divendres, 29 de maig de 2015

wELcOMe tO PaRAdiSe



Media tarde. Sol y calor, sombra y viento frio. Largas colas en S, como avanzando las trayectorias etílico-lisérgicas de lo que vendrá horas después. Avance rápido, quiebro con decidido disimulo a los seguratas, y paso la comida que llevo en la bolsa. Empezar la jornada con un Baxter Dury divertido y parlanchín, que se amorra a una botella de whisky/licor/lo que sea, y lanza bombones Ferrero Rocher al público. Me enamoro perdidamente de la teclista a primera vista; y a segunda; y a tercera... voy un ratito a Benjamin Booker, como homenaje y agradecimiento por su actitud en el bolo de la noche anterior con los gorilas violentos de la Barts. Llego para la última de Giant Sand, donde hemos quedado en encontrarnos con Hermano-Ficticio-R y con JJ. Intentamos ir a Sun Kil Moon, pero al ver la cola para entrar en el Auditori, optamos por volver. Recogemos a H-casi-padre, y yo me desvío para ver un ratito a Thurston Moore. Está realmente mayor, igual que Steve Shelley a la batería, pero si cierras los ojos podrías hacer un salto en el tiempo y volver a antiguos conciertos de Sonic Youth cuando el festival se hacía todavía en el Poble Espanyol. Me escapo para ver media horita de Replacements, tras reponer fuerzas en la zona de comidas. Cuando una banda que no tienes controlada consigue hacerte disfrutar en un concierto, buenísima señal. La cara opuesta a lo que pasará después con Black Keys. Antes, Antony & The Johnsons paran el tiempo junto a la orquesta del OBC, en uno de aquellos momentos exquisitos, a pesar del bajo volumen de los altavoces del escenario Heineken. L de Lesbiana me había dicho a media tarde que quería llegar para verle y que me avisaría, pero no me ha dicho nada. Tras la calma, tenemos ganas de tempestad y músculo, pero ya desde los primeros minutos de Black Keys, intuímos que vamos a pinchar hueso: sonido lamentable, actitud que deja mucho que desear, y no dan una a derechas. Recuerdo aquél concierto en Madrid de hace un par de años y medio, y me pregunto si es la misma banda o nos están dando gato por liebre. Curiosamente, cuando se quedan ellos dos solos, suenan mejor que cuando están con los dos músicos de acompañamiento. Una vez tocan un 'Lonely Boy' totalmente descafeinado, acaban con mi paciencia, y opto por largarme a la otra punta del recinto, a ver si todavía engancho un par de canciones de Los Punsetes. Tras una contrarreloj de 10-15 minutos largos para llegar hasta el otro extremo del Forum, pillamos las dos últimas estrofas de 'Arsenal de Excusas'... y la banda se despide. Me cagontodoslosmuertos de los Black Keys y del técnico de sonido que me han hecho comerme un bolo impropio de una gran banda, a costa de perderme a una de mis pocos grupos españoles favoritísimos (con permiso de Los Planetas y los lesbianos). Hacemos una cerveza para olvidar, y optamos por la retirada. Ha sido una jornada larga, y todavía nos quedan dos maratones más de orgasmos sonoros...









