Un virus estomacal se ha enamorado de mi desde hace justo una semana. Lo siento dentro de mi. Lo llevo conmigo a todas partes. Somos inseparables. Esto debe ser lo que llaman amor, sin duda. Por suerte, parece que han pasado los síntomas de sentirte como si te hubiera pasado por encima un tranvía. Pero supongo que el súper estrés de las últimas semanas no ayuda a regular el organismo, y me han vuelto conatos de mareos y arcadas súper agradables, como los de hace un par de años. Tengo que frenar. Ya he decidido que voy a dejar algunas cosas. Necesito aire. Tiempo libre para respirar y dedicarme al gran placer de no tener nada que hacer. Y a mi gran afición de improvisar. Debería aprender a tomarme las cosas con más calma. Pero no puedo. Cuando me meto en algo, me aboco de lleno. Cosas de un obsesivo compulsivo, supongo. A 200 hasta que me aburro, o me agobio. Y lo dejo, y busco otra cosa que me estimule y/o me excite. Y así en bucle. Con las personas me pasa lo mismo. Por eso me cuesta imaginar vivir toda la vida junto a una única persona. Las personas son un poco como los discos. Siempre necesito más; nuevos, y variados. Uno en función de cada momento. Sí, siempre hay discos fetiche que van a estar ahí forever and ever. Y aunque puedas no escucharlos durante un tiempo, siempre acaban volviendo. Y vuelven a lucir, atemporales, eternos. En toda su grandeza, o incluso enseñando nuevos matices. Es increíble. Mágico, casi religioso. Pero la necesidad de descubrir nuevas canciones, sonidos, voces, texturas... siempre va a estar ahí. Explotar mi gran pasión de otra manera está siendo realmente divertido, aunque también contribuya a lo que hablaba al principio. El equilibrio es imposible, que decía aquél. Y lo que también es imposible es que mi amada PJ Harvey haga un mal disco. Tras escuchar en bucle su nuevo 'The Hope Six Demolition Project' desde el pasado jueves, corroboro que gana cuanto más lo escuchas, y estoy convencido que al final del año va a estar en todas las listas de los mejores discos de 2016. Cosa que me importa bien poco, aunque no deje de sentirme orgulloso cada vez que leo, veo, escucho elogios hacia ella. Es como si fuera parte de la familia, y todo lo bueno que le pase, me haga feliz también a mi. El cerebro humano y sus rarezas...
Sigo con esta sensación de hámster que rueda y rueda, atrapado en su jaula. Cosas que hacer; siempre cosas que hacer. Tareas pendientes; textos por escribir; mails que enviar; marrones que solucionar; comida que comprar; lavadoras que poner... todo a velocidad de vértigo, sin tiempo de respirar; sin pausa ni poder pensar... las semanas pasan a toda hostia, y nunca consigo ese hueco para poder escapar a mirarme unas bambas, ni para el nuevo (y necesario) somier, ni para cambiar la enredadera que se cae del tiesto pequeño por el peso, ni para mirarme los borradores de la renta que me pidió mi padre, ni para empezar a pensar a dónde narices voy este año de vacaciones, ni para comprobar si me ha tocado algo en los Euromillones que hice hace semanas... no sé el qué, pero tengo que dejar alguna de las 1000 colaboraciones que hago, y aprender a decir NO a las otras 1000 que me proponen. Si el tiempo no se paga con dinero, imagina el valor de todo el que le dedicas a cosas por la patilla...
...y quizás sea por el estrés, pero también he tenido días algo tontos. O quizás sea por el agobio que me provocan las relaciones con mujeres que parecen querer más de lo que quiero yo. Y si encima se junta más de una a la vez, pues ya ni te cuento. Parece que me incomode sentirme querido o que me presten demasiada atención, y que inconscientemente saque una coraza de hielo cuando alguna me muestra exceso de cariño. Quizás sea algún trauma interiorizado por antiguos rechazos de chicas por las que sentía más que simple deseo carnal. Mientras siento que ambos jugamos a lo mismo, ningún problema. Pero cuando la relación parece desequilibrarse, y yo quiero jugar a tenis y ella a rugby, el encanto y la excitación se van a la mierda, y me distancio. No se puede jugar a tenis con pelota de rugby, es obvio, por mucho que algunas no lo quieran asumir. Y mi predisposición a cambiar de juego es escasa, por no decir nula. Mi libertad no la subasto a cualquier precio, y sigo sin conocer a nadie que me lo ponga todo 'de cap per avall'. Bueno, sí, pero mi novia que saca disco el viernes está algo liada ahora to bring me her love...
