dimarts, 28 de març de 2017

fUeL My fiRe





Últimamente no escribo mucho. Aquí. Estoy escuchando Dinah Washington, aunque también haría noche de Tom Waits, o la gran Billie, o cualquier artista de pianos llorones. Arrastro cansancio. Físico y mental. A veces me siento atrapado en mi propia vida, y en todas sus estúpidas espirales. Es como haber caído dentro de un paquete de pastas Gallo, o incluso de marca blanca. Y a saber en manos de quién caerás, en función de si el reponedor te pone en la fila de la izquierda o la de la derecha, o si quien te compre ha perdido el metro en los morros y se ha tenido que esperar al siguiente. La vida es una sucesión de azares más o menos afortunados. Y por muchos que te esfuerces, al final todo depende de un golpe de suerte final. Como esos equipos que hacen un gran partido, en bloque, pero acaban rematando al palo. Y a la jugada siguiente encajan el gol de la derrota. El éxito o el fracaso son dos grandes mentiras. Como el 99% de la vida humana actual. Como el 99% de los humanos contemporáneos.


Han sido días intensos y de mucha actividad. Maika estuvo maravillosa, en un entorno adecuado. Es curioso que la compañía que no hace tanto me quitaba el sueño (bueno, quizás exagero; dejémoslo en que me hacía gracia), ahora me da algo de pereza. Quizás porqué es parte de esa situación que me genera conflicto e incomprensión. No entiendo a la gente que te lía en proyectos en los que no cree (y posteriormente abandona, o deja morir en la desidia). Tampoco entiendo a la gente que no presta atención a lo que hace, cuando se supone que lo que hace le gusta. La gente empanada me pone muy nervioso. También las rémoras. O los putos niñatos vecinos del edificio de al lado a los que, tras varios avisos de buenas maneras, les eché la bronca padre el otro día a través de un interfono, harto de su puto egoísmo. Me puse ultra nervioso y violento (verbalmente), por la total incomprensión ante este tipo de comportamientos. No soporto a la gente que no piensa más allá de su ombligo. Y menos cuando ya les has pedido un montón de veces  de buenas maneras que por favor respeten a los que le rodean, y reiteran en su egoísmo de niños malcriados. Luego me sentí mal, porqué no me gusta ponerme así, pero de verdad que este tipo de cosas me generan tal rabia en ese momento que me encantaría poder desahogarme con ellos de manera ultraviolenta (físicamente hablando). Mis primeros recuerdos de este tipo de instintos viscerales son de bien pequeñito, con una niña de pelo sucio hija de una profesora que era muy repelente y daba mucha rabia. Y siempre me imaginaba que le tiraba bien fuerte de los cabellos y la hacía llorar. Otra vez, también de niño, estaba jugando a fútbol con mis amigos en la calle, y otro crío que hacía 3 como yo estuvo todo el rato gritándome y llamándome pequeñajo. Fui tragando y aguantando sus impertinencias gratuítas, hasta que en un momento dado no pude más y exploté, y le di tal patada en la espinilla con todas las fuerzas que tenía dentro y más, que le hice una buena brecha que empezó a sangrar abundantemente. El grandullón acabó llorando, todo el mundo alucinó conmigo (yo era un niño súper tranquilo), y mi tío me pegó la bronca. Pero sé perfectamente que mi reacción fue perfectamente comprensible (y casi me atrevería a decir que justificable). Si yo no me meto con nadie y estoy a mi aire sin molestar a nadie, ¿por qué narices tengo que aguantar que un cretino me empiece a importunar de manera gratuíta? Trasladado a mis días actuales... si soy discreto, silencioso y respetuoso con mis vecinos, ¿por qué narices tengo que soportar que unos gilipollas no me dejen dormir con música a todo trapo de madrugada? La gente va a su puta bola y le importan una mierda los demás. La humanidad merece la extinción.


