dijous, 28 de febrer de 2013

La LLuVia mE pONe NoStáLgiCo y ViOLeNtO, a pARteS igUaLeS



Llueve, aunque no hace tanto frío. Prefería el frío, y para que lo diga yo, ya os podéis imaginar cómo me toca las pelotas que llueva. Necesito una máquina de generar tiempo; libre, a ser posible. Tengo la frente seca por los lados, y no puedo parar de comer crussancitos de chocolate. Sigo sin entender a mucha gente, y esa extraña manera que tienen de relacionarse con los demás. Supongo que el gran éxito de los Sillyphones es una clara demostración del fracaso comunicativo entre las personas. Prefieren hacerlo bajo la seguridad que les da la distancia. Eso que hace valiente al más cobarde ante la pantalla LED, y le sirve como falsa inyección de autoestima. Yo al final no me compro Sillyphone. La magnífica oferta a 0 euros tenía letra pequeña, que hinchaba la cifra a casi 170 euros; así que cogí, me levanté de la silla, y me fui para casa tan contento, con el bolsillo intacto tras el intento de violación. Recuperé un viejo terminal que no había usado y lo convertí en mi nuevo móvil. Y tan feliz. Por no tener, no tiene ni cámara, cosa que me la trae bastante floja. Sí, estuve a puntísimo de caer en la tentación, pero celebro no haber sido presa del ejército de zombies que invaden nuestras calles. Cada vez siento más distancia por el Gran Circo, y la cantidad de gilipollez que genera. Y cada día que pasa celebro más y más haber abandonado ese mundo, aunque me indigna que algunos se dejen hacer lluvias doradas sin el más mínimo arranque de rebelión ni dignidad. Allá ellos. Mañana me estreno con un fisio, a ver si se me quita de una vez ese maldito pinchazo que no me deja jugar. Planes en el horizonte. Hoy me he rapado, pero me ha dado pereza afeitarme. No tengo claro si me ha gustado 'Blue Valentine' o no; pero, sin duda, de toda la peli me quedo con una canción, así que no sé si eso será buena señal. Hay tantos 'you' y tantos 'me', que lo difícil es hacer que cuadren y que nadie caiga malherido...





dimecres, 27 de febrer de 2013

fúTbOL? aH, nO! yO siEMpRe hE SidO mÁs dE LogAriTMoS NePeRiANoS...




...y es que, ¿dónde me vas a comparar el deleite de una buena ecuación de segundo grado con ver a 22 tíos corriendo detrás de un balón...?

Por cierto, me encanta este disco de Balthazar...



dimecres, 20 de febrer de 2013

dEEpSoRdEr





Hacía días que tenía ganas de escribir, pero no encontraba el momento. Últimamente llevo una ultraactividad bastante intensa en diversos ámbitos de la vida, y los días se me hacen demasiado cortos. Pero esta noche he podido dedicármela a mi, cosa que también me apetecía desde hace días. He visto un documental acojonante sobre el auge del cristianismo evangelista en EEUU, y es para echarse a temblar. Están completamente pirados, no es nada nuevo, pero aún así no deja de sorprender que en 2013 siga habiendo gente con esa mentalidad. Ya sé que en muchos casos son víctimas de la educación idiotizante que han recibido, y a veces debe ser difícil escapar a todo eso, pero no por ello dejan de producirme un inmenso sentimiento de rechazo y menosprecio. Para cualquier tipo de religión/secta, soy todo lo intolerante que ellos son con los que no piensan igual. Me parece lo más justo tratarlos con su misma repugnancia y condescendencia.

Y no deja de ser irónico que esté escuchando a Bob Dylan; un tipo que acabó cayendo en las malvadas garras de todo esto que estaba criticando ahora. Admito que él, personalmente, siempre me ha caído bastante mal. Me parece un auténtico estúpido, soberbio y engreído. Pero, sin ser un gran fan, su música me gusta. Tampoco creo que inventase nada nuevo, pero supongo que en su época, encontrarse con un tipo así debió ser chocante. También me gustó 'I'm Not There', aunque querría volver a verla, porqué tengo una memoria pésima y no la recuerdo con precisión. No lo descarto, un día de éstos...