Estoy haciendo tiempo para digerir la pizza antes de irme a dormir. Suelo hacerme pizza los sábados por la noche, por comodidad y para no hacer ruido con cacharros, extractor y demás logística de cocina. Intento regirme siempre por el sentido común, que es justo lo que les falta a los vecinos mongolos del piso de estudiantes que tengo en el edificio colindante. Me ponen ultraviolento con su falta de respeto y su maldito egoísmo. Mira que odio cosas en el mundo, pero el egoísmo incívico estaría en la parte alta de mi Top de odios. No me entra en la cabeza tanta subnormalidad. Y estoy harto de que cada viernes y sábado no me dejen dormir. Harto de las putas dictaduras de las mayorías. Harto de respetar a todo el mundo entre semana, y de que nadie me respete a mi por el simple hecho de tener un horario diferente al de la mayoría. Harto de que la gente se crea que un piso en mitad de una ciudad es una sala de fiestas, y de que le den por culo a los vecinos y a sus circunstancias. Como las palabras educadas no sirvieron de nada, pasé al terreno de los gritos y al tono cabreado. Como eso tampoco sirvió de mucho, una noche llegué a llamar a la urbana. Pero da igual. Impunidad absoluta. La tentación de reventarles el vidrio de la cocina es muy grande, pero la descarga de rabia puntual todavía acabaría implicándome problemas a mi, por mucho que se lo merezcan. Siempre quedaría la opción de empotrarles un huevo contra el vidrio, que no creo que sea denunciable, a ver si toman conciencia de una puta vez del odio que generan con su maldito comportamiento de niñatos malcriados. Y no falla: cada vez que uno se topa en la vida con gentuza como ésta, escuchan música de mierda. ¿El nivel de educación, respeto y convivencia es proporcional a la cultura musical de alguien? Seguramente no de forma matemática, porqué el cretinismo alcanza todas las capas de población posibles; pero por ahora yo no me he topado nunca con un vecino que escuche a PJ Harvey y sea un subnormal acabado...
El ser humano es incoherente por naturaleza. Por eso desde pequeño te insisten que tienes que llevar una dieta completa y equilibrada, pero luego te quieren condenar a la monogamia, y atacan la poligamia com si fuera el peor de los delitos. Que no me jodan: el único crimen es llevarla con engaños y mentiras, pero no el hecho en sí, si lo haces abiertamente, de cara y con franqueza y honestidad. Sinceramente, lo encuentro el estado natural del ser humano. Otra cosa es que todos seamos inmaduros, egoístas, celosos e incapaces de asumir que alguien a quien queremos/apreciamos pueda sentir placer con otras personas (lo cuál pone en cuestión el verdadero 'amor' que podamos sentir por esa persona...). También puede sentir placer yendo al cine con otra persona, o compartiendo una cena sabrosa, o con cualquier otro placer vital que no nos provoca malestares y recelos (dos veces celos...). Que sí, que soy el primero que no soportaría saber que la chica que me gusta comparte camas y fluídos con otra persona (¿o quizás el rechazo es sólo a que eso pase con otrO hombre, por aquello de competencias y comparaciones?). ¿Pero no debería sentirme feliz con todo aquello que la haga feliz a ella? ¿Es todo una mera cuestión de asociar 'amor' con 'propiedad'? ¿O una simple inseguridad y miedo por no ser capaz de estar a la altura de sus otros amantes, y que por contraste, se acabe cansando de ti? Sea como sea, me sigue sorprendiendo/inquietando la coraza gélida con la que afronto mis aventuras desde hace ya mucho tiempo. Supongo que es una mezcla de rebote vital por frustrantes experiencias previas en el terreno amoroso, y miedo a perder la libertad de la variedad (que es algo hacia lo que me inclina mi eterna inquietud por probar cosas/personas nuevas constantemente; tiendo a cansarme rápido de todo; no soporto las rutinas). Eso, y que seguramente voy conociendo buenas parejas puntuales, pero que tienen fecha de caducidad (algo que hay que asumir con naturalidad; la gente tiene tendencia a hacer grandes dramas de procesos naturales). Y que no me vengan con el cuento chino del 'tienes miedo al compromiso', porqué si sintiera que he encontrado a la persona que me llena, me lanzaba de cabeza y sin mirar si hay agua. Aquí el único pavor es al compromiso equivocado, que suele ser el error de un enorme porcentaje de población a la que le da pánico la soledad y se lanza precipitadamente a los primeros brazos que se le cruzan por el camino. Cuando estar solo (diferente a 'sentirse solo') es uno de los mayores privilegios que te puede dar la vida.