dijous, 28 de maig de 2015

pRimAVeRa a hOStiAs





El Primavera Sound 2015 ha empezado más punk de lo que pensaba. Sala Barts bastante llena, tanto guiri como de costumbre, cotorras a las que les arrancaría gustosamente la lengua para dársela de comer a las palomas (ratas del aire), y Benjamin Booker sobre el escenario. Al principio estaba siendo un buen concierto sin más, con sonido algo justito, igual que la voz de él. Pero todo ha dado un vuelco cuando ha aparecido en escena Pablo. Mr. Booker le ha hecho subir al escenario, y le ha dicho que iba a tocar una canción que empezaba lenta pero luego se aceleraba, rollo Tina Turner cuando introducía el 'River Deep, Mountain High'; y le ha pedido que cuando empezase la parte rápida de la canción, el tal Pablo, con sus 1'80 o 1'90 bien buenos que debía tener, se lanzase al público a hacer crowdsurfing hasta el fondo de la sala y volver hasta el escenario. Ha empezado la canción, lenta como había prometido Benjamin. Y ha llegado la parte enérgica, y Pablo seguía bailando tímidamente sobre el escenario. Y por fin se ha aventurado a lanzarse y rematar su momento de gloria con un paseo sobre los brazos y cabezas del público. Poco podía imaginarse el pobre, y todos los demás allí presentes, que de repente aparecerían diversos gorilas de seguridad a retenerlo, cogerlo de malas maneras, e intentar sacarlo de la sala a empujones. Y menos podían imaginarse los seguratas cuál iba a ser la reacción del público, cerrando el paso para que no pudieran echar al pobre Pablo, y también del propio Benjamin Booker, que ha parado de tocar y ha saltado del escenario para liberar al chaval de las garras de la 'seguridad', que hacía poco honor a su nombre. A partir de ahí, la banda y el público se han encabronado: unos, tocando con más rabia, los otros, cantando más alto y bailando pogos más salvajes. Benjamin ha hecho algún speech al micro criticando la actuación de los seguratas, y ha animado a la gente a subir al escenario masivamente. Los primeros que lo han intentado han sido atrapados y echados de malas maneras por los 3 seguratas que se han plantado al frente del escenario, de cara al público y de espaldas a la banda, intentando evitar la invasión. Y cuando varias personas han logrado subir y ponerse a bailar con total aprobación de la banda, y algún segurata extremadamente nervioso ha empezado a actuar con una violencia totalmente gratuíta y desmesurada, el propio Booker ha salido corriendo a pegarle una patada llena de rabia al gorila, intentando liberar al espectador. El propio cantante ha recibido algún manotazo, Benjamin ha acabado rompiendo la guitarra, y se ha generado una crispación enorme con abucheos e insultos hacia unos supuestos profesionales totalmente incapaces de gestionar una situación de total normalidad que ha podido acabar como el rosario de la aurora por culpa de su actitud prepotente y gratuíta. Personas que estaban simplemente bailando y pasándolo bien han sido tratadas como si fueran delincuentes, con una violencia completamente injustificada por parte de gente que ha querido hacer una demostración de poder que no venía a cuento. Y la pregunta que a uno le surge cuando ve cosas así es muy simple: y quién nos protege de los que nos deberían proteger a nosotros, señores del Primavera Sound?



dimecres, 27 de maig de 2015

eSPeRaNZa eSCéPTicA




Recuerdo que en el famoso 15-M me ilusioné de verdad. Sí, tenía muchas dudas, veía clarísimo que me faltaba perspectiva para valorarlo en su justa medida, y aunque las ganas y el deseo de que aquello tirase adelante eran enormes, había un poso de realismo y escepticismo dentro de mi que hacían que no acabara de creerme que aquello germinase en un cambio real. Han pasado ya 4 años (cagonlaputa, cómo pasa el tiempo, una vez más...), y todo sigue igual de podrido, pero algunos están haciendo lecturas estos días que vinculan los resultados de las elecciones municipales con lo que pasó entonces. Sinceramente, soy tan o más escéptico que entonces. En los tiempos de los medios de comunicación absolutamente interesados, y de las redes sociales totalmente incontroladas, es tan fácil dibujar paisajes y personajes completamente ficticios, que ya no soy capaz de creerme nada ni a nadie. Siempre tengo la sensación de que todo es un circo controlado desde esferas que no podemos ni imaginar, y que somos todos marionetas llevados aquí o allá en función de intereses que también se escapan de nuestro conocimiento.

No me fío en absoluto del personaje salvapatrias que han querido construir con la figura de Pablo Iglesias, y ha caído ya en tantas contradicciones, renuncias y cambios de discurso, que me provoca la misma desconfianza que los dinosaurios de la política tradicional (tradicional en este país de corrupción rutinaria, vaya). Desconozco por completo a personas como Manuela Carmena, y en el caso que me toca más de cerca (el de Ada Colau), ahora mismo me siento con una especie de prudencia expectante. Yo no la voté, pero me gusta que alguien de izquierdas y que venía aparentemente de la calle se haya cargado a un candidato de un partido tradicional, de derechas, salpicado por múltiples casos de corrupción, y con un aparato económico y mediático mucho más potente y poderoso. Y la verdad es que me sorprendió bastante que ganase. Partiendo de ahí, ahora mismo tengo curiosidad por ver qué le dejarán hacer, y cierto grado de esperanza de que vuelque las políticas municipales priorizando a las personas y las necesidades sociales generales por encima de los intereses políticos y económicos de unos pocos. Pero no podemos ser ingenuos, y estoy convencido que en algunos casos se encontrará atada de pies y manos por el poder real, que es el financiero. Ojalá me equivoque, pero me parece bastante ingenuo y poco riguroso decir que los indignados han llegado al poder, porqué el poder real está un escalón (o varios) más arriba. Y a los que están ahí arriba moviendo realmente los hilos no se les escoge de manera universal ni votando. Ahí arriba hay un búnker ultraprotegido, y mal que me pese, me temo que eso no es posible cambiarlo desde ningún despacho de alcalde, ni desde ningún parlamento, ni desde ningún Congreso. Y aunque tengo muy mala memoria y tampoco es que domine de historia, no me suena que haya ningún episodio de revolución pacífica o democrática que haya provocado cambios estructurales reales...



