dijous, 1 de febrer de 2018

RetOs dEsoRdeNados




El reto de la serenidad no es fácil cuando tienes a un vecino subnormal que lleva 5 meses tosiendo, no hace nada para remediarlo (de hecho, fuma cada puto día), y sale a primera hora de la mañana y a última de la noche al patio donde resuena todo por 1000, sin tener en cuenta a los vecinos que intentamos dormir encima suyo. Lleva días despertándome de buena mañana, el maldito (sí, en sólo unos meses viviendo aquí ha conseguido despertarme un odio bastante grande. De hecho, ya no me cayó nada bien en la primera reunión de vecinos, intentando trapicheos sin conocernos de nada). Tampoco ayudan marrones que te toca comerte como presidente de la maldita escalera (creo que en un par de meses se cumplirá un año, y muy probablemente opte por dejarle el muerto a otro). Y tampoco es fácil cuando te esfuerzas por llevar lo mejor posible tu odio a trabajar en equipo y tus compañeras de equipo se cuelgan que da gusto. Pero aún así, y con golpes de genio puntual, intentas acercarte al reto...

...está siendo una semana muy de ir a la mía (vamos, como tantas otras...), y con la calma. De pasar un rato por el Parlament con la cámara a ver qué se cocía ayer, y llegar ya de noche y sin luz. De pillar la Supersampler tantos meses después que necesitas meterte en el lavabo completamente a oscuras para comprobar si hay carrete dentro. De aprovechar que acabas una entrevista pronto y sin nada que hacer, y dar un paseo tranquilo hasta la playa. De enviarle un whats a La Chica Con Pelo De Chico al darte cuenta de que estás delante de su nuevo trabajo, y que te llame después y hablemos por teléfono... creo que por primera vez en los más de 2 años que nos conocemos? (sí, creo que siempre nos habíamos comunicado por whatsapp. O cara a cara, claro). De barrer, fregar y doblar las montañas de ropa limpia que se acumulaban en el sofá desde hacía semanas. De ver algunos cortos. De rasgar la guitarra, y que La Chica Del Ex Novio Imaginario te envíe un video que ha hecho estos días en Italia, y te diga que le ha ido muy bien el viaje y que se siente alegre. Un rato antes, había pensado en enviarle yo un mensaje, y lo había dejado para mañana.

No confío en absoluto que vaya a superar el reto de la serenidad, pero la voluntad y las ganas las tengo. Siempre serán un buen punto de partida...


5 comentaris:

Anònim ha dit...

DesOrden, Hola!!Yo Creo-Que Te Estas "Sobrepasando En-Exageraciones: Como Puedes-ODIAR "A Alguien Que-Ni Conoces ( Te Advierto Que Yo "Soy Fumafora-De Los Pies A La Cabeza.... So-In Soldafo Muere "En El Campo De Batalla Con-Las Botas Puestas Y Y-Con Un Pitillo En La Boca, Haz La Paz Y No-La Guerra.
Seguramente Tu Te-Lo Pasas "Pipa Y No Tienes-Tiempo De Llegar "A Todo Y Mucho-Menos En El Balneario0Que Vives Y Lo Peor Que Si Detestas-A Lo Que Te Dedicas, Ahi Esta Ahi, Entonces-El Punzon De Tu Herida Y Eso, Por Supuesto, NO HACE FELIZ A NADIE!!

VETE AL CAMPO!!

FELIZ MES DEL AMOR!!

Ysa,

Espérame en Siberia ha dit...

¡También tengo vecinos así! Quizás hasta peores.
Sé lo que es querer irse corriendo a vivir al pico de una montaña; nunca he sabido porqué la gente carece de sentido común a la hora de vivir en condominio.

¡Suerte y ojalá ese vecino se mude pronto!


Besines.

dEsoRdeN ha dit...

Por supuesto que se puede odiar a alguien que no conoces, Ysa: en un día normal te topas con un montón de gente así por la calle. Y a este hombre en cuestión le conozco muy poco, pero le conozco. Fumar es una de las estupideces más estúpidas de los millones de estupideces que perpetra el ser humano. Yo soy rata de ciudad. El campo para las hormigas

Los vecinos son una raza que merece la extinción, Siberiana. La gente es egoísta, estúpida, y tiene cero empatía, respeto ni, como bien dices, sentido común. Me despiertan mucho odio. Ojalá se mudara, pero acaban de llegar hace unos pocos meses; así que lo dudo mucho... :(

bss

Cé. ha dit...

Yo también odio el puto tabaco y a los vecinos ruidosos Y todos los rollos que conlleva el ser presidente de la comunidad: no lo dudes, huye.

dEsoRdeN ha dit...

Debería irme bien lejos, hay días que lo tengo claro...