No deja de ser contradictorio volver a sentir pasión por tu profesión justo cuando has dejado de hacer la que se suponía que era la cota máxima de la misma. Sí, estuvo bien, y me permitió vivir experiencias increíbles e inolvidables, y viajar aquí y allá. Pero acabé hasta las narices, y renuncié a todo eso, a pesar de la incomprensión de muchos, que creyeron que estaba siendo cobarde, o algo por el estilo. Desde el primer momento tuve la sensación de que estaba acertando de lleno, y de que estaba siendo una de las decisiones más valientes de mi vida, por el riesgo de no saber a donde me iba a llevar el cambio. Era como saltar a una piscina sin haber mirado antes si había agua. Pero sabía perfectamente que no podía seguir igual, viendo cómo me consumía por dentro, y sintiéndome tremendamente vacío y esclavo de la caprichosa espiral del Gran Circo. Así que salté a la piscina, e hice 'chof'. Y tras haber dejado la locura de brillantinas, divismos e hipocresías, me siento tremendamente cómodo en mi pequeño huertecito. Ése que no verá tanta gente como el enorme jardín que tenía hasta hace 2 años, pero que nada tiene que envidiarle, y es mucho más humano y personal. Siempre he sido un poco raro, y me he sentido infinitamente más atraído por los pequeños tesoros ocultos a los que casi nadie hace caso, que por las grandes mentiras de supuesto glamour y cartón piedra que acostumbran a asociarse de manera incomprensible con el 'éxito'...

Es curioso: todos anhelamos tener libertad de elección y el máximo de opciones posibles en cualquier ámbito de la vida, pero luego, nos acabamos sintiendo incómodos ante tanta diversidad. Seguramente porqué eso te obliga a elegir. Y elegir implica responsabilidad; y también renuncia. Elegir también supone autolimitación, porqué le estás cerrando la puerta a todo lo que no escoges. Nos criamos en la cultura del zapping, pero luego nos obligan a escoger una sola cosa: es una contradicción absoluta. ¿Qué es mejor? ¿Variedad, o profundidad? Incluso ante esta pregunta, no me atrevería a elegir de manera certera. Quizás variedad en algunos casos, y profundidad en otros. Y, seguramente como en tantas otras cosas, no haya una única verdad válida y absoluta. Y menos en una sociedad donde también juegan su papel la moral y la ética, o la falta de ambas. Al fin y al cabo, se trata de entes arbitrarios, que cambian según las comunidades, las creencias y las ideas predominantes en cada lugar. Quizás por eso siempre me ha gustado regirme única y exclusivamente por una ley: la del sentido común. Me parece lo más honesto, y lo más universal. Y volviendo al principio, elegir también implica injusticia, y altas probabilidades de error. Así que, como decía, es curioso: elegir es el paradigma de la libertad, pero también el de la esclavitud a la que te someten tus propios errores.




dimarts, 12 de febrer de 2013

RotO





¿Marcar el gol que asegura el triunfo a cambio de un tirón muscular en la acción del violento chut vale la pena? Yo creo que sí, pero como esta sensación de lisiado dure muchos días quizás empiece a cambiar de opinión. Cruzar media ciudad en estas condiciones ha sido un auténtico tormento. Sensación de ñu herido que en cualquier momento puede ser presa de la manada de leones. Y de leones hay muchos en esta selva, y hoy he flipado con cosas que me han explicado. Hay mucho aprendiz barato de El Padrino por la vida, pero obviamente, sin ni un 10% de la clase y el savoir faire de Corleone. Me provocan casi tanta rabia como la que tenía en el momento del violento chut. Con los planes para este inicio de semana entre algodones, ahora mi único pensamiento es descansar. Así como el primer radiador que cambié no me acaba de convencer, sí que estoy encantado con la estufa que he comprado hoy para sustituir al segundo (acabó de morir ayer). Y eso que la tengo al mínimo. Tengo ganas de que pase el frío y este viento tan pesado. Aunque ayude a que se seque la ropa mucho más rápido, aún a riesgo de que tus calcetines acaben en el patio de abajo, las camisetas en la terraza interior del restaurante de al lado, y tus calzoncillos en el balcón de la abuela de enfrente. Hay ropa muy aventurera y con ganas de ver mundo. Como estos 4 chicos que justo hace 50 años grabaron en un solo día su disco de debut...





dissabte, 9 de febrer de 2013

cOsAs qUe Le pASaN a dEsoRdeN (diRíA QuE eStE tíTuLo yA Lo hAbíA pUeStO aLguNa VeZ...)





