Con el encanto de Hefner o Richman & The Modern Lovers...
Hay un cuerpo girando en la cocina...

Sí, amiguitos. El primer paso para solucionar un problema es admitirlo, y yo tengo uno. No puedo esconderme más, ni autoengañarme. No puedo agachar la cabeza bajo el ala, ni mirar hacia otro lado, ni silbar dismuladamente al viento interestelar... sí, es verdad, SOY ADICTO A INTERNET.
El viernes pasado me disponía a instalarme en el portátil una actualización de Windows que me pedían para poder descargarme el itunes con el que utilizar mi nuevo ipod. Concretamente, me pedía el 'service pack 2 o superior', con lo que me dirigí a un colega informático que me dijo que, ya puestos, me instalara el 'service pack 3', que era el más nuevo de todos. Así lo hice, me lo instalé con la babilla ya cayéndome pensando en las 120 GB de ipod que iba a empezar a disfrutar, pero... ¡¡¡¡Oh!!! ¡¡¡¡horror!!!! Al reiniciar el ordenador... la conexión a internet se había desconfigurado!!! Uno, que es un lerdo de la informática, empezó a temblar. A tener sudores fríos. A hablar solo y de manera entrecortada. Probé de tocar y retocar todo lo que mis limitados conocimientos del mundo del puto Bill Gates me permitían, pero a todo me daba 'error', y no había manera de solucionar el problema. Una gélida angustia y una sensación de apretura en el pecho empezaron a apoderarse de mí, juntamente al cabreo provocado por la impotencia de no saber qué hacer. Sí, amiguitos, eso era el MONO, que empezaba a sacar a la fiera que todos llevamos dentro.
La sensación era tal que me alegré de currar el fin de semana, ya que almenos podría seguir conectado al mundo virtual desde el trabajo. Incluso dándole prioridad a mis labores y 'deberes' como internauta, blogger, facebooker... y no sé cuantas gilipolladas más, por encima de mis obligaciones como profesional (o no tanto) de aquello que me da de comer en el día a día. Tras las correspondientes llamadas de auxilio a los colegas informáticos de turno (¿qué sería de la vida sin ellos?), empecé a asimilar que empezaría la semana sin internet en casa, así que saqué fuerzas de flaqueza y asumí la situación. Habría que intentar volver a la vida normal de la era pre-internáutica, y ásí lo hice: pelis en el sofá, algo de TV, leer, o incluso tareas domésticas fueron la manera de olvidar aquello que había perdido trágicamente. Y la verdad es que hasta conseguí cogerle el gustillo, y disfrutarlo...
...pero no jodamos. Anoche, cuando tras llamar a Timofónica me advirtieron que el puto 'service pack 3' cortaba de golpe las conexiones a internet y ni ellos mismos habían conseguido todavía encontrar una solución, seguí sus recomendaciones: lo desinstalé, me instalé el 'service pack 2' yyyyyy... ¡¡¡¡tachán!!!! Volvía a tener internet!!!!!!! Ole, ole!!!! Grité un "¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡SÍ!!!!!!!!!!!!!" que se oyó hasta en San Petersburgo, apreté los puños en señal de victoria, volqué 24 GB de música en mi nuevo ipod, y sentí que el mundo era un sitio maravilloso en el que vivir. Hoy, tras ir a ver una terrible obra de teatro con E que nos ha hecho dormirnos por momentos a los dos, sentía la necesidad imperiosa de llegar a casa y proclamar a los 4 vientos, teclado en popa a toda vela, que soy un jodido yonqui de internet... pero me siento feliz!


THEY'RE NOT JUVENILE DELINQUENTS, NO, NO...





...vamos, que me importa muy poco el resultado o el robo arbitral en esta noche de mierda...


