dimecres, 14 de març de 2012

OdiAr eS beLLo (y nATuRaL)





Como ya he dicho muchas veces, odio muchas cosas en este mundo. Empezando por la gente. Porqué la gente es odiosa. Lamentablemente, yo a veces también soy muy gente, y por consiguiente, odioso. Pero solo a veces. Y supongo que eso es lo que le debe de pasar a la mayoría de la gente también. Por ello, no deja de ser injusto odiar a alguien por un momento concreto en que hace algo (o no) que te provoca ese odio. Pero, en el fondo, como tu odio también es caduco, y se limita únicamente a ese momento concreto, pues quizás no sea tan injusto. Pero bueno, la justicia es algo en extinción en este mundo inmundo, así que... ¿a quién coño le importa?

Sea como sea, odio a la gente, especialmente por las mañanas. Primero, porqué odio las mañanas. Eso de que te obliguen a despertarte a una hora que suele ser siempre 3 o 4 antes de lo que tú harías de manera natural, es como para matar a alguien. Y segundo, porqué la gente por las mañanas está especialmente zombie. Es cierto que, en general, vivimos en un mundo de zombies. Gente que no piensa por sí misma, o piensa equivocado, o incluso están los que votan a la derecha. Dignos de ser asesinados varias veces. Gente que se deja manipular; gente con el criterio y la sensibilidad de un pedrusco en mitad del desierto; gente con la empatía de un tomate podrido en la nevera de un soltero; gente con el ego de Cristiano Ronaldo (bueno, eso no sé si es posible); y, ahí es donde iba, gente con el puto egoísmo por bandera que no han oído hablar en su mísera vida del sentido común. Ah! Como decía un profe mío de filosofía (¿o era de historia?), el sentido común es el menos común de todos los sentidos (sí, ya sé que debió copiarse esa frase de alguien, pero nunca me he molestado en buscarlo en Google...)

Volviendo de los cerros de Úbeda, por las mañanas la gente es especialmente gente, en el sentido más peyorativo de la palabra. Y mi sensación en los escasos 10 minutos de camino entre mi casa y el metro (o autobús, según el día, biorritmos y cuánto me haya dormido ese día...), es siempre la misma: me siento el protagonista de un videojuego, controlado desde otra dimensión por vete-a-saber-quién, en el que tengo que ir esquivando obstáculos: que si los convoys de abuelos a 2 por hora que caminan de 4 en 4 cogidos del brazo; que si el tontolculo que camina por la izquierda; que si la empanada que sale de tiendas o porterías sin mirar; que si los grupos de fumadores en mitad de la acera (¿para qué poneros a un lado y dejar pasar a los demás, verdad?); que si los batallones de niñatos maleducados que van camino de clase haciendo el monguito por la calle... decenas de seres a los que ducharía encantado en napalm, con ese singular sentido del humor, quizás particularmente ácido, que me caracteriza por las mañanas.

Y en el fondo sé que si habéis llegado a estas alturas del post, quizás hayáis podido pensar: "qué brutito es a veces este dEsoRdeN". Pero también sé perfectamente que estáis muy de acuerdo con todo lo que digo. Y es que, en el fondo, todos tenemos un pequeño führer en nuestro interior que desearía torturar a muchos de los (odiosos) especímenes con los que nos toca compartir nuestro día a día. Es lo que yo os digo: la gente es odiosa; y yo sólo amo a (algunos) individuos...




*¿Veis lo que os decía? A individuos que hacen temazos así es imposible odiarlos, y despiertan todo mi (mucho) amor que tengo dentro deseando ser repartido (el problema es encontrar a quién se lo merezca...).


7 comentaris:

Sico Pérez ha dit...

http://wwwlasnotasdepichawski.blogspot.com/2012/03/del-amor-y-del-odio.html

candela ha dit...