Me duele la barriga, y ese siempre es un gran motivo para comerme un Tigretón; total, me va a doler igual... ellas huelen el sexo, y lo sabes. Todos lo sabemos. Atractivo por ondas y voz. Vuelvo a tener la sensación de siempre: una vez culminado un deseo, deseo otro. Como un coleccionista de momentos que no quiere que le salga un cromo repetido. Inquietud constante; hambre voraz. ¿Cómo será...? Cenas-harén, y el rock'n'roll hace el resto. Prefiero esa excusa a la del alcohol como manera de destapar inhibiciones cotidianas. Cuesta elegir cuando hay opciones diversas, pero las cuentas pendientes lo son hasta que dejan de serlo. Adoro bailar. Adoro bailar acompañado. Adoro bailar acompañado por alguien que me siga el ritmo improvisado. Adoro a quien le guste improvisar. Y adoro aún más a quien le guste improvisarme. Las manos transmiten, los ojos delatan. Los labios hablan sin necesidad de articular palabra. El vestido vuela con los giros de la música a la misma altura que las vergüenzas. Aunque el cerebro lleve pañales, por falsas prudencias que nunca entenderé. Nunca entenderé traicionar a tus deseos. Y soy el primero que se declara culpable, señoría. Pero crímenes prescritos no llevan condena futura. Con la pasada es suficiente. Besos de discoteca; besos de paseo matinal; besos de coche. Conformarse con el empate lo va a llevar todo al partido de vuelta, y la petición de revancha es inmediata. No tarda ni 24 horas. Un sofá compartido es buena oferta, pero digo que no. La vida hace chup-chup, pero a estas alturas de la película, me gusta marcar los tempos, según ganas y fuerzas. La segunda oferta tarda sólo 24 horas más, y es obvio lo inevitable. El cine es la excusa, el guión está escrito, y tiene un punto previsible. Los cocktails incrementan la tensión, y la ecuación se resuelve con explosión controlada. O no tanto. Nick Cave canta baladas asesinas, y tengo ganas de matar al color gris. Carne, sabor y rizos dorados donde enredarse. Temblores, gestos y expresiones faciales en la punta de mis dedos. Noches de revancha, y mañanas luminosas. Adiós con incertezas, y la inigualable serenidad del que no cree en el mañana. Ellas huelen el sexo, y lo sabes. Todos lo sabemos. Y el mensaje de tarde invitándote a un concierto llega desde otro teléfono, y es moreno. Vuelvo a tener la sensación de siempre: una vez culminado un deseo, deseo otro...
