ir, aunque haya altas probabilidades de pollos familiares, con la presencia de alguna persona con la que media familia no se habla por temas que desconozco (tampoco tengo especial interés en saberlo...).
De vuelta a casa, la ciudad estaba bonita. Brillaba en sus mejores galas. Me la sudan estas fiestas, pero me gusta bastante la decoración que han puesto los últimos años por diSoRdErLand, bastante más moderna y estética de lo que era tradicional. Había bastante gente por la calle arriba y abajo, aunque los (ir)responsables de turno hayan decidido un año más dejar la ciudad sin transportes públicos, más allá de los insuficientes autobuses nocturnos. Será que no habría gente dispuesta a trabajar una noche así, si estuviera bien pagado. Una vez más, lo de 'servicio público' es un eufemismo. Todo estaba cerrado, bares incluídos. Hasta en una sauna que hay cerca de casa había un cartel que ponía: "Cerrado. Abrimos a las 2h. Feliz Navidad". La sociedad te obliga a estar en casa, propia o familiar. La dictadura de la Navidad. Por momentos, he creído que no llegaría a mi casa (suerte de Nacho Vegas haciéndome masajes por dentro del pabellón auditivo): el conductor, un quillo que echa por tierra la estúpida teoría de que los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez: éste era capaz de conducir un autobús y echarse gotas para las lentillas a la vez, y también de conducir y mirar el maldito Sillyphone en plena rotonda. Un crack. Luego han subido un rebaño de quillo-pijos que pretendían hacer el viejo truco de picar una tarjeta ya gastada y no pagar, pero nuestro héroe conductor no ha permitido que se salieran con la suya. Uno de ellos iba con una bolsa llena de botellas... y atención! Una era de whisky marca... B&J!!! Digno del programa ése de '1000 maneras de morir'... y para acabar de rematar el espectáculo, han subido dos chungos más escuchando música magrebí a todo trapo en otro maldito Sillyphone. La violencia debería estar permitida y admitida socialmente en casos así. Y el tío que inventó los altavoces en estos cacharros debería ser ejecutado por crímenes contra la humanidad. Con todo este panorama, y todavía hay quien pretende convencerme de que la humanidad no merece la extinción. Ya se pueden meter el hipócrita espíritu navideño por el esfínter trasero...
Aunque mi vida siempre tenga muchos altibajos y rarezas, en general me considero un tipo afortunado y con cierta estrella, que se acentúa más o menos según la época. Y conforme se acerca el nuevo año, con esa preciosa terminación en uno de mis números preferidos (el 13), van apareciendo señales de sonriente azar guiñando el ojito. Los últimos: los buenos resultados de algunos a los que sigo de cerca (como me ha pasado siempre en mi carrera), y 200 eurillos rascados en la lotería de navidad. Menos es nada, y la verdad es que hace ilusión. Por lo demás, a una semana del fin de semana marrón en el corte dEsoRdeNado, empieza la semana de la odiosa navidad. Por suerte, aunque ya estemos en el horrible invierno, está haciendo días suaves y de solecito, cosa que es de agradecer. Aunque en los transportes públicos de diSoRderLand se hayan vuelto majaras y pongan el puto aire acondicionado, entre usuarios abrigados de pies a cabeza estornudando y mocándose. Las 2 últimas noches ha habido jarana en pisos colindantes, para alegría de este pringado con horarios salmón. Me podría montar yo una buena fiesta nocturna y ruidosa en el diSoRder's Palace entre semana, y a ver qué dicen los que no respetan ni a su abuela. Y mientras se incrementa día a día el ejército de zombies enganchados a sus Sillyphones mientras caminan por la calle o están en los transportes públicos, servidor quiere mirarse un poco al ombligo y buscarles compañía a las musas dESoRdeNadas, que últimamente andan algo solas, pobrecicas mías. Si queréis participar y/o comentar, ya lo sabéis...
Planes que se caen como castillos de naipes. Naipes acertados por arte de magia. Magia inesperada, divertida y sorprendente. Sorprendente selección musical en un pub de cócktails inéditos. Inéditos paseos nocturnos por parajes lejanos. Lejanos deja vus que resucitan de sus tumbas. Tumbas...
(quizás era un buen intento chisposo y juguetón, pero estoy algo disperso esta noche para palabras encadenadas. Así que recupero mi estilo dEsoRdeNado, y vuelvo a empezar...)