dimarts, 26 de maig de 2015

mE MeO eN Tu cARa




Posiblemente sea tu filosofía melasudista que todo lo mueve desde hace años; o quizás el talibanismo hedonista de hacer lo que te venga en gana en cada momento; o un simple desprecio por lo que una mayoría decide que es lo correcto, o lo estándar, o lo "normal", si es que hay normalidad posible cuando uno habla de una raza tan mezquina como la humana. O, simplemente, una adicción incontrolable a abrir nuevas puertas y ver qué hay detrás. Sea como sea, una noche de viernes-lunes empieza con un propósito de control y moderación, y acaba con un ataque de dEsoRdeN de esos que una década atrás eran más llevables al día siguiente. Ahora, querrías morir 15 veces, que son las mismas que te levantas disimuladamente en el curro para refugiarte en el lavabo y dejar fluír los recuerdos de una noche de diversión, excesos y sudores. Las horas pasan lentísimas, en una secuencia inversamente proporcional a la velocidad con la que el reloj se iba comiendo minutos y horas la noche anterior. Y sientes el reverso de la moneda vital: lo que unas horas antes eran gozo, despreocupación y unos preciosos ojos azules mirándote a centímetros, ahora se convierten en tortura, esfuerzo sobrehumano por disimular la dignidad ausente, y unos terribles ojos rojizos y resecos mirándote desde el otro lado del espejo. Y el whatsapp también se convierte en espejo de contrastes que le dan todavía más mérito a tu sacrificada exhibición de despelote espiritual y de anarquía individual e individualista, intentando arrancar a mordiscos los grilletes de una falsa libertad condicional. Podría ser peor y no es exactamente una queja, pero me gusta más pensar que también podría ser mejor y aspirar a conseguirlo. Me gusta sentir que no renuncio a según qué cosas de la vida sólo por el hecho de seguir cumpliendo años. Me gusta continuar sintiendo esa energía incontrolable que guardo no sé dónde, aunque cada vez cueste más recuperarse de los indomables arreones dEsoRdeNados. Y valoro enormemente seguir improvisando mi camino sin rumbo, mientras voy viendo cómo la gente se va quedando en la cuneta buscando la comodidad de lo establecido, o gozando de cosas que yo no logro encontrar. Cada uno es libre de cometer sus propios errores. También sigo sintiendo que, por alguna extraña ley del destino que no consigo entender, no tengo derecho a disfrutar de según qué cosas, como si hubiera una especie de complot universal por razones que desconozco. Y como sé de sobras cómo acaba siempre el cuento, ya hace tiempo que estoy optando por ni tan siquiera pararme a contemplar los dibujitos. Quien quiera contarme cuentos, que me los cante...



PD: Del tema elecciones ya hablaremos otro día, que ahora tengo cosas más interesantes en que pensar...


diumenge, 24 de maig de 2015

pReCaLeNtaMieNtO pRimAVeRaL 2





LOS VIEJOS POPEROS NUNCA MUEREN...



divendres, 22 de maig de 2015

pReCaLeNtaMieNtO pRimAVeRaL 1





MALDITO PREDICADOR MALDITO...




