divendres, 25 de març de 2016

sALid y diSfRutAd




Hace mucho que no hablo de fútbol por aquí, lo sé. El proceso de desencanto absoluto hacia la mercantilización pestilente que ha sufrido este maravilloso juego en los últimos años se ha traducido en desinterés total hacia este circo de élite que antes seguía con fervor. Eso, y también el hecho de que ya no me siento en absoluto representado por el que había sido mi equipo de toda la vida. No es que haya dejado de serlo, pero me lo miro todo desde la distancia (podría contar con los dedos de la mano el número de partidos que he visto este año; o el anterior; o el otro...), y ya más por el placer estético que por una afinidad sentimental. Mi pasión y amor balompédicos van ahora destinados hacia otro tipo de fútbol mucho más próximo y humano, y que me ha hecho recuperar la emoción del sufrimiento por conseguir victorias que cuestan sudor y lágrimas. Victorias que valen mucho más, y que son mucho más celebradas, por el esfuerzo que conllevan. La sangre obrera se lleva también en los remiendos del balón, supongo...

...sea como sea, hoy me ha apetecido escribir nuevamente sobre élites en la hierba. Porqué se ha ido un personaje que trasciende mucho más allá de los estadios, y que marcó a varias generaciones. A la de nuestros padres, porqué le vieron jugar. Y a la mía, porqué disfrutamos sus locuras como entrenador. No hablo únicamente de sus logros y sus copas, y todas esas cosas que habéis escuchado repetidamente aquí y allí desde que se ha sabido la noticia este mediodía. Hablo de todo lo que había detrás de ese flacucho de acento grotesco que cambió el maldito tabaco por chupa-chups y que siempre parecía hacer y decir lo que le daba la gana; él tenía clara su visión del mundo, y nadie iba a hacérserla cambiar. ¿Por qué lo debería hacer? Os podéis imaginar lo que impactaba eso a un proyecto adolescente de humanoide dEsoRdeNado individualista. Este tipo nos enseñó a preguntarnos cosas; y a cuestionarnos las maneras de hacer establecidas; y a desafiarlas; y a sustituírlas por nuestra propia manera de ver el mundo; ¿y por qué no se iba a poder ganar la Copa de Europa en un club perdedor con complejo de segundón? ¿Y por qué no se iba a poder hacerlo jugando sólo con 3 defensas? ¿Y por qué no se iba a poder ganar 4 ligas jugando bonito? ¿Y por qué no se iba a poder ser campeón 2 años seguidos en el último partido y sin depender de ti mismo? ¿Y por qué...? ¿Por qué..? ¿Por qué...?

Para mi el gran valor de Johan es ese. Su brillo no son todas las copas que ganó como jugador y como técnico, porqué al fin y al cabo, eso es sólo fútbol. Y gane o pierda tu equipo, tu vida va a continuar siendo la misma, y tus frustraciones y miserias no desaparecerán por arte de magia. Aunque el fútbol funcione como paracetamol de la sociedad, no solucionará sus males. Pero lo que sí puede provocar cambios, individuales y también colectivos, es el carácter, personalidad y/o ejemplo de sus figuras públicas. Este tipo convirtió a todo un país de acomplejados en gente que empezó a creer en sí mismos. Los (nos) puso frente al espejo y nos dijo que éramos tan o más guapos que todos los demás. Convirtió lo que pensábamos que eran rarezas o freakadas en singularidades únicas e irrepetibles, y de lo que pensábamos que eran defectos hizo virtudes. La inyección de autoestima y autoaceptación individual y colectiva que logró este tipo no se puede cuantificar, pero sí sentir en tu entorno, si has vivido en diSoRdErLand toda una vida. Quizás si lo ves desde fuera y no sabes de lo que te hablo, te pueda parecer que exagero. Pero te digo yo que no es así. Este tipo, querido y odiado por igual (y por razones igual de válidas, seguramente), es de aquellos personajes geniales que marcan y cambian las cosas. Algunas portadas destacan que reinventó el fútbol, y seguramente es así. Pero también reinventó la manera de ver el mundo de muchos individuos, entre los que me incluyo. 

Bowie, Johan... 2016 nos está empezando a salir demasiado caro.




3 comentaris:

Anònim ha dit...

《 Mi Favorito 》

Hoy, ni maniana, ni pasado,
ni al otro, el futbol
no es FUTBOL...

Hoy "el futbol ya no
se llama BARCELONA!!

Tu lo "acentuastes,
Tu eras "El Fenomeno
y se llama " Tu Nombre
porque eras Tu
"el que destacaba entre Todos.
Tu y Siempre Seras Tu!!

Yo sin Ti Hamas
hubiese "comprendido
lo que significa
"dar puntapies a
Un Balon de Reglamento,
ni lo hubiese llamado
"Regatear a "jugar entre chicos...

Entonces era "una ninia
que me "chiflabas mas Tu
que "el arbitro de rayas
A Los Equipos.

Despues "los dos desaparecimos
y me preguntaba "donde estabas
y ahora que "lo se
NO LO QUIERO SABER!!

Que D... Te Ampare en Sus Brazos!!


P.s.: Muchisimas Gracias, Disorder!!
(Muy Concienzudo)

Espérame en Siberia ha dit...

Nunca me he considerado seguidora de ningún deporte (quizás sólo en temporada de Juegos Olímpicos), así que de esta persona me vine a enterar el día de su muerte, gracias a que mi novio sí es sumamente futbolero y respetaba mucho a Cruyff.
Qué pena que este año se está yendo gente tan interesante.

Has hecho una bonita reflexión sobre la influencia que puede tener una figura pública, Desorden.

Te dejo besos y abrazos.

dEsoRdeN ha dit...

eres imprevisible como Johan, Ysa...

Pero ni siquiera le habías oído nombrar, Siberiana? Es de esos personajes universales conocidos aunque no te guste la actividad en la que destacaba :) Gracias, y disfrutemos como si no hubiera mañana. Estas cosas me dan hambre voraz de vida...

mordiscos