Estos días también fui a ver a Les Sueques (y Les Daneses...). Hacía tiempo que un aguacero igual no me pillaba por la calle. Bueno, no, que el día del concierto de Bastante también nos pasó, y L de Lesbiana acabó en casa esperando a que pasara la tormenta. Ayer estuvimos en el recital poético de PJ Harvey con Hermano-Ficticio-R y su pareja (bueno, y la gente a la que nos fuimos encontrando por allí). Me gustó la experiencia. No suelo ir a ver recitales de poesía. Recuerdo uno de Rubiaza Locuela. Y también otro de Patti Smith en el Palau. Pero poco más. Polly es hipnótica, y ni tan siquiera necesita de guitarra para serlo. Tiene un punto ido, de genio. Tras el recital, firmó libros, y pude intercambiar 4 palabras, explicándole que estuve en Londres viendo su experimento de grabar el último disco tras una vitrina donde eran observados sin ver a los voyeurs que estábamos fuera. Me preguntó si me pareció una experiencia interesante, y por supuesto que le dije que sí. Le pregunté si a ella se le hizo extraño, y me dijo que sólo al principio, los primeros días, pero que una vez se involucró en el proceso de elaboración del disco, ya casi ni se acordaba. Nos dimos la mano, sonrisas mutuas, y poco más. Nadie me provoca más fascinación en el mundo que ella. Por su música, su carácter, sus cosas claras, su atrevimiento... me parece la artista más importante que ha dado el rock de los últimos 25 años. Tan simple y tan complejo como eso.


Esta noche tenía que quedar con La Chica Con Pelo De Chico, pero al final no ha podido ser. Parece una historia algo maldita. Las cosas NUNCA son como uno las imagina o planea. Quizás por eso no me gusta ni suelo planear nada (e intento también no imaginar las cosas como quiero que sean, porqué entonces seguro que pasa lo contrario). Es cierto que eso de no planear también es un handicap, porqué luego cuesta encontrar gente con la que improvisar. Y más si vas a contracorriente, como yo. Esta es otra parte de esa espiral en la que me siento atrapado. Las semanas se suceden, y cuesta encontrar vías de escape. La semana pasada quedé con Bailarina de Burlesque. Me encanta su cuerpo. Ella es agradable, aunque tampoco creo que giremos en órbitas similares. Pero vaya, que para divertirnos juntos creo que nos podríamos entender. El jueves teóricamente quedaré con E-Platónica. Hace un montón que nos vemos (desde antes del pasado St. Joan, diría). Fue su cumpleaños y la llamé, y me dijo de vernos este jueves. Casi prefiero no imaginarlo, porqué entonces seguro que sucede un imprevisto y lo envía todo al garete. Siempre es igual. Y lo que siempre es igual, acaba aburriendo y desesperando...


*Ésta es mi canción preferida del nuevo disco de Los Planetas

2 comentaris:

hiro ha dit...

Si Les Sueques sabessin del nostre put* odi per la pluja, valorarien l'esforç sobrehumà i d'autèntics fans que vam fer per veure-les ;D

Espero que els del CCCB pengin el vídeo de la PJ Harvey per a que tots els que ens vam quedar sense entrada puguem gaudir del seu recital. Que guai que poguessis parlar -ni que fos breument- amb ella.

A mi em costa molt enfadar-me, però quan ho faig m'hi poso bé. Un cop vaig acabar dient de tot a uns incívis que escoltaven la ràdio al carrer a tota pastilla a les 6 del matí (un diumenge!).

Pd: tinc pendent escoltar la Maika i el nou disc de Los Planetas (aquesta cançó és molt maca)

dEsoRdeN ha dit...

Ja ens queda poc per arribar a la categoria de groupies... XD El dia que la PJ em declari el seu amor al que s'està resistint contra natura, et deixo via lliure amb la Blanca... ;) A mi cada vegada em costa menys emprenyar-me. De fet, tot m'afecta molt i em fot a 1000. Potser és l'edat, però tinc la sensació que l'èsser humà està incrementant els seus nivells d'estupidesa i incivisme a passes gegants

PD: Ja trigues! ;D