dimecres, 13 de setembre de 2017

...AgaiN




He estado cenando en casa de mis padres. He ido hoy porqué sé que a mi padre le hace ilusión que veamos el fútbol juntos. Si hubiera estado en casa seguramente no lo habría visto, porqué hace años que sufro un proceso de 'me estoy quitando' con el gran circo del fútbol de élite. Pero en este caso era lo de menos. Con el paso del tiempo, he aprendido a disfrutar de estos pequeños momentos de cotidianidad. Mi madre estaba chistosa y parlanchina, y aunque interfería en la narración y en poder seguir el hilo del partido (algo que siempre me ha puesto muy nervioso), he sentido una gran alegría por verla así, y comprobar que pesadillas del pasado quedaban ya lejos. Cruzo los dedos, claro. Me gustaría que aprovecharan más su tiempo libre de jubilados, pero las limitaciones físicas de la edad lo complican. También me encantaría que pudieran volver a vivir a diSoRdErLand, de donde les echaron hace años los buitres del mobbing inmobiliario. Creo que nunca he sentido tanto odio en mi vida, ni tantas ganas de responder con violencia a un ataque tan injusto. Pero me alegra pensar que mis padres puedan vivir con cierta tranquilidad y sin esta absurda maquinaria de esclavismo asumido que es la sociedad del trabajo y los absurdos madrugones. Cuando escucho a todos estos listillos teóricos que quieren implantar el horario europeo y hacerlo todo más pronto me dan ganas de sacar el bate de béisbol. Si tú eres masoquista y quieres madrugar más, hazlo, pero no vengas a mi a imponerme nada. Soy cero productivo antes de comer, y cuanto más me hagan madrugar, menos lo seré. Por imposibilidad natural, y por rebelión.

Ayer me escribió La Chica Con Pelo De Chico, tras su fin de semana de encierro pre-tesis. La noto bastante más relajada y natural. No sé si atreverme a decir que a niveles próximos a nuestros meses de esplendor, pero sí mucho mejor que en los de crisis que hemos vivido en esta primavera-verano. Crisis de confianza, de miedos, o incluso diría que de perdernos el respeto por momentos. Pero parece que eso de ir más a mi aire y no estar tan pendiente de ella la ha hecho sentirse más desahogada, y vuelve a ser más transparente, sin tanto miedo a qué decir o a cómo actuar. Ojalá pueda ser el inicio de una nueva etapa entre nosotros, y que recuperemos profundidades y matices recíprocos por descubrir. Sigo sintiéndola como alguien muy especial, y creo que podríamos llegar a complementarnos muy bien. Pero eso sólo el tiempo lo dirá. La paciencia sigue sin ser una de mis virtudes, pero prometo que estoy trabajando para mejorarlo...

Y a todo esto, este viernes tengo la boda de Amapola. No me gustan nada las bodas, pero en su caso, me hace especial ilusión. Me la quiero un montón, y me hace muy feliz que ella lo sea. He cometido grandes errores y torpezas en mi vida, y creo que ella sufrió una de las mayores. He pensado muchísimas veces en lo que pudo ser y no fue, y en lo estúpido que fui. Y en cómo pude ser tan torpe, y por qué siempre reacciono tarde. A veces me daría de hostias a mi mismo. Supongo que es absurdo darle muchas vueltas a las cosas a toro pasado, pero también es inevitable. Sea como sea, ella también es una de las personas más especiales que ha pasado por mi vida, y todo lo que vivimos no nos lo podrá quitar nadie. Y deseo con todas mis fuerzas que sea tremendamente feliz.




2 comentaris:

hiro ha dit...

Molt en contra de matinar i dels horaris europeus!!
Aviam com evoluciona la història amb la Chica con Pelo de Chico (no li podies buscar un nom més curt, oi? ¬¬)... La paciència és la mare de la ciència, diuen ;)

dEsoRdeN ha dit...

Matinar és antinatural. Si no, ens sortiria espontàniament sense necessitat de despertadors i ens sentiriem feliços de fer-ho (i no passa ni una cosa ni l'altra). I el nom... cert que és llarg i seria més còmode escurçar-lo, però va sorgir així, i ara ja no em surt canviar-lo :P