Hace mucho que no hablo de fútbol por aquí, lo sé. El proceso de desencanto absoluto hacia la mercantilización pestilente que ha sufrido este maravilloso juego en los últimos años se ha traducido en desinterés total hacia este circo de élite que antes seguía con fervor. Eso, y también el hecho de que ya no me siento en absoluto representado por el que había sido mi equipo de toda la vida. No es que haya dejado de serlo, pero me lo miro todo desde la distancia (podría contar con los dedos de la mano el número de partidos que he visto este año; o el anterior; o el otro...), y ya más por el placer estético que por una afinidad sentimental. Mi pasión y amor balompédicos van ahora destinados hacia otro tipo de fútbol mucho más próximo y humano, y que me ha hecho recuperar la emoción del sufrimiento por conseguir victorias que cuestan sudor y lágrimas. Victorias que valen mucho más, y que son mucho más celebradas, por el esfuerzo que conllevan. La sangre obrera se lleva también en los remiendos del balón, supongo...
...sea como sea, hoy me ha apetecido escribir nuevamente sobre élites en la hierba. Porqué se ha ido un personaje que trasciende mucho más allá de los estadios, y que marcó a varias generaciones. A la de nuestros padres, porqué le vieron jugar. Y a la mía, porqué disfrutamos sus locuras como entrenador. No hablo únicamente de sus logros y sus copas, y todas esas cosas que habéis escuchado repetidamente aquí y allí desde que se ha sabido la noticia este mediodía. Hablo de todo lo que había detrás de ese flacucho de acento grotesco que cambió el maldito tabaco por chupa-chups y que siempre parecía hacer y decir lo que le daba la gana; él tenía clara su visión del mundo, y nadie iba a hacérserla cambiar. ¿Por qué lo debería hacer? Os podéis imaginar lo que impactaba eso a un proyecto adolescente de humanoide dEsoRdeNado individualista. Este tipo nos enseñó a preguntarnos cosas; y a cuestionarnos las maneras de hacer establecidas; y a desafiarlas; y a sustituírlas por nuestra propia manera de ver el mundo; ¿y por qué no se iba a poder ganar la Copa de Europa en un club perdedor con complejo de segundón? ¿Y por qué no se iba a poder hacerlo jugando sólo con 3 defensas? ¿Y por qué no se iba a poder ganar 4 ligas jugando bonito? ¿Y por qué no se iba a poder ser campeón 2 años seguidos en el último partido y sin depender de ti mismo? ¿Y por qué...? ¿Por qué..? ¿Por qué...?
Para mi el gran valor de Johan es ese. Su brillo no son todas las copas que ganó como jugador y como técnico, porqué al fin y al cabo, eso es sólo fútbol. Y gane o pierda tu equipo, tu vida va a continuar siendo la misma, y tus frustraciones y miserias no desaparecerán por arte de magia. Aunque el fútbol funcione como paracetamol de la sociedad, no solucionará sus males. Pero lo que sí puede provocar cambios, individuales y también colectivos, es el carácter, personalidad y/o ejemplo de sus figuras públicas. Este tipo convirtió a todo un país de acomplejados en gente que empezó a creer en sí mismos. Los (nos) puso frente al espejo y nos dijo que éramos tan o más guapos que todos los demás. Convirtió lo que pensábamos que eran rarezas o freakadas en singularidades únicas e irrepetibles, y de lo que pensábamos que eran defectos hizo virtudes. La inyección de autoestima y autoaceptación individual y colectiva que logró este tipo no se puede cuantificar, pero sí sentir en tu entorno, si has vivido en diSoRdErLand toda una vida. Quizás si lo ves desde fuera y no sabes de lo que te hablo, te pueda parecer que exagero. Pero te digo yo que no es así. Este tipo, querido y odiado por igual (y por razones igual de válidas, seguramente), es de aquellos personajes geniales que marcan y cambian las cosas. Algunas portadas destacan que reinventó el fútbol, y seguramente es así. Pero también reinventó la manera de ver el mundo de muchos individuos, entre los que me incluyo.
Bowie, Johan... 2016 nos está empezando a salir demasiado caro.
