dimarts, 9 d’abril de 2019

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Disfrutar de unos pechos en contrapicado mirando al cielo es la manera más próxima de sentirte más cerca de las nubes. Vía táctil y oral. La psicología del sexo debe decir mucho de las personas. Una sexualidad sana multiplica las opciones de una mente sana. Es química y es matemática, aunque seas de letras y las necesites para explicarte ciencia o instinto. Y se expresa por boca y labios, allí donde confluyen palabras y deseo. Algo que por muchas palabras que uses, nunca podrás expresar en toda su magnitud. Nunca nadie se ha preguntado por la magnitud de la comedia, o al menos que yo sepa. Solo sé que no sé nada, decía aquél, en un gesto de evidente falsa modestia que se contradice por sí mismo. Contradicciones de dos patas tienen la culpa de todo. La predicción sociopolítica es de negros nubarrones y tormentas de fascismo, y no tengo nada claro que tengamos paraguas para todos. Habrá que mojarse o se nos lleva el tsunami a todos. Aunque parezca increíble, a la par que abominable. El ser humano es el único que tropieza 1000 veces con la misma piedra, el muy imbécil. Esto de la rabia es como aquellos constipados que por mucho que te suenes, sigue habiendo mucosidad en tu interior. Es inacabable. Cosa del clima exterior, sin duda. Pero la rabia es vida, de eso no tengo ninguna duda. Mucho mejor sentirla que estar muerto de mediocridad conformista, eso también lo tengo claro. Quizás algún día aprenda a combinarla con una mayor serenidad interna. Supongo que en algún punto pueden ser compatibles. Yo no lo he encontrado todavía, pero debe existir, como la cara oculta de la luna.



3 comentaris:

Laura ha dit...

El ser humano, el muy imbécil...jajaja
Perdona que me ría, pero es que tienes toda la santa razón!!!
Un beso enorme

Elvis ha dit...

Sí, una cosa está clara, la sexualidad determina nuestro ánimo, aunque sólo la practiquemos mentalmente jajaja. Por lo demás, para tropezar hay que andar, eso es lo importante, no estar parado.
Saludos.

Ses ha dit...

Soy ser humana, imbécil, y lo del sexo me escasea (aunque sea de forma sana, eso sí): acabas de derrotarme física y emocionalmente. No sé si podré recuperarme.