dimecres, 18 d’abril de 2018

cOMpaÑeRoS dE AbuRRiMieNtO




Ha hecho un día espectacular, y quizás tomar el sol en bañador en la azotea haya calmado a la bestia. Se estaba de maravilla, y hasta he cogido algo de color. Me he rapado, y he dudado si rebajarme la barba, pero me ha dado pereza. Cada vez que subo a la azotea, me dan ganas de llenarla de vida invitando a gente, como la comida que monté hace un par de semanas con compañeros del curro. La verdad es que tenemos suerte, porqué el ambiente que tenemos en nuestro turno de fin de semana está muy bien. Somos menos, hay mucha gente de edades y visiones vitales afines, y eso hace que también nos relacionemos fuera del trabajo. También ir a la contra de todo el mundo facilita esta relación extralaboral, claro. No es tan fácil encontrar a gente para hacer planes entre semana...

También he leído un rato el libro de Los Planetas que me llegó ayer, y les he puesto un rato. Estoy muy planetario estas últimas semanas. Y sí, sigo poniendo CDs y vinilos, como resistiéndome a la tiranía de la era de las nuevas tecnologías y Spotify. Me he abierto una cuenta de Netflix para probar el mes gratuito, y luego ya decidiré qué hago. Quizás si engaño a alguien más para compartirlo y que salga más barato, me inscribo. Por una parte, me apetece, para poder ver algunas series pendientes; y por la otra, no me apetece, por no caer en esa dinámica de la que había escapado hasta no hace tanto. Las series son muy adictivas, y son un elemento de distracción más para ocuparnos mucho tiempo y que no lo dediquemos a pensar y reflexionar sobre la perversa realidad que nos ha tocado vivir. Esta noche lo hablábamos con L-de-Lesbiana, un poco siguiendo lo que ya había escrito aquí recientemente: la sociedad está generando cada vez más individuos alienados o limitados a falsos círculos de amistades ("Compañeros de aburrimiento", creo que lo ha definido. Me ha gustado esa definición, aunque sea negativa y triste), con problemas de relacionarse en la vida real, y obsesionados por esos aparadores superficiales de exhibicionismo y voyeurismo que son las redes sociales. Empecé el viernes pasado en el curro un curso de redes, y uno de los conceptos que nos explicaron el primer día fue el de la inteligencia digital. Celebro haber vivido antes de toda esta 'revolución' que nos está cambiando la vida cotidiana (para bien y para mal), porque te ayuda a coger perspectiva, a relativizar muchas cosas, y a resistirte a perder según qué maneras de hacer, naturales y cara a cara. Precisamente estoy viendo 'Black Mirror' en estos primeros días de Netflix, y lo que puede parecer ciencia ficción será realidad de aquí a cuatro días. El ser humano se va a la mierda...

Mira que siempre he sido muy de ir a la mía y de hacer cosas solo, pero cada vez necesito más el contacto humano. Quizás por rebeldía ante todo eso que explicaba antes; quizás porque paso mucho tiempo solo entre semana; quizás porque echo en falta esas relaciones más directas, íntimas, humanas... sea para hablar de cosas más 'profundas', sea para hablar de chorradas cotidianas. Pero echo de menos la comunicación, y la química con otras personas. Necesito aire fresco, nuevas historias, nuevas caras... o solidificar y remodelar algunas recientes. Mañana he quedado con La Chica Con Pelo De Chico cuando salga del curro. Desde que me distancié un tiempo y conseguí cambiar el chip con ella nos hemos vuelto a acercar. Aunque, curiosamente, tengamos menos contacto. No es tanto una cuestión de cantidad o frecuencia, sino de frescura y ganas cada vez que nos vemos. Quizás debería aplicar la misma fórmula con La Chica Del Ex Novio Imaginario, pero me cuesta contenerme. Le he dicho de irnos el jueves a la playa a aprovechar este sol tan magnífico, y hacer el aperitivo o comer un arrocito. A ver qué me dice... está pendiente de un piso a 5-10 minutos de mi casa, y eso sería genial. Primero, sinceramente creo que sería bueno para ella salir de su ciudad y de su entorno familiar. Y, no lo niego, me gustaría tenerla cerca para poder hacer más cosas juntos. Supongo que es una microscópica esperanza de que algo cambie, aunque sepa perfectamente que eso parece casi imposible ahora mismo. Pero siento un deseo tan enorme... que quizás me esté traicionando a mi mismo. Difícil de controlar. Francamente difícil...



5 comentaris:

ALOMA69 ha dit...

Yo también sigo con los CD'S y los vinilos! También me resisto a muchas cosas pero a las series he sucumbido total y rotundamente, son tantas y tan brutales!!!!

Viendo series se escapa de la realidad cotidiana pero también se aprenden muchas cosas sobre un@ mism@, actúan de espejo a través de los personajes y de las situaciones, te aseguro que es mucho mejor que ir al psicólogo y sale mucho más barato.

Salut!

ALOMA69 ha dit...

Genial lo de COMPAÑEROS DE ABURRIMIENTO. Un 10!

ardid ha dit...

Yo soy otra seriéfila enganchada a Netflix y aunque parecemos ovejillas alienándonos con ellas mmmm, hay series como te han dicho antes que son la caña y merecen la pena muuucho.

En otras cosas también me estoy resistiendo, como comprándome libros en formato detodalavida y algún que otro álbum también. Nada como tenerlos en tus manos...aunque todo esto cueste dinero (esa es la pega).

Cómo se notan las referencias de los Apartamentos Acapulco...;)

cupcake ha dit...

Si no puedes controlarlo, no lo controles, a veces es mejor dejarse caer que mantenerse en catarsis emocional.
pd: Si no has Mindhunter te la recomiendo (Netflix)

dEsoRdeN ha dit...

Y suelen ser realmente adictivas, Aloma69! La madre que trajo a los malditos guionistas...

Maldito dinero, ardid... referencias? No puedo imaginarme a quién te refieres... ;)

Me controle o no me controle, la catarsis seguirá ahí, cupcake. Me apunto esa serie, gracias!