La vida tiene cara A y cara B, y gira y gira indistintamente. Felicidades inmensas conviven con temores terribles, como esos vecinos con los que no tienes absolutamente nada que ver. Y no sabes por qué, te atreves a desafiarlo todo. Sientes una fuerza poderosa para hacerle frente a todo, sin saber de dónde viene ni si vas de farol. Porqué sí; y porqué no. Ahora no puede ir mal. Pero vive, por si acaso. Mundos apocalípticos en estaciones y aeropuertos vs. amenazas microscópicas, casi invisibles. No hay freno de mano que valga. Sólo se vive una vez, y hay gente que ni eso. Te llegue el momento cuando te llegue, que te sientas satisfecho y orgulloso. Ganes, pierdas o empates, enamórate de cómo has jugado. Sé ciclón, y no dejes nada igual a tu paso. Cambia y hazles cambiar. Disfrútate y disfrútame. La vida va de esto, aunque a muchos se les olvide, o ni tan siquiera sepan qué es. Muerde y déjate morder. O no te dejes, pero que te muerdan igual. Estoy enamorado, pero no es lo que parece, porqué las apariencias engañan. Estaría tan lejos de ti, que ya no recuerdo el momento, en que te dije por última vez, que el cielo se estaba abriendo...
A veces me planteo si no debería matar a dEsoRdeN. Ya hace tiempo que tengo la sensación que este rincón ha quedado completamente abandonado (sólo hay que ver la estadística decreciente de comentarios...), y que ha (he) perdido el brillo de años atrás, si es que alguna vez lo tuvo (tuve). Quizás podría marcarme un Bowie e inventarme un nuevo personaje, pero la verdad es que éste se me ha metido muy adentro y ya forma parte de mi. De hecho, no sé si tiene más de personaje mi YO de la vida cotidiana, siempre limitado por las máscaras y escudos que marca la gris realidad diurna. Sigo envuelto en una espiral de ultractividad un tanto agobiante. En cuanto acabe la temporada, debería plantearme dejar alguna cosa, porqué no creo que aguante este ritmo demasiado tiempo. Esta noche, entre cocktails, en un encantador bar donde sonaba Billie Holiday, hablábamos de mujeres con A-Carismático, ya que las chicas no habían querido quedarse a hacer un copazo post-tapeo (anoche fuimos de sushi; no sé si estas compañías que me gasto últimamente me van a salir caras en cuestión de dinero y quilos). El tema es que coincidíamos que, con el ritmo que llevamos, no hay tiempo para plantearse una relación con nadie. No tendríamos tiempo. A ver, tampoco tengo un objetivo claro ahora mismo (sí varias aventuras, en curso o futuribles, pero nada más allá). Y no nos engañemos: nunca he sido yo muy de relaciones formales. Pero, aunque quisiera, tampoco habría mucho tiempo que poder dedicarle. Miedo me da Murphy... basta que no sea el momento para algo, como para que te lo sirva en bandeja. Ahí están La-Chica-Con-Pelo-De-Chico, La Chica con el Tatoo En La Ingle, L-Rizos-Dorados... con ella me fui el viernes a ver a Odio París (el último disco no me gusta tanto, pero tiene 3 o 4 canciones casi a la altura del debut), y a Triángulo de Amor Bizarro, que me encantaron. Fue como si nos hubieran dado una paliza. Terriblemente contundentes, veloces, coordinados, nítidos... un concierto enorme. Les volveré a ver en el BBK, y ya veremos si en algún lado más; porqué el ritmo de conciertos últimamente también está siendo altito, altito. Quizás no llegue a la altura de "la ciencia es mentira sin ti", pero ese "habría votado a la derecha por ti" me parece otra letra de gran romanticismo dramático...
*No me olvido del segundo avance del nuevo disco de PJ. Cada día me recuerda más a Patti...
