dimecres, 20 febrer de 2013

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Hacía días que tenía ganas de escribir, pero no encontraba el momento. Últimamente llevo una ultraactividad bastante intensa en diversos ámbitos de la vida, y los días se me hacen demasiado cortos. Pero esta noche he podido dedicármela a mi, cosa que también me apetecía desde hace días. He visto un documental acojonante sobre el auge del cristianismo evangelista en EEUU, y es para echarse a temblar. Están completamente pirados, no es nada nuevo, pero aún así no deja de sorprender que en 2013 siga habiendo gente con esa mentalidad. Ya sé que en muchos casos son víctimas de la educación idiotizante que han recibido, y a veces debe ser difícil escapar a todo eso, pero no por ello dejan de producirme un inmenso sentimiento de rechazo y menosprecio. Para cualquier tipo de religión/secta, soy todo lo intolerante que ellos son con los que no piensan igual. Me parece lo más justo tratarlos con su misma repugnancia y condescendencia.

Y no deja de ser irónico que esté escuchando a Bob Dylan; un tipo que acabó cayendo en las malvadas garras de todo esto que estaba criticando ahora. Admito que él, personalmente, siempre me ha caído bastante mal. Me parece un auténtico estúpido, soberbio y engreído. Pero, sin ser un gran fan, su música me gusta. Tampoco creo que inventase nada nuevo, pero supongo que en su época, encontrarse con un tipo así debió ser chocante. También me gustó 'I'm Not There', aunque querría volver a verla, porqué tengo una memoria pésima y no la recuerdo con precisión. No lo descarto, un día de éstos...



No deja de ser contradictorio volver a sentir pasión por tu profesión justo cuando has dejado de hacer la que se suponía que era la cota máxima de la misma. Sí, estuvo bien, y me permitió vivir experiencias increíbles e inolvidables, y viajar aquí y allá. Pero acabé hasta las narices, y renuncié a todo eso, a pesar de la incomprensión de muchos, que creyeron que estaba siendo cobarde, o algo por el estilo. Desde el primer momento tuve la sensación de que estaba acertando de lleno, y de que estaba siendo una de las decisiones más valientes de mi vida, por el riesgo de no saber a donde me iba a llevar el cambio. Era como saltar a una piscina sin haber mirado antes si había agua. Pero sabía perfectamente que no podía seguir igual, viendo cómo me consumía por dentro, y sintiéndome tremendamente vacío y esclavo de la caprichosa espiral del Gran Circo. Así que salté a la piscina, e hice 'chof'. Y tras haber dejado la locura de brillantinas, divismos e hipocresías, me siento tremendamente cómodo en mi pequeño huertecito. Ése que no verá tanta gente como el enorme jardín que tenía hasta hace 2 años, pero que nada tiene que envidiarle, y es mucho más humano y personal. Siempre he sido un poco raro, y me he sentido infinitamente más atraído por los pequeños tesoros ocultos a los que casi nadie hace caso, que por las grandes mentiras de supuesto glamour y cartón piedra que acostumbran a asociarse de manera incomprensible con el 'éxito'...

Es curioso: todos anhelamos tener libertad de elección y el máximo de opciones posibles en cualquier ámbito de la vida, pero luego, nos acabamos sintiendo incómodos ante tanta diversidad. Seguramente porqué eso te obliga a elegir. Y elegir implica responsabilidad; y también renuncia. Elegir también supone autolimitación, porqué le estás cerrando la puerta a todo lo que no escoges. Nos criamos en la cultura del zapping, pero luego nos obligan a escoger una sola cosa: es una contradicción absoluta. ¿Qué es mejor? ¿Variedad, o profundidad? Incluso ante esta pregunta, no me atrevería a elegir de manera certera. Quizás variedad en algunos casos, y profundidad en otros. Y, seguramente como en tantas otras cosas, no haya una única verdad válida y absoluta. Y menos en una sociedad donde también juegan su papel la moral y la ética, o la falta de ambas. Al fin y al cabo, se trata de entes arbitrarios, que cambian según las comunidades, las creencias y las ideas predominantes en cada lugar. Quizás por eso siempre me ha gustado regirme única y exclusivamente por una ley: la del sentido común. Me parece lo más honesto, y lo más universal. Y volviendo al principio, elegir también implica injusticia, y altas probabilidades de error. Así que, como decía, es curioso: elegir es el paradigma de la libertad, pero también el de la esclavitud a la que te someten tus propios errores.




11 comentaris:

V.M. ha dit...

Totalmente de acuerdo con eso de las religiones. Es difícil entender como aún en los días de hoy donde encontramos tantas informaciones sin ni mismo salir de casa, hay personas con ideas (absurdas) tan radicales. Pero bueno, a mi nunca me apetece hablar de esos temas, me saben aburridos! Así como Bob Dylan y su hijo Jacob... Parece ser que los Dylan son todos adeptos del aburrimiento...
Elegir es una tarea muy difícil realmente. Porque a menos que estés muy seguro, siempre habrá un "y si" dando vueltas. Bueno, es claro que eso se dará con más fuerza si el que acaba de elegir te jode la vida. Si me jode, me gusta pensar que siempre podría ser peor...
Yo con eso de elegir, voy fatal!
Nanit Desordenado y besito a la brasileña!

