dimarts, 12 de juny de 2018

i WaNt To KiSs yOu



He acabado ahora mismo la segunda temporada de 'Peaky Blinders', y es curioso como los guionistas pueden hacer que empatices con personajes que serían odiosos en la vida real. Claro que con banda sonora de PJ Harvey, todo es posible. Estoy de aparente buen humor acrecentado por la música adecuada, o quizás sólo sea fachada para tapar mis tragedias personales. O efectos del estímulo que está ejerciendo en mi Morenita Amelie desde nuestro encuentro en el Primavera Sound. Fue todo tan espontáneo y aparentemente fácil que quizás me esté enganchando a esa fantasía de difícil solución para olvidar toda mi mierda. Este fin de semana hemos vuelto a coincidir en el curro, pero el jueves vuelve a su horario habitual y ya será más difícil. Le he dicho de quedar mañana o miércoles, pero tiene un examen, así que me temo que no habrá manera. Tengo la impresión que los dos sabemos lo que pasaría si volvemos a vernos a solas fuera del ámbito laboral, y también sabemos que no sería lo correcto, teniendo ella pareja. Así que supongo que se está autoprotegiendo, y en parte también a mi. Razón y Deseo suelen ser incompatibles.

El viernes sufrí otro episodio surrealista de subnormalismo cobarde por parte de La Chica Del Ex Novio Imaginario. Volvió a esconderse, ignorarme y esquivarme toda la jornada laboral. Hasta puntos ridículos. Estuve en el balcón casi tres cuartos de hora tras la comida y no salió a fumar como hace cada semana. Fue entrar yo, ver ella que me sentaba en mi sitio, y salir ella a fumar. Un rato después, fui a beber agua y al volver hacia mi asiento ella venía de cara por el pasillo incorporándose de su mesa tras la columna. Al verme venir de frente, se giró rápidamente y salió corriendo de vuelta a su mesa, como si se hubiera dejado algo... que cada uno lo interprete a su manera. El tercer episodio que acabó de ponerme furioso fue a la hora de marchar, cuando se fue por la puerta de atrás para no pasar junto a mi mesa. Me hizo sentirme tan mal y me encendió tanto que en el bus de vuelta a casa le escribí un mensaje bastante duro que venía a decir que era una cobarde inmadura que estaba actuando de manera patética, que me estaba demostrando que le importaba una mierda nuestra amistad ni arreglar las cosas, que me estaba haciendo mucho daño, y que no lo podía estar haciendo peor. Estuve horas dudando si mandárselo o no. Mis vísceras decían que sí, que se merecía leer lo que pensaba de ella y sentir el mismo dolor que me estaba provocando ella a mi con su comportamiento infantil. Mi cerebro me decía que no, seguramente por dos motivos: uno, porque eso acabaría definitivamente con cualquier opción de arreglar las cosas. Y otro, porque sería ponérselo muy fácil, y todo eso tengo que decírselo mirándola a los ojos y que se le caiga la cara de vergüenza. Tras horas de absoluta tensión e indecisión, opté por no enviárselo, y rompí a llorar de rabia, impotencia y absoluta incomprensión. No la entiendo de ninguna manera, y empiezo a pensar que necesita ayuda psicológica... como había una boda de un compañero de curro y ella era una de las invitadas, no nos hemos vuelto a ver en todo el fin de semana. Próximo capítulo, el fin de semana que viene, pero creo que estoy a muy poco de explotar en mitad del trabajo y montarle un pollo. Se lo merecería...

A todo esto, hoy me he montado mis vacaciones que empiezo en 3 semanitas. Tras irme al festival Vida, me largo dos semanas a Malasia y Borneo. Tenía pendiente hace años el sudeste asiático, y me apetece un montón algo lejano, exótico y barato. Y estar conmigo mismo, y olvidarme de todo y de todos. Quererme, dedicarme mis propios antojos, y que le den por culo al mundo. Espero sobrevivir a los mosquitos y a la humedad. Seguro que los orangutanes tiene mucha más humanidad que muchas personas con las que convivo o me cruzo en el día a día...