
Je suis rebenté. Que sería lo mismo que decir que estoy molido, pero en francés dEsoRdenado. Las jornadas de domingo como ésta me dejan agotado, me alteran los nervios, y me hacen cuestionarme muchas veces qué coño hago con mi vida. Y qué coño querría hacer si decidiera cambiar de coño de vida. No, no es obsesión vaginal. Es que de pequeñito yo era (pretérito imperfecto del verbo 'ser'; no confundir con la forma de presente 'soy') un niño muy bueno, y ahora intento compensar todos los tacos que no dije en su día. Qué a gusto se queda uno cuando suelta un taco, eh? Es como hacer paquetitos de esos que pones en el congelador; pero estos son paquetitos de toda la rabia que lleves dentro, por cualquier tema cotidiano. De hecho, los improperios no dejan de ser eyaculaciones del alma. Llegas al punto álgido, explotas, y te quedas a gustico y relajadito. A mí me entran ganas de comer chocolate. Aunque de hecho, miento, porqué a mí me vienen ganas de comer chocolate 25 horas al día. Y ahora no me soltéis el típico tópico de 'el chocolate es sustituto del sexo', porqué como complemento también funciona de maravilla.
Pero bueno, a lo que iba. Que cuántas veces uno se cuestiona su vida laboral y se queda ante un enorme precipicio cuando empieza a pensar en alternativas. Y, como funciono por ciclos dESoRdeNados, me puedo estar un tiempo pensando cada día que menuda mierda, y que estoy cero motivado, y que siempre es lo mismo, y que menudo vacío y que no me aporta nada; y, de un día para otro, como por arte de magia, paso al cómo mola, y podríamos hacer esto, esto y lo otro, y que soy un privilegiado por hacer algo que me gusta, y que dentro de la mierda de sueldos de la profesión, no me puedo quejar.
Y el resumen y la moraleja de todo podría ser lo siguiente: el que dijo que el trabajo dignifica a las personas es un tremendo gilipollas que merece trabajos forzados en Siberia, en pelotas, y de por vida; yo soy un iluso por seguir jugando a los Euromillones o por soñar con braguetazos con viudas millonarias de buen ver; pero, dentro de todo, disfrutar día a día de lo que hagas, dándolo todo, te servirá incluso para ser mejor persona y sentirte mejor contigo y los demás (bueno, formalmente, me ha quedado una mierda de moraleja que ni rima ni tiene pegada; pero lo que importa es el fondo, joder...)