Últimamente tengo la sensación de que alguien me ha robado gran parte de las plumas de mi plumón térmico (sí, por supuesto que es del Decathlon), y por culpa de eso, ahora ocupa y abriga menos. No, por mucho que me digáis que es simplemente que hace más frío, no me vais a hacer cambiar de opinión. Los ladrones de plumas actúan mientras duermo, seguro. E incluso quizás sean cómplices y tengan relación con las malditas llamadas telefónicas matinales (ayer se repitieron; otra vez 3; y mi cabreo fue incluso mayor; hoy no lo sé, porqué me he levantado tan obscenamente temprano que si me han llamado, ya ni estaba en casa). Otra cosa que me pasa es que cuando me pongo ante la pantalla a escribir, me entra un deseo irrefrenable de crussancitos de chocolate. Puedo estar lleno tras haberme puesto hasta el culo con la cena (como esta noche, con un arrocito con carne picada, pimiento verde y pimiento rojo que me ha quedado fino fino), pero el deseo aparece igualmente. Sólo de pensarlo, creo que voy a hacer un kit kat para acercarme a la despensa a por mi dosis chocolatera nocturna...

(KIT KAT: PERO QUÉ DELICIOSAMENTE BUENOS ESTÁN ESTOS JODIDOS CRUSSANCITOS, POR FAVOR!!!)

Por otra parte, quizás debería interpretar como una señal el hecho de que lleve semanas intentando cambiarme el móvil y, por mil y un problemas burocráticos/informáticos, no haya manera. Y digo que es una señal, porqué ahora que ya me había decidido a traicionar todos mis valores y adquirir un Sillyphone (porque mi móvil vintage se me ha caído varias veces y está hecho una mierda, y porqué el nuevo me lo regalan, básicamente), todo son trabas. Y quizás sea el destino, intentando enviarme una señal para darme cuenta de que estoy adentrándome por las oscuras y tortuosas sendas del camino equivocado: el de todos esos lerdos que van como zombies por el metro (o hasta caminando por la calle!), enganchados como yonkis a la pantallita, viviendo vidas paralelas y virtuales 24 horas al día, como en el juego aquél que había (¿los Sims, se llamaba?). Ok, admito que estos cacharros de mierda pueden ser útiles para el curro, ocio, etc. Pero yo no quiero acabar como todos esos de los que me río e insulto mentalmente en el vagón de metro, o en el bus, o mientras me cortan el paso absolutamente alelados mientras caminan hipnotizados por la malévola fuerza que emana de la pantalla LED.

Y si a una vida ya de por sí dEsoRdeNada le juntas el imparable poder de la ley de Murphy, no resulta tan extraño que de 3 estufas/radiadores que tengo en casa, 2 se me hayan estropeado en cuestión de 2-3 días. Sí, justo ahora que empieza a hacer otra vez un frío de tres pares de cojones. El pequeñito del baño era cosa de siniestro total, y esta misma tarde ya lo he sustituído por otro casi exactamente igual, pero que tengo la sensación de que calienta menos. No me extrañaría que los ladrones de plumas también tuvieran una división de aparatos eléctricos. El crimen organizado es así. Así de organizado, me refiero. El radiador grande por ahora no lo cambiaré, porqué el tema es que hay unos cables que no acaban de hacer buen contacto, pero poniéndolo de una manera determinada, parece que aguanta. Sí, es verdad que ha soltado algún chispazo y podría acabar como los pollos al ast que hacen los domingos debajo de mi casa (qué bien huelen, los jodíos!), pero me jode pagarle electrodomésticos nuevos al cabrón del dueño que hace 4 años que me tiene que arreglar y pintar unos problemas de humedades, y pasa de todo. Y por mucho que se haga el sueco, sé perfectamente que éste no es de más allá de Sta. Margarida i els Monjos, como muy lejos. Maldito mundo inmundo...

(por cierto, la nota musical de la noche es un homenaje dEsoRdeNado al cantante de los Troggs, Reg Presley, que murió el lunes. Sin duda, ésta estaría en el top 10 de mis canciones favoritas de todos los tiempos...):





dijous, 7 de febrer de 2013

hOy oS Voy A SoLtaR eL RoLLo





A las 9 de la mañana ha sonado el teléfono y me he puesto de muy mala leche. A las 10:30h ha vuelto a sonar, y esta vez sí lo he cogido, por si la insistencia indicaba algo importante. Entre sueños, he llegado a entender que me estaban intentando vender no sé qué moto, y he colgado a esa mujer de manera sorprendentemente educada, aunque por dentro la estaba llamando puta zorra sarnosa. Sobre las 12 ha vuelto a sonar, y en mi estado catatónico he pensado que cuando me levantara haría un tweet cagándome en la impunidad con la que todos estos hijos de perra invaden la intimidad de una casa a través del acoso telefónico. Ya el mero hecho de que tengan tu teléfono y se te dirijan por tu nombre indica claramente lo podrida que está una sociedad que se salta a la torera las fantasiosas leyes de protección de datos. Es como lo del ordenador: últimamente iba lento, como el culo, y dándome problemas de servidor. Por arte de magia, de la noche a la mañana, se arregló solo, e incluso iba sorprendentemente rápido. Y hoy me ha vuelto a hacer el burro y a perder velocidad. No queráis saber lo que hacen a distancia con nuestros ordenadores y toda la información que contienen...