Las mañanas se hicieron para que aprendieramos a odiar, más y mejor.
Besos

C. ha dit...

Yo suelo odiar a la gente en el transporte público en general. Ya sea por la mañana, por la tarde, por la noche o después de volver de fiesta. Sinceramente, por las mañanas no suelo cogerlo porque tengo la suerte o no suerte de poder ir caminando hasta mi facultad aunque tarde un ratito más. Sea como sea, en el metro/tren/bus, todo el mundo suele preocuparse única y exclusivamente de coger sitio, como si por el camino tiene que darte tres codazos y un par de empujones para que te quites de en medio. A veces incluso cuando el vagón va vacío. No vaya a ser que por lo que sea de repente aparezcan de la nada 800 personas y le vaya a tener que tocar ir de pie una parada entera. Lo gracioso del asunto es que a veces esto lo hace una mujer mayor a la que tú le hubieses cedido el sitio sin ningún problema. Y que, en el caso de que no te hubieses dado cuenta de que estaba de pie y te hubieras sentado, tan tranquilamente, te habría criticado durante horas porque "esta juventud de hoy". Luego están los que se quedan quietos en las escaleras mecánicas. Pero no sólo quietos, sino parejas o grupos de amigas, una al lado de la otra. Y claro, no les importa que tu tren salga en 1 minuto y el próximo pase dentro de 10. Para qué dejar el lado izquierdo libre para los que tienen prisa. Qué aburrido sería bajar las escaleras mecánicas sin poder darse el lote, oye. Por no hablar de los buhos, de la gente con los cascos a un volumen que se escucha hasta desde el tren de al lado, del que mantiene conversaciones sentimentales privadas y aparentemente importantes y las oye todo el vagón, o del que directamente lleva la música sin cascos, porque seguro que los demás pasajeros se aburren y están deseando estudiar el Ai seu tu pego ese. Pero bueno. En realidad estas cosas me suelen desquiciar y son lo más normal del mundo.
Por cierto, que se me olvidó contestarte a lo de la cámara. Tengo una Diana :)
Yo y mis comentarios que parecen entradas de blog.

tan solo una cerilla ha dit...

pero odiar no es malo, hace seleccionar y si la seleccion fuera con un bate de beisbol seria muuucho mas efectiva ;)
todos tenemos un lado violento, el mio no esta acentuado porque trabajo de tardes y me levanto cuando lo pie el cuerpo no cuando quiere el despertador, eso es ORO

Sico Pérez ha dit...

Viejo DesoORDenAdo, el comentario que ponché anteriormente fue sólo una muestra de autopromoción cutre!!!

Pio ha dit...

Jajaja, ¿Qué te han hecho entrar más temprano??
Me vas a contar a mi, que me levanto cuando las aceras no están puestas, que en el fondo mejor, no te encuentras a nadie. Porque cuando juntas gente + transporte es para un Kill Me Lorry!!
El odio es bueno como todo, sino seríamos hipócritas buenazos, no viene mal una dósis de bilis para saber lo que de verdad importa

Muy buena la música!! :)

dEsoRdeN ha dit...

pues si es así empiezo a encontrarles algo de sentido, candela...

Has descrito a la perfección a tantos tipos de gente odiosa con los que me encuentro cada día, C.!! La última de esta noche: con un colega, en un vagón de metro, nos apartamos de donde estamos para que una pareja pueda poner el cochecito del niño... y todavía estamos esperando un simple 'gracias'!! Napalm para todos ellos!! (yo tengo una Holga y una Supersampler... :D)

Compro lo del bate de béisbol, Cerilla!! Muchos días agradezco no vivir en EEUU o cualquier otro país donde sea legal llevar armas: haría tanto tiempo ya que estaría en la cárcel...

Nos vemos en medio de los raros, Sico Pérez :)

Yo soy muy generoso en esto de repartir bilis, Pio! Tengo para todos, y nunca se me acaba!! XD (un temazo, eh?)

bilis, pero con cariño