dimecres, 20 de maig de 2015

VéRTigOs dEsoRdeNados




De adolescente, el monotema es el sexo. Tus hormonas van más alteradas que el Vesubio en Pompeya, ves culos y tetas por todas partes (bueno, eso tampoco cambia tanto más adelante...), y tu comportamiento no se aleja tanto del de un mandril (de hecho, desearías ser un bonobo; eso tampoco cambia tanto más adelante...); cuando eres veinteañero, el monotema es qué carajo haces con tu vida: estudiar, trabajar, marcharte al extranjero, echarte pareja, vivir la vida... y cuando ya tienes mínimamente definida y encarrilada tu vida (o no) y se te puede encasillar a partir de tu profesión, estado civil o deudas contraídas, el monotema empieza a ser el paso del tiempo. Yo estoy en esta fase. Hace tiempo que no puedo evitar pensar en el paso del ídem. Y da un vértigo del carajo. Ves a tus padres hacerse mayores y te das cuenta que ya no pueden hacer según qué cosas, empiezas a visitar médicos o tanatorios con frecuencia demasiado habitual, ves fotos de lo que pensabas que eran 4 días atrás y no tienen mucho que ver con la foto que te enseña el cabrón de tu espejo cada día, o lees que hace dos décadas ya de aquél disco que tanto te marcó o de la muerte de tal cantante o actor. Y flipas. Por dentro tampoco te sientes tan distinto, porqué el día a día tampoco ha cambiado tanto, pero si miras las cosas con una ligera perspectiva, te das cuenta de que sí; que el maldito calendario que podría parecer sólo un cronómetro es en realidad un Fórmula 1 (el de Fernando Alonso no; uno que corra de verdad...). Y te cagas encima. Y te vienen las prisas por hacer 1000 cosas a la vez ahora que puedes; pero a la vez te da más pereza que antes hacer las 1000 cosas que ahora podrías (o deberías) hacer. Empiezan a molestarte los ruidos ajenos, las 20.000 muestras de incivismo del día a día, los veinteañeros te parecen niños, y, sí amiguitos, terrible pero liberador momento, empiezas a sentirte un poquito de vuelta de todo. Que alguien no te llama, te la suda. Que alguien no te hace caso, desvías la atención hacia otro alguien. O sobre ti mismo, y que le den por culo al mundo. Empiezas a aprender a relativizar los hasta ahora grandes dramas de la vida, que en realidad eran ataques de ombliguismo u orgullo injustificados. Y disfrutas de los pequeños detalles y momentos, de compañías y complicidades que antes parecían invisibles, y sabes valorar a quien te quiere y te lo demuestra de verdad, con pequeños gestos que antes te pasaban desapercibidos. No diré que valoras más los momentos de soledad e individualismo, porqué eso es algo que siempre he necesitado como el aire que respiro; pero los disfrutas incluso más que antes, si es que eso es posible. Te agobia tener la agenda demasiado ocupada, e intentas dejarte siempre espacios de salvación y zonas de confort para ti mismo y tu mismidez. Cada vez te imaginas menos compartiendo tu espacio con nadie, más allá de las cesiones de colchón con fecha de caducidad. Y cuanto más te explican todo eso de tener hijos, más claro tienes que tú no quieres pasar por esa tortura, aún sabiendo que nunca se puede decir con plena certeza de este agua no beberé. Unos le llamarán madurez, otros lucidez, y algunos incluso le llamarán peterpanismo. La verdad es que me la trae bastante floja. Y, a pesar de todos los pesares, y matizando todos los matices, la verdad es que me gusta vivir a contracorriente...





dimarts, 19 de maig de 2015

diSoRdEr, PusSyCAt! KiLL! kiLL!



Dolor de cabeza. Los termómetros amenazan con caer en picado, y no tengo suerte en los sorteos. Ves cosas en TV que te dan ganas de quedar con alguien, pero como no hay ninguna alguien que valga la pena, te vuelve a dar pereza intentarlo. Siempre nos quedará la autoestima. Están haciendo obras en el piso que todavía estaba deshabitado en el edificio que construyeron delante, y te entra pánico sólo de pensar que sea igual de gilipollas que el gilipollas borracho de la barbacoa del piso de al lado. Sólo de oír su exasperante voz o de verlo tumbado en el sofá como un saco de patatas con su barriga cervecera, me genera una violencia bastante extrema. Recuerdo haber sentido algo igual una vez en la vida, con una niña muy repelente del parvulario que era hija de una profesora. Tengo perfectamente presente, como si fuera ayer, las ganas que me daban de tirarle con fuerza aquella cabellera ondulada negra, como si con ello lograra también estirarle del alma, y a ver si así se volvía normal. Y mira que me considero una persona tranquila, cívica y pacífica, pero hay cosas y personas que me despiertan arranques de genio puntuales muy viscerales. Como otra vez, siendo niño, que estábamos jugando a fútbol en la calle (como casi siempre), y un niño que ocupaba tres veces yo no paraba de molestarme, y llamarme "canijo", "enano" y cosas por el estilo de manera totalmente gratuíta; consiguió crisparme tanto que tuve un arranque de ultraviolencia y le di un patadón en la espinilla con todas mis fuerzas; le abrí una brecha considerable, y cuando la sangre empezó a brotar como las cataratas del Niágara, se puso a llorar como un niño (que, de hecho, es lo que era). No defiendo el uso de la violencia, pero a veces parece que sea la única manera de pararle los pies a gentuza incapaz de respetar a los demás. Eso sí, en las pelis, y usada con ironía, humor negro y mala leche, soy muy fan. Larga vida a Tarantino o a las mujeres ultraviolentas de Russ Meyer...


