
Me he pasado todo el día en letargo, más zombie que un personaje de REC, y mirando partidos de fútbol por la patilla en la pantalla del portátil. Ahora mismo, el Argentina-Perú en una TV china. Han hecho un minuto de silencio por Luís Aguilé, entre otros. He hecho una única escapada a La Sirena para llenar el congelador de carpaccios, que es una debilidad dEsoRdeNada como cualquier otra. Me he metido uno de pulpo entre pecho y espalda para cenar, acompañado por un buen arrocito, mayonesa, queso, y unas Natillas de chocolate. Y de aquí a un ratito caerán unos crusancitos de chocolate. Otra cosa no, pero cuidarme y mimarme, lo que haga falta. Si no lo hago yo, ¿quién lo va a hacer? Tras la noche en el Sidecar, siento las contradicciones habituales: el sexo con desconocidas mola y es muy cómodo, pero a la vez provoca un vacío anímico importante. Sobretodo el del tiempo de descuento. Me apetecería conocer a una dEsoRdeNada total, que le diera otra perspectiva a los días (y especialmente a las noches), pero a la vez me dan una pereza enorme tantos comienzos en vano. Canadian J al fin me escribió, y lo que pocos meses atrás habría sido respuesta inmediata por mi parte, ahora es mandra y 'ya le contestaré otro día'. Mi vida me aburre por momentos, y en otros disfruto un montón de mi total libertad para hacer y deshacer a mi antojo. Disfruto mucho conmigo mismo y me da palo tener que llevar siempre la iniciativa para quedar con los demás. No entiendo y me dan rabia los amigos que han desaparecido del mapa por el simple hecho de encontrar pareja. Los típicos que cuando rompan volverán al '¿quedamos para salir esta noche?'. No lo soporto. Y mientras un chino despeinado y con cara de colocao analiza la 1ª parte del partido, me doy cuenta de que debo estar haciendo lo mismo. Es lo que tiene la vida: que en las borracheras y en las resacas, nos saca al plasta que todos llevamos dentro.