Planes que se caen como castillos de naipes. L de Lesbiana será mi vecina el 1 de enero. E-Platónica pica a mi puerta pero le vuelvo a dar calabazas, aunque tengo ganas de verla. Semanas de sorpresas y magia inesperada. Nada por aquí, nada por allá, y a la que cuente 3, sonrisa de incredulidad y de la ingenuidad que nos roban desde pequeños. El secreto del truco está en disfrutar el momento y no buscarle lógicas ni mañanas para mantener la frescura, encontrar llaves que abran cerraduras y evitar disparos fatídicos. Aunque hace calor a la luz de los focos. Comida indonesia, y ropa embutida para Cenicientas despechugadas del siglo XXI. Whisky, margarita frambuesa y The Damned o Libertines en los altavoces. Naranja fuego, blanco suave, rojo esponjoso. Autobuses nocturnos de ida y vuelta, ganas de más, y Mojave 3. Qué preciosa es la Sagrada Familia, y más de noche. Paso por delante de casa de A-Cosas-Claras-O-No-Tanto y recuerdo que hace semanas que teníamos que quedar. Y también hace semanas que tengo que escribir a Canadian-J y a E-Chicana. Adoro caminar de noche, y todavía más hacerlo por en medio de la calzada, pero no quisiera protagonizar uno de esos fascinantes programas sobre muertes estúpidas y/o inventadas. Descargas nocturnas y paliar el hambre. Si existe el paraíso debe ser algo parecido a estar dentro de mi nórdico. ¿Hay algo más placentero a que tu despertador duerma tanto como tú? Trabajos pendientes, descubrimientos exóticos y consultas on-line. Bajar a por 4 cosas y acabar gastándote 30 eurazos. Redecorar la noche: moteros tranquilos, toros salvajes y una duda universal: si están el mismo tiempo en el fuego que la carne a la que acompañan... ¿por qué las patatas fritas siempre queman el doble...?
Marrones que se vienen encima para retarte sobre qué eres capaz o qué no. Fechas que odio, donde la estupidez humana parece acentuarse todavía más (sí; todavía más es posible). Todo el mundo quiere quedar contigo cuando tú no puedes, y desaparece cuando estás libre. Enviar una queja al servicio de transportes públicos debe ser señal inequívoca de que me estoy haciendo viejo y cascarrabias. Pero sé que tengo razón. Matanzas indecentes y presidentes que tienen un Nobel de la Paz pero no las narices para prohibir las armas en un país de tarados. Futbolistas con tan poco cerebro que no tienen reparos en hacer el ridículo deseando 'Morry Christmah'. Manga corta a mediados de diciembre. No, si al final va a ser verdad que el mundo se acaba el viernes...
Camino del hospital, me planteaba si es mejor no tener demasiados vínculos emocionales para que la vida sea menos dolorosa. Y aunque es una posición cómoda y práctica, también es cobarde y artificial. Hay cosas que impresionan, aunque haga esfuerzos por no demostrarlo delante suyo: lágrimas de un padre, momentos escatológicos de un abuelo, la palabra 'terminal' en un contexto no deseado... momentos de vida a flor de piel que te dejan paralizado mentalmente y te bloquean emocionalmente. Supongo que algún día saldrá todo por algún lado, pero por ahora me he puesto la armadura de cemento para resistir mejor. Él también está resistiendo y agarrándose a lo que sea para seguir adelante, y es alucinante ver la lucidez que mantiene a su edad y en su estado. Firmaría llegar a su edad con esa mente tan clara, por mucha cabezonería que tenga. Yo también la tengo, qué narices. Aunque no tengo ni idea de música clásica, es uno de esos géneros que desconozco en los que algún día me gustaría bucear. Y, a pesar de mi ignorancia, tendría que ser una ameba para no sentir la emoción de un momento así...
PD: ya puestos a hablar de música, y sólo unos días después de confirmarse conciertos en 2013 de Beach House y Love Of Lesbian, hoy añado otro para la colección: 2 de mayo, The XX...
Lluvia que cae del cielo como el telón del microparaíso dEsoRdeNado que empieza a bajar. Mi boca huele a yakisoba y gyozas. Antistaminics against the cat attack. M-Pop embarazada! Un piso acogedor. Plusmarcas personales con los ojos cerrados. Noches de sorpresas, pistas putas y soul; cocktails y delicatessen; floristas ambulantes poetas y un poco tunantes; pornografía del horror Youtube e invitados sorpresa en tamaño casi natural. Naranja dulce y planos-secuencia en sofás minúsculos. Un buen libro por empezar. Cambio barba por patillas XL. Gestiones arriba y abajo, y pérdidas de tiempo. Clases de guitarra en mente, y oculista pendiente. Reconciliaciones y visitas por venir. Debería vacunarme contra la navidad, y tomarme un Gelocatil contra el trabajo. O alquilarme una burbuja anti-realidades indebidas. A veces me gusta que la vida baje de revoluciones para intentar caminar sobre el alambre, buscando equilibrios imposibles...