**Y hoy ha salido el nuevo disco de los grandiosos Excitements. Hot, hot, hot rythm'n'soul!!
Necesitaba un día como hoy; de llevar mis ritmos, de hacer la mía al 100%, de quitarme cosas pendientes tranquilamente, sin agobios temporales. De no quedar con nadie, por mucho que haya habido opciones. Para un individualista como yo, demasiada actividad acaba siendo muy agobiante, y necesito ratos de soledad o inactividad. Aunque tenga cosas que hacer. Pero necesito hacerlas a mi ritmo. También el hecho de trabajar bastante en equipo últimamente me está suponiendo un esfuerzo, porqué siempre hay cosas que harías de otra manera. Y nunca es fácil hacer renuncias. Pero poco a poco voy aprendiendo. Y también a delegar y repartir faenas, y quitarme de encima esa manía que tenía a veces de querer controlarlo/hacerlo todo a mi manera. No deja de ser un buen ejercicio de paciencia, tolerancia y autocontrol. Y todos sabemos que los demás siempre hacen las cosas como el culo, y mucho peor de lo que las haría uno mismo...
Ayer pensé en la A-Lombarda, y en qué debe estar haciendo con su vida. Y en cómo me habría gustado que se hubiera comportado de manera diferente. También lo he pensado hoy de mí mismo, reflexionando sobre relaciones que pudieron ser y no fueron por mi propia torpeza o lentitud de reflejos. Las piezas del puzzle nunca encajan, y uno siempre tiene la sensación de que es el único al que le pasa. Sé perfectamente que no es así, pero esto es como twitter: que te quedas con realidades parciales que te pueden llegar a dar la impresión que son absolutas. Pero no lo son. Nunca nada lo es. Lo del color del cristal con el que se mire, y todo eso... son curiosas las contradicciones internas que tenemos todos. Por fuera, intentas razonar, argumentar y ser tolerante y flexible y paciente; y por dentro estás deseando en partirle la cara a según qué ejemplar de Neanderthal con planteamientos de niño malcriado de parvulario. Sigo sin resolver el misterio de las heridas de mi mano, con las que desperté el sábado. Los pájaros siguen lanzándose a las escopetas, y si se ponen así, casi será cuestión de apretar el gatillo y comer hasta reventar, no sea que vengan épocas de vacas flacas...
Voy muy de culo, y tengo la sensación de que necesitaría días de 48 horas. Me agobia tanta actividad, pero estas espirales funcionan así, y cuesta salir de ellas. Me cuesta encontrar el momento para escribir, y no es por falta de ganas ni de materia prima. Tengo sueño, y un montón de historias abiertas. Creo que La-Chica-Con-Pelo-de-Chico se arrepiente de haber dejado nuestra noche a medias, y con las espadas en todo lo alto. Pero hasta ese punto, nos lo pasamos realmente bien. Con L-Rizos-Dorados la chispa no acaba de prender por mi parte, aunque tengo la sensación que ella querría. Camarera Jr. me pone bastante, a pesar de su categoría. Llevamos un par de días hablando, sin más expectativas que ésas, por ahora. J-de-las-Afueras ha reaparecido vía solicitud de Facebook, y la fiesta del viernes abrió dos nuevos frentes. La eterna ley del sexo-atrae-sexo, gracias a la capacidad olfativa femenina. L-de-Lesbiana está muy sexy, ahora que parece que se le han caído las vergüenzas. Me siento parte de ese proceso de salida del cascarón, y eso me hace feliz. La otra noche soñé que dormíamos juntos, y me gustó la sensación, aunque siempre he tenido sentimientos contradictorios hacia esa posibilidad. Me han confirmado los días de fiesta para el Primavera, ya tenemos apartamento para el BBK, y esta semana voy al Let's festival. Estoy muy activo, y más que estaría. La repetición del Sónar magnético ha sido bastante agobiante, pero espero que todo vaya bien. Igual que las pruebas a mamá dEsoRdeN. La incerteza es una mierda, pero por suerte, se me da bastante bien implantar la dictadura de la certeza positiva. Siempre he encontrado absurdo sufrir por adelantado por una mera hipótesis. Me dan mucho asco determinadas actitudes que tienen que ver con mediocres silencios cómplices de mezquindades, y ya no me da la gana de callarme. Aunque afecte a determinadas instituciones con las que trabajo. A la mierda compromisos, y viva la libertad individual. Quizás esté algo kamikaze últimamente, o quizás sea inconsciente exceso de confianza...