dimarts, 13 de setembre de 2016

OdiO eL OtoÑo




La capacidad destructiva del ser humano es increíble. Y la de complicar las cosas más sencillas, todavía más. Supongo que cuando tejes una mentira y la bola se va haciendo más gorda, te acaba arrollando por la pendiente. La putada es que nos salpique a otros y acabe afectando a proyectos comunes. Lo mejor para llegar es no esperar. Esta tarde ha venido L-de-Lesbiana a casa y hemos estado preparando la sesión del miércoles. Me sigue provocando un sí pero no, que nunca acabo de saber para donde ir. Admito que esas preciosas piernas en el sofá a escasos centímetros me han despertado deseo. Pero sigo teniendo en mente y órbita a Morenaza-Extra-Soft-Skin (estaba pensando en rebautizarla a Morenaza Pirómana, o Morenaza Light My Fire... tengo que darle una vuelta más). Mañana le escribiré, a ver cómo le fue el fin de semana de curro por las islas. El otro día tuvimos una interesante conversación con La Chica Con Pelo de Chico sobre nuestros escarceos amorosos y químicas varias. Me gusta poder hablar abiertamente de eso con una chica. Normalmente son (sois) más mojigatas, o también más maquiavélicas, y esa transparencia tan inusual es un auténtico gustazo. Tenemos que vernos esta semana. Y a ver quién viene a la cena del viernes... supongo que tanta actividad es un intento de vendarme los ojos ante la época más deprimente del año que ya llega. La del inicio de cursos y rutinas, y la llegada de la oscuridad. Me resulta terrible esta época del año. Y en nada ya estarán aquí el maldito otoño, y el frío, y la lluvia, y todas esas cosas horribles que tanto odio. Creo que necesito cambiar el fondo de escritorio, o incluso la foto de perfil...

    

PD: Sigo deseando tanto como el primer día la posibilidad de elegir/construír un nuevo país (por puro pragmatismo y dignidad colectiva; las banderas me provocan cada vez más alergia...), pero las celebraciones de la Diada se me hacen cada vez más repetitivas y naïf. Esto empieza a ser un bucle sin solución, y quizás sería el momento de exigirlas. Los derechos no se piden; se llevan a cabo...