Ayer me tocó madrugar por placer, y hoy porqué había que hacerlo. Frío y sol. Climático, y anímico. Odio los hospitales, y me pregunto si debe haber alguien en el planeta al que le gusten. Quizás al constructor al que le adjudiquen la obra de hacerlo, o al político corrupto que pille una buena comisión por adjudicar esas obras a su constructor más amiguito (al que le pague más, básicamente). Es jodido ver jodido a alguien a quien quieres, aunque el contacto que hayas tenido con él (como con gran parte de tu familia) haya sido escaso y la vinculación emocional que sientas no sea tan fuerte. De hecho, me siento algo extraño. Recuerdo el día que murió mi abuela materna como uno de los más tristes de mi vida, porqué me crié en gran parte a su lado: fines de semana, vacaciones de verano... y me pilló en plena adolescencia, cuando eres más vulnerable y no tienes tantos mecanismos de inteligencia emocional para aplacar estos golpes de la vida (si es que alguna vez llegamos a tenerlos, porqué con lo poco que nos educan en el tema...). Y en este caso sé que me sentiré triste, pero no tanto. Y me hace sentir mal. Ya sé que no se trata de hacer ninguna competición de intensidad emocional, y que las circunstancias han sido éstas y es normal que me pudiera afectar más el caso anterior, pero es lo que siento. Y la verdad es que, aún teniendo menos contacto con mi abuelo paterno, siempre me ha caído especialmente bien, al margen del casi inevitable cariño por vínculo familiar. Ya hace meses que todos estamos mentalizados de lo que acabará pasando antes o después, pero aún así cuesta hacerse a la idea. Y a mi me duele especialmente por mi padre, porqué él todavía no ha perdido a alguien próximo; y aunque delante mío lo disimule, sé que está tocadete. El desgaste psicológico es inevitable, y él mismo me lo ha dicho. Y en estos casos, uno no sabe si es mejor cruzar los dedos para que se produzcan mejorías casi milagrosas, o que pase lo que tenga que pasar cuanto antes mejor. La verdad es que también se hace duro llegar a pensar eso...
...en fin, para desdramatizar un poco, y para olvidarme, me he ido a dar una vuelta por el centro. Tenía que comprarme una cosa, y han acabado siendo 3. Sí, amiguitos, dEsoRdeN comprándose ropa y no estamos en rebajas (y fiebre juraría que no tengo). Bueno, todo sea dicho, no son rebajas oficialmente, pero todo lo que me he comprado estaba rebajado. Quizás haya sido cosa de mi parte femenina, que ha decidido pegarle un codazo a la masculina y tomar el control por un par de horas. Me he dado cuenta que esto de tener más tiempo libre entre semana y no poder quedar con mucha gente me está haciendo gastar más: que si comida porque como más veces en casa; que si ropa o cosas de casa porque soy más consciente de cambios necesarios; que si cine, libros, entradas y ocio en general para llenar las horas de actividades de provecho... a veces me siento como si hubiera vuelto a mis primeros años universitarios, cuando todavía vivía con mis padres y me dejaba mi dinero en las tiendas de discos del centro. Aunque ahora voy a otro sitios. Con esto del invierno, mis actividades laborales a la intemperie, y mi obsesiva fijación anti-congelación (perfectamente comprensible por mi aprensión a pillarla gorda a la mínima que me descuido...), en cuestión de 2 semanas ya he estado 3 veces en Decathlon. Mi nivel de adoración a esta tienda está al nivel de IKEA o FNAC. Los cabrones tienen cosas súperútiles a 4 duros, y poquito a poquito, te acabas dejando el sueldo allí. Si no es para mi, pues para mis padres. Y es que la ropa térmica es una debilidad, pero da tanto gustito. Una de las pocas cosas que me gusta del invierno es la sensación de abrigo. Sea dentro del edredón (y si es en buena compañía, ya ni te cuento), en un bar mientras llueve, o yendo por la calle bien tapado con la ropa adecuada para sentirte calentito por mucho frío que haga. Oh, qué placer! Y es que dEsoRdeN es como una Scarlett O'Hara del siglo XXI, pero en versión atea, y cambiando el hambre por el frío...
PD: ya casi me olvidaba de la noticia que me ha indignado mucho muchísimo esta mañana: se ha confirmado que el Primavera Club se traslada a Burdeos y Guimaraes, gracias a la 'excelente' gestión de las autoridades (in)competentes en asuntos culturales de este país de mierda. Odio nivel guerra nuclear...