PD: En la semana previa al Primavera Sound, tengo citas con Nick Cave y con Los Planetas para ir calentando motores. Y hoy/ayer se cumplían 35 años del suicidio de Ian Curtis, al que le cantaba J en la canción que me da nombre (o apodo)...




dimecres, 13 de maig de 2015

dEsaFecCióN...



Dicen que se puede cambiar de novia o de partido político pero no de equipo de fútbol. No lo tengo yo tan claro. Evidentemente, nunca me haré del Equipo del Mal, y si una cosa tengo clara en la vida, es que siempre seré anti-ellos. Pero curiosamente el equipo al que siempre había seguido y sentido más cercano ahora me parece que esté a 1000 años luz. Se clasifica para su octava final de Champions de una historia centenaria, y me quedo tan frío como una merluza de La Sirena. Aún suerte que tenía gente en casa para verlo y echar unas risas, porqué si no, quizás dejo de verlo (como tantas otras veces estos últimos años). De hecho, admito que en la ida quería que ganara el Bayern, y hoy con el 1-0 y con el 3-2 esperaba que los alemanes marcasen más goles. Me lo dicen hace años y no me lo creo. Pero claro, eso era antes de la utopía futbolística (y absolutamente extrapolable a cualquier otro ámbito de la vida) que nos hizo vivir Guardiola. Y también antes de que el equipo y el club en cuestión se hayan convertido en lo que se han convertido. Hemos pasado de la noche al día (y que cada cuál escoja la parte del día que quiera como sinónimo de positividad, y la otra como sinónimo de negatividad; yo tengo clarísima mi elección...). 

Ya sé que yo soy rarito, y como buen estúpido romántico, para mi es infinitamente más importante el CÓMO que el QUÉ (como he dicho 1000 millones de veces en este blog). E insisto que no hablo sólo de fútbol, sino de la vida en general, porqué como también he dicho otras 2000 millones de veces en este blog, el fútbol sirve para hablar metafóricamente de cualquier otro ámbito vital. Por eso me enamoré perdidamente en su día de aquella utopía balompédica que nos regaló Pep. Porqué me hizo reafirmarme en mi idea de que se pueden lograr resultados en la vida siendo tú mismo, atreviéndote a sacar lo mejor de ti con valentía y sin importarte quien tengas delante, respetando a los demás, dedicándote con total pasión y entrega, y aceptando que en la vida hay derrotas, y que te las tienes que tomar como algo natural y didáctico. Algo de lo que sacar provecho, aprender y hacerte más fuerte. Si te gusta una cosa, hazla. Si te gusta alguien, díselo. Si la cagas, admítelo y dale una patada en los huevos a tu estúpido orgullo. Si aciertas, no chulees ni te lo creas. Ten confianza total en ti mismo y en los que te rodean, pero sin cruzar la linea de la vanidad ni el egocentrismo. Disfruta el momento; disfruta las victorias como se merecen; pero también las derrotas con naturalidad, sin convertirlas en grandes tragedias griegas. Aprende a perdonar los errores ajenos, y a distinguirlos de las faltas de respeto. Y aprende también a no perdonar, o como mínimo a no olvidar, a quien haya querido pisarte con malas artes. La bondad no debe confundirse con estupidez, y creo que siempre hay que tener una reserva de mala leche para descargar sobre los que no jueguen a vivir con honestidad, empatía y respeto. Al fin y al cabo, somos animales, y también hay que asumir y saber canalizar nuestros instintos más salvajes, tamizándolos con eso que tenemos ahí arriba y a lo que le damos tan poco uso inteligente. 

