divendres, 18 d’agost de 2017

sEnSe PoR



Fuente: portada Diari ARA

En un día normal, a esta hora estaría celebrando les Festes de diSoRdErLand, tras una cena para 12 que llevaba días preparando y que, lógicamente, hemos suspendido. A esta hora, cuesta dormir. Cuesta intentar racionalizar algo así. Encontrarle un sentido. Seguramente todos sabíamos que podía pasar algo así algún día. Pero hasta que no pasa, parece algo irreal. Como una película de terror. Cuando ves que pasa en otras ciudades, en Europa o en otros continentes, te choca y te toca. Pero siguen siendo otras ciudades. Hay kilómetros de distancia, y eso acaba dándole un cierto colchón al sentimiento de dolor o de incomprensión. Puede sonar injusto o frío, pero es tal cual. Pero esta vez no. Esta vez ha pasado a 20 minutos de casa. Justo allí donde pasé hace 2 noches volviendo para casa, o la semana pasada a media tarde tras ir a comprar unos vinilos. Cuando el terror se te cuela en tu cotidianidad, en tus escenarios, en tu contexto habitual, se hace real de verdad. Ya no es algo que sale por la TV. Es algo que está aquí. Al principio te genera incredulidad; poco a poco vas asimilando la entidad de los hechos; te empiezan a llegar decenas de mensajes preguntando si estás bien; empiezan a correr videos que traspasan la pornografía del morbo, y se genera un ruido mediático y en redes sociales que rompe cualquier esperanza de encontrar vida inteligente en el planeta. Confusión y miedo. Eso es lo que quieren; eso es lo que buscan. Y generar más odio, y seguir alimentado absurdas espirales de violencia, intolerancia y enfrentamiento. Todo por la maldita religión. Todo por el maldito fascismo que se esconde en cualquier expresión de odio hacia algo o alguien por el simple hecho de ser diferente; de pensar de otra manera; de sentir o vivir de otra forma. Y todo también por la hipocresía de occidente en conflictos que incentivan por debajo todo esta espiral. A esta hora, llegan informaciones de tiroteos, otro atentado frustrado 100 km. al sur, y diversos terroristas abatidos. Y aunque inevitablemente es humano sentir rabia y miedo, el cerebro pide a gritos resistirse y rebelarse contra eso. Y seguir viviendo con normalidad, si es que eso es posible, como reacción ante toda esta barbarie. Y adorar todavía más la vida, porqué es lo que algunos nos están intentando robar.



4 comentaris:

Espérame en Siberia ha dit...

El mundo está en una crisis terrible, volviendo a demostrar el odio de maneras cada vez más sofisticadas y, a veces, tan salvajes que da miedo.
Deseo que estés bien, seguro, y que poco a poco recuperes la tranquilidad que mereces.

Un abrazo grande desde México.
Mucha fuerza hasta Barcelona.

NaoBerlin ha dit...

Espero que todo vaya bien por allá después de estas horas horribles llenas de muerte y dolor. Yo me voy a morder la lengua con esto que pasa, pero creo que este no es un mero problema de integración, aunque existe, por supuesto. Hay ideas que deben hacer un examen de conciencia porque no toda la culpa es siempre de las acciones de los de fuera (que también tienen su parte de culpa), uno también tiene que hacer examen de conciencia de lo que le pasa, y eso debería hacer el islam. Deberíamos alejarnos como de la peste de todo lo que huela a Arabia Saudí como poco...

Ses ha dit...

Et deixa sense paraules. Però no, no tinc por.

dEsoRdeN ha dit...

Es bastante desolador, Siberiana, porqué no puedo llegar a entender el por qué. Veo claramente cómo funcionan lo mecanismos del odio y del ojo por ojo, pero no me entra en la cabeza poder llegar hasta ese punto de crueldad y de sinrazón. Todos somos crueles y hacemos cosas irracionales, pero no llevadas hasta ese extremo de inhumanidad.

Han sido días rarísimos, Nao. Como vivir paralelamente un proceso de duelo colectivo y de contradicciones internas individuales. Y en esto que pasa, tengo la sensación de que es un problema tan complejo y global que es muy complicado de explicar. Pero hay mucho de manipulación perversa con gente vulnerable (los autores eran chavales!), y también muchísima hipocresía y doble moral de occidente. Primero los armamos y luego lloramos. Arabia Saudí, los amiguitos de la monarquía borbónica española...

Completament, Ses. Jo sento ràbia i incomprensió, però tampoc penso deixar que em fotin la por al cos