X ha dit...

En rechazo y menosprecio solo hay repugnancia, no condescendencia. Guste a los ateos/agnósticos o no, en cuestión de respeto están a años luz de unos cuantos de según qué religiones. Nunca generalizo, pues de todo hay en la viña del Señor, ya sabes. :P

Ses ha dit...

Yo ya me he topado con un par de predicadores y me dio algo de miedo. Voy a cruzar dedos.

Campanilla ha dit...

Ya me has dado que pensar, me gusta cuando escribes así y sabes dar la vuelta a los convencionalismos, es como cuando te cambian una idea que has pensado siempre y además bien argumentada. Sentido común, Always!
Besitos

Cé. ha dit...

Ya sabes que comparto tu odio a la gente que no respeta las opiniones diferentes a la propia. Cada persona tiene sus creencias y supongo que todos elegimos creer en aquello que resultándonos verosímil nos produce la mejor calidad de vida posible, pero no creo que podamos opinar en lo referente a las vidas de los demás y mucho menos juzgarles.
En el cole bailamos una canción de Bob Dylan en un festival. A mi profesora de música y su novio, el profesor de educación física que me parecía muy idiota porque fumaba en clase y no podía correr dos pasos sin fatigarse y además era súper machista les gustaba mucho (Sí, ya sé que los datos sobre mi profesor eran irrelevantes pero es que su imagen se estaba reproduciendo en mi cabeza).
En el segundo párrafo me he perdido un poco. Supongo que hace algo de tiempo cambiaste de trabajo grande a trabajo actual más pequeño. Creo que a veces necesitamos probar algo para darnos cuenta de que realmente queremos otra cosa.
El último párrafo me ha recordado a una de mis frases favoritas: "Lo que me asusta no es la dificultad de elegir un camino. Elegir un camino significa abandonar otros". Me pasa a menudo. Aunque por suerte a veces podemos desviarnos y probar otras rutas.

tan solo una cerilla ha dit...

vale, te odio! sal de mi mente!!
llevo unos dias planteandome si he tomado bien el camino, demasiados desvios y giros inesperados
nunca esta de mas hacer lo que nadie espera... pobablemente sea la mejor opcion
ser libres es una putada, no nos han educado para serlo

nota mental: joder me habia olvidado de tus captchas, ahora te odio mas ;)

Pio ha dit...

Cuando te ves rodeados de idealismo religioso, es díficil tener otra prespectiva hacia todo. Críar bajo una religión no es nada bueno, como dices, pero siempre hay algo que hace cambiar, por experiencia propia (colegio religioso..). Aunque para poner el otro lado de la moneda, en mi caso me he encontrado con gente que utiliza la religión, cual sea, en hacer cosas buenas.

Firmaría sin dudarlo tu último párrafo, has dado en el centro de la herida, queremos abarcarlo todo y no perder nada. No sabes cuando te envidio, esa fuerza de voluntad o cabezonería más que otra cosa de querer cambiar, por ver que no existen más miedo que los propios autoimpuestos. Yo no sé elegir, siempre estática, una pena...

Notamental: Dylan, nunca me llamo la atención, pero he leido que Cate Blanchett, hace un papelón

hiro ha dit...

Molt bona la frase final del post! i genial la reflexió.
En un documental, ara no recordo quin, explicaven que com més opcions a triar tenim, més ens costa triar. I és veritat. Lo fotut és que la vida està plena d'eleccions i a mesura que vas escollint sents que t'estàs limitant ja que deixes de banda tota la potencialitat que et donaven les altres opcions. Recordes aquella col·lecció de llibres infantils que es deia "Tria la teva aventura"? doncs una mica és això. L'important és fer una bona tria, com vas fer tu amb molta valentia, fa 2 anys.

Sobre els evangelistes americans, fan molt yu-yu. Jo tampoc entenc com encara pot existir gent així! Si et vols indignar més, et recomano aquest documental:
http://www.youtube.com/watch?v=Auxuny-szRw

Pd: jo tampoc puc amb el Bob Dylan persona, però tinc ganes de veure aquesta peli.

NaoBerlin ha dit...

Ay elegir, soy muy dado al "si hubiera hecho"... y otras veces me digo a mí mismo, "has escogido bien". Pero laboralmente ojalá tuviera tantas alternativas como tú has tenido, ojalá; eso hoy en día es un lujo.

candela ha dit...

Elegir da vértigo, mucho vértigo.

Besos

ardilla ha dit...

Me apunto el documental para verlo el finde que viene!
En cuanto a lo de elegir, tener que dejar otras cosas y todo eso, yo he llegado a la determinación de go with the flow, paso de castigarme pensando si la otra cosa hubiese sido mejor...porque al fin y al cabo elucubrar así es inútil, nunca vas a saber si la otra opción era mejor que esta por muy mierda o buena que sea la que has tomado.
:)