Todo esto que yo me creía en la intimidad, llegó Pep y lo puso bajo los focos de la atención mundial. Y como consiguió resultados, la gente se creyó la utopía a nivel masivo y la dio como realidad eterna. Y por eso yo me sentía tan extremadamente orgulloso e identificado con aquél equipo, que era mi YO ideal sobre una hectárea de hierba cortada y bien regada (un YO ideal que alguna vez incluso se hacía real, pero no muchas otras; lamentablemente, soy un puto ser humano...); y para acabar de rematar el mito, aquél equipo tenía su antítesis futbolística y vital en el Madrid de Mourinho (personaje que, curiosamente, siempre me ha despertado cierta simpatía punk, a pesar de que hizo cosas realmente mezquinas; contradicciones dEsoRdeNadas...). Ellos representaban todo lo que yo no quería ser: malas artes, mal perder, violencia, falta de respeto, orgullo soberbio, vanidad, excusas, falta de humildad y de autocrítica, no admitir lo obvio... seguramente algunas de estas cosas no hayan cambiado demasiado, pero otras se han suavizado gracias a la elegancia de su entrenador y a la llegada de algunos nuevos jugadores. Y aquí? Aquí resultó que la utopía tenía fecha de caducidad, y la carroza se convirtió en calabaza. A ver, que dentro de las calabazas, es una señora calabaza: robusta, con sabor y aroma singulares... pero calabaza, no jodamos. Que cuando uno ha probado la Nocilla, no se conforma con la Nutella. Y se la podrá comer un día sin que le dé ninguna indigestión, e incluso le encontrará gustillo, pero no es lo mismo. Y eso es lo que nos pasa ahora mismo a unos cuantos, que no sé si serán muchos o pocos (conozco unos cuantos), pero me da igual; yo voy a seguir pensando y sintiendo exactamente lo mismo. Todo lo que vibro y sufro con las victorias y derrotas de mi queridísimo equipo de barrio, se convierte en indiferencia absoluta cuando juegan los millonarios que tanto me hicieron disfrutar hace 4 días. O 4 años, concretamente, cuando ni tan siquiera me importaba que fueran tan asquerosamente millonarios. El gran artífice de aquél paraíso futbolístico-vital nos vendió una utopía que creíamos eterna pero tenía fecha de caducidad; y ahora es el gran culpable de nuestro desafecto por todo lo demás. Curiosa contradicción. Y ahora no puedo evitar pensar en E-Platónica. Y es que, como fútbol y vida siempre van de la mano, es evidente que aquél será para siempre nuestro equipo platónico; y estaremos condenados a llevar eternamente esa mochila...



dimarts, 12 de maig de 2015

sO yOuNg



Nueva era; mente abierta, corazón ahumado. Una camisa a cuadros, y el espíritu de 15 años atrás negándose a abandonar el barco. Llegar, y que en el escenario la banda toque 'Creep'. Ultimar detalles, deshacer entuertos, y sentarse a esperar en la barra. Que las primeras que lleguen sean las últimas en entrar en la historia dEsoRdeNada. Charlas, introducciones, y que empiece el desfile de vida en forma de caras, momentos y espíritus. Besos, abrazos, risas, y sentirse querido y completamente desbordado. Efectivamente, la convocatoria se te ha ido de las manos. Viene incluso gente a la que no habías invitado, pero debe ser cosa del boca-oreja, o incluso del whatsapp. Incluso Colega Malafolla invitó por Instagram a una súpermodelo que estaba en la ciudad y que, por supuesto, no vino. Habría sido ya el colmo del dEsoRdeN. Sensaciones similares a una década atrás, con el encanto de esa macedonia de seres y estares sin conexiones aparentes pero sí una certera: tú. Sí, por mucho que no te gusten los focos y te muevas mejor entre sombras, has sido tú quien ha unido a decenas de personas inconexas en ese lugar y en ese instante, generando reencuentros, nostalgias o incluso una situación quizás algo incómoda entre ex que no habías contemplado en la convocatoria. Has sido tú quien ha provocado ese estado de etilismo colectivo, euforia desmedida y felicidad temporal entre canciones que casi ni recuerdas, pero que suelen ser más o menos las mismas en ese templo del dEsoRdeN que podría explicar muchas cosas de ti si sus retratos decimonónicos o sus vinilos colgantes hablaran. Faltan muchas caras y cuerpos que te habría gustado unir a esa celebración del hedonismo y la vida en la oscuridad, pero nada es perfecto. Ni tan siquiera un momento así. Quien mucho abarca, poco aprieta, pero no es el día para eso. Es noche simplemente de disfrutar, de recordar, de reír, de bailar, y de echarle un pulso a la vida, como queriendo disimular miedos y vértigos haciéndote el fanfarrón. Libros, camisetas y alcohol. Así es como te deben ver, música mediante, claro. Y supongo que no van muy desencaminados, aunque sea un retrato incompleto. Es lo que tiene la vida que nos ha tocado vivir, donde muy pocos saben realmente sobre muy pocos, y casi todo el mundo se queda en el escaparate y no se atreve a entrar a chafardear, preguntar, o incluso probar. La noche va haciendo su selección natural, y el grupo de selectos escapados se lanza a escalar las montañas de la diversión difuminada en la otra punta de la ciudad. Incluso hay quien se queda por el camino, charlando con chicas acabadas de conocer por la calle. La anarquía que adoro y tantas veces he proclamado a los 4 vientos. El segundo escenario es también un clásico dEsoRdeNado, y sigue igual que siempre: las paredes sudan, la gente sonríe y cede su amor por horas o incluso minutos, y la pista es un campo de batalla donde es imposible que tus bambas sean del mismo color al entrar que al salir. Lo que allí pasa, allí se queda; a veces por voluntad propia, y a veces por incapacidad neuronal. Al salir ya es de día, y vuelvo a casa en helicóptero. Hacía tiempo que eso no pasaba, pero la ocasión se lo merecía. La noche ha sido como un slideshow parcial de tus últimos 10 años, con presencias y ausencias, deja vus y orígenes inciertos, y una puerta abierta para que entre el aire y se vayan fantasmas y quistes sin sentido. Que ya empezamos a tener una edad...