Quizás por ese mal despertar, he tenido un día bastante asocial. Sin ganas de ver a nadie, y limitándome a hacer cosas prácticas en casa y a estar conmigo mismo, cosa que me gusta hacer de manera regular. No soporto a la gente pasiva y que no mueve un dedo para que pasen cosas en su vida, así que me he declarado en huelga a la japonesa. Una manera como otra cualquiera de que nadie más que yo mismo pudiera disfrutarme hoy. Me jode que una marca de cervezas me haya robado uno de mis principales lemas vitales y se lo quiera hacer suyo sin preguntarme antes si me importa. Sea como sea, yo soy más de Moritz. Siguen sin gustarme las nuevas canciones de Suede que van cayendo por la red. Me está encantando el nuevo disco de Nick Cave que estoy escuchando ahora mismo, mientras intento volver a bajarme el de My Bloody Valentine que se me quedó a medias el otro día. Quizás mañana baje a comprarme el nuevo libro de Kiko Amat, del que me declaro fan incondicional en su faceta de escritor (y de guía musical también: he descubierto bandas interesantes gracias a sus libros). He visto en la TV una exposición que pinta bien; y a todo esto, me ha gustado también un video que me han pasado, bastante en la linea de la filosofía dEsoRdeNada contemporanea...


Y últimamente todo parece abocado a hacerme reflexionar sobre el paso del tiempo, como leit motiv de este 2013 todavía tierno: el adiós de mi abuelo, los planteamientos posteriores que se han empezado a hacer mis padres, las matemáticas implacables que indica mi DNI, la relación con personas que forman parte de mi presente actual, un trágico accidente mortal en mi entorno laboral, o hasta la peli de Benjamin Button que he pillado esta noche por casualidad y que todavía no había visto. Mientras la veía, he tenido recuerdos de infancia sorprendentes; cosas que hacía muchísimo tiempo que no salían a flote. Sensaciones en color sepia y en imagen de Súper 8. La perspectiva desde la bañera de plástico en la que me bañaban de pequeño en la cocina del estudio donde vivíamos. El tacto de aquél baúl sobre el que jugaba con mis muñecos de Epi y Blas o aquél taxi de hojalata amarillo y negro. El "Oh!" que hice cuando me regalaron el Subbuteo. Aquellas carreras de Scalextric o mis juegos con los Clicks en aquella habitación tan húmeda de nuestra segunda casa. El descubrir la sexualidad conmigo mismo con aquél Interviu con las fotos antiguas de Madonna de morena. Mi adolescencia llena de autorepresiones y vergüenzas, o las muchísimas personas que se han cruzado en mi camino para ayudarme a convertirme en lo que soy ahora, para bien o para mal. La puta! Cuando ves pasar tantas y tantas cosas de manera tan rápida te entra el vértigo. Y también las prisas. Aunque en realidad quieras que todo vaya más lento, como si eso fuera a alargar la llegada de la bandera a cuadros...




dimecres, 6 de febrer de 2013

bRochAZoS dE cAOs CoN-seNtidO





Carrusel de vida a velocidad de crucero. Sol radiante, y ansias de verano. Guardo escupitajos de bilis hacia tantísimas cosas que no funcionan alrededor. Abanico abierto y ganas de probarlo todo. Manzanas podridas y amenazas de contagio. Es buena hora para no tener horarios. Propongo destrucción masiva de todos los relojes del mundo. Y asesinatos múltiples a todos los mezquinos habidos y por haber. No debe haber tantas balas en el planeta, supongo. Me pongo abstracto. Hablo, pero callo. Callo, pero hablo. Quizás debería contratar a un gestor de emociones. O a un portavoz. Me cansa la gente que no sabe mostrar interés aún teniéndolo. Los ladrones del catenaccio. Los del "la pelota es mía, y se para el partido" cuando van perdiendo. Los que dicen que harán y nunca hacen. Y los pequeños dictadores que protegen sus miedos a base de más miedos. Aunque, pensándolo bien, quizás son todos los mediocres y mezquinos los que dan valor y brillo a los que no son como ellos...