dimarts, 23 d’abril de 2019

cARne dE CaÑÓn





Tengo un montón de cosas que hacer para el miércoles, mañana es Sant Jordi (bueno, técnicamente ya es hoy), y por la noche voy a ver a Maria Arnal i Marcel Bagés en un concierto benéfico por el derecho a la vivienda. Pero aquí estoy, escribiendo. Acabo de leerme en un par de horitas el libro de Enric Montefusco ('Carne De Cañón'), que me he comprado esta tarde por accidente. Había ido a pillarme otro libro sobre Pulp que autoregalarme con la excusa de St. Jordi. Como si necesitara excusas para comprarme libros, aunque algunos luego se amontonen en la mesita del comedor durante meses. Cuando entro en una librería (sobre todo una que tengo cerca de casa y que me gusta especialmente), me entra un espíritu de hormiguita que necesita nutrir su madriguera de letras, ideas y mundos pasados. Porque los libros son siempre mundos pasados, aunque te hablen del futuro o de ficciones que estén por venir. Quizá algún día alguien logre hacer un libro desde el futuro, pero por muchas cosas alucinantes que existan hoy en día en nuestros mundos cotidianos, me parece harto complicado. Yo sigo alucinando de que salga música de una aguja rasgando un disco de vinilo, así que mejor no darle muchas vueltas a otras moderneces que ni puedo ni quiero entender.

Me ha encantado el libro, y por eso estoy aquí escribiendo (...)  

(He tenido que hacer una pausa para salir rápidamente al balcón a rescatar de la lluvia la ropa que había dejado aireándose cuando he llegado a casa hace un rato. Cada vez que voy a casa de mis padres tengo que dejar la ropa fuera para que se le vaya el olor a tabaco de mi madre. Es una guerra perdida. Llevo años, décadas, toda una vida echándole la bronca para que lo deje, pero no tiene ningún tipo de fuerza de voluntad. Para el tabaco, ni para comer bien, ni para ir a pasear como le dicen los médicos, mi padre, yo mismo, o cualquier persona con dos dedos de frente. Nunca he entendido a la gente que fuma. Me parece el vicio más estúpido, insalubre y asqueroso de los que pueda haber. Supongo que haber perdido a un tío por el tabaco hace que me lo mire todo con más visceralidad. Pero realmente me enciende mucho la gente que fuma. Aunque parezca un simple juego barato de palabras, es así, y siempre he pensado que se merecen todos los problemas de salud que les provoca el tabaco. Hay que ser imbécil...)

(...) Hay libros y películas que me estimulan especialmente, y entonces me entran unas ganas irrefrenables de escribir. Es como una arcada de letras, imposible de parar. Y, en este caso, he sentido
gran empatía e identificación con esa visión escéptica y sincera de la vida. No hay para menos, ni para más. Es justo eso. Me gustaría saber componer poemas o canciones, pero me encuentro más cómodo en la prosa que es como un vómito. Sí, ya es la segunda identificación escatológica con el acto creativo en unas pocas lineas. Quizás en el fondo no sea más que eso. Pura necesidad fisiológica, ideológica, ilógica.... y sobre todo, anímica. Y por eso sale a borbotones. Acumulas vivencias, emociones, sensaciones, sentimientos, ideas, indignaciones, incomprensiones... y todo acaba saliendo de golpe, como un volcán de mierda interna que deja un bello estucado marronáceo en las paredes de tu vida.

En la parte final del libro, y sin ánimo de hacer spoilers, me ha encantado la serenidad que traspúa cuando habla desde el amor a su pareja. Debe ser eso, si es que existe. Y me he visto solo en la oscuridad, de rodillas, desnudo, mirando inquieto a todos los lados, como buscando algo o alguien que me rescate del naufragio. Llevo dos meses sintiéndome más así que nunca. Asocial, desganado, con el escepticismo más ultra que el prefijo de los tres partidos del mal que amenazan nuestra democr... bueno, tampoco seamos ingenuos, a esto no se le puede llamar democracia. Pero lo que salga del domingo puede ser incluso peor, lo cual es francamente desalentador. Y francamente no es un adjetivo elegido al azar. Ha salido solo, pero mi inconsciente es mi parte más consciente en la mayoría de los casos.

Me duele la vida últimamente. Más de lo habitual, vaya. Sé perfectamente la razón. Cada día y semana que pasa sin noticias suyas ni intenciones de solucionarlo es una gota más de alcohol en la piel a carne viva que me ha dejado la rigidez de unas botas militares nuevas. Esto ha sido un intento mal solucionado de metáfora o personificación de un objeto que asocio a ella, hilado con una situación real que me pasó la semana pasada y que todavía sufro físicamente. Pero el dolor anímico suele ser peor. Te hace más pequeño. Más frágil. Más vulnerable. Y supongo que, quien más quien menos, todo el mundo debe andar igual. Yo ando medio cojo del escozor y el roce. Y elige tú mism@ si hablo de botas o de metáforas. Pero mal de muchos, consuelo de tontos. Y la verdad es que, además de tontolculo, soy lo suficientemente individualista como para intentar aislarme del dolor ajeno. Suficiente tengo con el mío. Y cuando me he querido preocupar por los demás, he acabado sangrando. L@s un@s por l@s otr@s, y la casa sin arder.

Enric me canta justo ahora en mis auriculares de botón blanco: "...una oportunidad (...) haber tocado fondo alguna vez, y que en tu leyenda diga que alzaste el vuelo". Es curioso como a veces hay artistas o discos que te pasan desapercibidos en las montañas de sobreinformación de la era de la desinformación. Y, de repente, un buen día, de casualidad, te caen del cielo, justo en el momento en que más lo necesitas o mejor se adaptan al puzzle que llevamos construyendo desde que nacimos. De 0 a los X años que tengas el día que te mueras. Porque, no nos engañemos, ese día llegará. O al menos, yo lo tengo previsto, aunque intente no pensar en ello por vértigo y miedo. La vida son 4 días, y en 5 vivimos acojonados, con o sin motivo. A mi también me da miedo abrir camino, pero también quiero ser salvaje.

Debería ir acabando y ponerme con todo lo que tengo por hacer. Y elige tú mism@ si hablo de faenas o de metáforas.




1 comentari:

Laura ha dit...

Me pasa igual, no necesito la excusa de Sant Jordi para comprarme libros y también los voy amontonando en la mesita del comedor...
:) besos y en breve, abrazos.