dimecres, 6 de maig de 2015

TimE OdDiTy




Hoy ha sido un día de conectar pasado-presente-futuro. Una llamada inesperada, una comida improvisada. Ya pueden pasar meses o años sin vernos, que Hermano-Ficticio-R es de aquellas personas con las que parece que no pasen los años. Y sí que pasan, y ahora existen hijos a pares, y responsabilidades que parecían imposibles dos décadas atrás, cuando le echaban de los conciertos por escupir al cantante de una banda punk de escaparate; pero el espíritu indomable y noble que se esconde detrás sigue siendo el mismo. Forma parte del reducido ejército de Hombres-Espejo ante los cuales da gusto mirarse; y que te ilumine, y te ayude a encontrar también tu perfil bueno. Y cuando alguien así te dedica según qué palabras, también te permite ver algunas de tus propias virtudes que quedan escondidas bajo la sombra de una excesiva humildad o autoexigencia. A veces lo que para uno es normal, para otro es algo extraordinario, porqué las rutinas de la costumbre son como el polvo que cubre y sepulta cualquier objeto que fue luminoso en otro tiempo o a otros ojos. Y, cosas de mi adorado azar, ahora que estaba escribiendo sobre él, ha empezado a sonar en mi biblioteca de Itunes uno de los discos que fue banda sonora de aquellos días de máxima intensidad de nuestros caminos cruzados. Me flipan estos guiños del azar. Como hablábamos por la tarde-noche con E-Platónica y La Rossa Animosa, hay olores, sabores, etc. que tienen la capacidad de transportarte en el tiempo o hacerte pensar en personas determinadas. Y en el caso de la música, pasa exactamente lo mismo. Las calles del Raval también te enseñan fotos antiguas con ellas mismas de protagonistas, y en momentos así eres consciente del paso del tiempo. Y si esto fuera una película, ahora vendría una batería de flashes de escenas pasadas, trenes perdidos, o malas elecciones; pero también de vivencias comunes, momentos marcados al fuego, y arrugas con nombre de mujer. Sigo teniendo la sensación de que, por mucho que haya intentado hacérselo ver, ella no es capaz de ver lo mucho que me ha marcado, para bien y para mal. Y me sorprende que, por mucho que bucee, siga habiendo mar y mar más y más abajo. Quizás al final de todo haya otra superficie vuelta abajo, donde poder sacar la cabeza y respirar bien hondo antes de volver a sumergirte para abajo, o para arriba, según se mire. Con tupé, melena o recién rapado, el espíritu se renueva, pero el fondo del cuento sigue siendo el mismo...



dimarts, 5 de maig de 2015

MoNgueR aWaRdS




El premio al mongoloide del día nunca es fácil de otorgar, y es que son muchísimos los candidatos que uno se encuentra en el día a día que serían merecedores de dicho galardón: desde el guarro que pasa de todo mientras su perro mea en mitad de la acera, hasta la egoísta que se sitúa en medio del vagón del metro y con el codo bien salido, evitando que la gente que va con prisa pueda avanzar entre vagón y vagón, pasando por el rebaño de 20 guiris que se plantan en la puerta de un restaurante bloqueando por completo el paso de los peatones. En un país de mierda como el que nos ha tocado sufrir, donde el incivismo, el cretinismo y la soberbia son denominador común, no es nada fácil ser jurado deliberador en un concurso de mongolismo ilustrado. Pero el trofeo del día de hoy (ya ayer, técnicamente) lo tengo clarísimo (permitidme un momento, que abro el sobre....):

"Por la arrogancia de compararse, ni que sea en la roña de la uña del dedo meñique del pie malo, con el incomparable, genuíno e irrepetible James Brown; por la mezquindad de hacer valer el nombre del difunto padrino del soul como mera estrategia de márketing para que se hable de su nueva patraña sonora; por querer tratarnos así de subnormales profundos; por formar parte de esa casta de 'músicos' y personajes que perpetúan ese mundo mentiroso de fachadas y tópicos, y contribuyen a expandir la estupidez universal, en detrimento del arte real, sincero y que estimula emociones y creatividades ajenas; por sus letras de vergüenza ajena, y por su tono vocal provocador de crispación y bilis; y, en lineas generales, por existir, y ser cómplice y modelo de seres igualmente repugnantes... el jurado dEsoRdeNado aquí reunido decide proclamar 'Monguer Award del Día' a... " 


Mira, es que hasta me da pereza nombrarle y darle todavía más publicidad. Lo único que me queda por añadir es que así se pudra él y todo ese mundo de mierda que representa a la perfección...



divendres, 1 de maig de 2015

bAiLaNdO




Pocas cosas disfruto tanto como bailar. Y no hablo de la moda ésta de bailar swing académico (ahora parece que no seas nadie si no vas a clases de lindy hop...), ni mucho menos de salsas, bachatas y demás ritmos caribeños que me hacen vomitar. Hablo de salir de noche y bailar a mi aire rock'n'roll, rhythm'n'blues añejo, indie, pop o cualquiera de las chorropocientasmil canciones de la historia que me trastocan el alma de arriba a abajo y me hacen sentir VIVO. Como anoche, en la cena indie con amigos de Ukelele Boy, un chico muy majo con el que coincido en los intercambios de inglés. Me gusta la excitación que me provocan estas citas, por la incerteza de saber cómo será la gente que vas a conocer, y la posibilidad de que conectes con alguien, ya sea para una noche de diversión, o para lo que dé de sí a más largo plazo. Las nuevas caras son como salvavidas a los que aferrarse en el océano de rutina en el que se mueven nuestras acomodadas vidas de clase media: sean de aquí, de Madrid, o un italiano con acento parecido al de la A-Lombarda (de hecho, él también es lombardo). Bailas a tu aire, también con alguna de las chicas del grupo, o con varias que se acercan con más o menos disimulo: la morenita de rizos muy maja, la Mia Wallace con mirada algo ida, otra que aparece de no sé dónde y te coge dando un grito, la chica de rojo de mirada tímida, o hasta un negro de pelo rasta con el que chocamos la mano con complicidad tras marcarnos unos pasos que debían venir del más allá... siempre he estado convencido que fui negro en otra vida. La música del Marula es cojonuda, tirando de soul, r'n'r y r'n'b sesenteros, de aquella que se te mete el ritmo en el cuerpo y no puedes parar de moverte, reír y ser amable con los demás. Igual que otra vez anterior en la sala, coincides con una actriz que viste por primera vez hace unos días y te gustó bastante. Al acabar la noche, los últimos supervivientes te preguntan por qué no has intentado nada con la morenita de rizos que ha vuelto un par de veces ("si la tenías en el bote..."), y aunque casi ni tú sabes por qué, la verdad es que te daba pereza. Sí, te hacía gracia, pero sigues en este pozo de pasotismo extremo hacia el género femenino, y supongo que un poco con el rebote ése de pensar que también ella te podría haber tirado la caña si realmente le gustabas. Nunca he entendido los estúpidos roles preconcebidos en esto de las conquistas chico-chica, y me tocan bastante las narices las aburguesadas actitudes pasivas de muchas chicas. Aunque luego, con la noche ya hecha día, y al ir a despedirte con la última chica del grupo con la que te quedas solo al final, intentes besarla sin éxito, en un acto reflejo instintivo de esos que te sale sin saber por qué, cuando ya has desconectado el cerebro y vas con el piloto automático del deseo guiando tus pasos. Quizás era un simple intento inconsciente y desesperado de no acabar solo una noche cojonuda, como buscando un lacito carnal sin compromiso con fecha de caducidad. Pero es que a veces no te entiendes ni a ti mismo...


PD: Dos semanas después de quedarnos sin Percy Sledge, ha muerto Ben E. King. El soul se nos está tiñendo demasiado de negro últimamente... :(