dilluns, 20 de juliol de 2015

dAMe dROgAíNa; DamE CoSa fiNa...




Escuchando en Radio 3 el concierto de los Crocodiles en Benicassim. Lejos quedan aquellos años en que iba, año sí año no, a ver los conciertos del festival en el campo de fútbol o el velódromo del pueblo, y nos caían tormentas que inundaban el camping y estaban a punto de matar a los Urusei Yatsura tras caérseles encima todo el set de luces de la parte superior del escenario. Batallas de abuelo dEsoRdeNado, capítulo 3.872. He perdido el cable para pasar datos del móvil al ordenador, se me ha acabado el espacio del disco duro externo, el portátil me dice que ya casi no tengo espacio en la memoria (y va como el culo), la disquetera sigue bloqueada hace meses y me dicen que sólo el presupuesto ya me costaría 30 eurazos (no quiero ni imaginarme la reparación...), y ayer me dejé puesto sin darme cuenta el aire acondicionado, con las ventanas abiertas, durante las 13 horitas que estuve fuera de casa para ir a una boda. Estos serían, a grandes rasgos, mis últimos desastres tecnológicos. Los nuevos vecinos tienen un par de niñas a las que les gusta bañarse en la piscina hinchable que se han comprado (dan ganas de tirarse desde el balcón, con este calor), y también jugar... al voleibol, tirando la pelota contra la pared y haciendo un ruido de tres pares de cojones. Por suerte, hoy creo que han captado la idea de mi mensaje cuando he soltado instintivamente por la ventana un "vale ya con la puta pelota!", porqué al instante ha dejado de sonar. Hablando se entiende la gente, no hay duda. El otro día en el metro me imaginé avanzando unos pasos y aplastándole la cabeza contra el suelo a una pija insoportable que hablaba a gritos con dos seres de su especie. Suerte de esta bendita imaginación que sirve para saciar deseos instintivos ante el cretinismo incívico egoísta que nos rodea a todos. Hoy, en plena resaca bodil (tampoco gran cosa; digamos que fue una celebración light...), me he ido a ver 'The We And The I', del gran Michel Gondry. No es de sus pelis que más me ha gustado, pero tiene su punto, y dibuja parte de ese incivismo global en un contexto concreto...


...y sí, como decía, ayer fui de boda. Por suerte, no hay muchos de mis amigos que hayan caído en esta gilipollez social, pero en el último año me han tocado dos. El primer signo evidente del sinsentido de este protocolo social es hacer que la gente se tenga que disfrazar. Oye, que me parece muy bien que te creas que vas a atarte a otra persona de por vida, aún sabiendo que nada es para siempre y que el amor se esfuma más rápido que el sabor de un chicle barato. Pero desde el momento en que ya casi es obligatorio que te hagan vestir de una manera X, malo. Eso es pura imposición, vaya. Y, peor aún, la gente acaba pasando por eso por puro compromiso. Imaginaos ayer, en plena ola de calor con 40 grados a la sombra, más de un centenar de personas sudando como cerdos y al borde de la lipotimia. Me juego lo que queráis a que todos ellos habrían preferido estar en bañador y chanclas en ese momento. Yo me había traído una americana (LA americana, vaya, porqué no tengo otra) que me compré hace 1000 años en rebajas por si acaso algún día me hacía falta para algo, negra y con un dibujo blanco en la espalda (según Colega Malafolla, es americana de Hell's Angels), convenientemente decorada con una chapa con un radiocassete de colores. Y la llevé todo el rato en la mano, salvo para alguna que otra foto de grupo. Pero la mayoría de gente aguantaba estoicamente, con cara de pollo restreñido, con la americana puesta y, ojo al próximo punto de atención, las corbatas. Ah, esa maléfica prenda de vestir, símbolo inequívoco de la Gran Mentira y del culto a la sociedad de las asquerosas e hipócritas apariencias. No hace falta que preguntéis, porqué evidentemente yo no llevaba. Básicamente, porqué ni tengo, ni me he puesto una en mi vida. Y cuando digo "ni me he puesto una en mi vida", lo podéis leer literalmente: 0 veces. Ni tan siquiera en broma, ni para carnaval, ni para bodas, bautizos, comuniones, funerales o declaraciones de la renta. 0 veces significa 0 veces. La camisa negra por fuera, porqué me veo ridículo con la ropa por dentro del pantalón, y poco faltó para que estrenara un polo de calaveras que me había comprado el día anterior en la rebajas (sí, yo sólo compro en rebajas; a no ser que algo me haga falta urgentemente, que es casi nunca). Tengo que admitir que los pantalones chinos (por qué narices se les laman así?) que me compré también el día anterior en las rebajas son cómodos y, dentro de todo, relativamente fresquitos. Ahora ya tengo otro tipo de pantalón largo aparte de los tejanos y el impermeable para la lluvia; no hay boda que por bien no venga.

Con los kg de maquillaje que llevaban todas las invitadas se podría pintar la Capilla Sixtina, y se podría alzar un zeppelin y enviarlo a la luna con sus egos hinchados de princesas frustradas (bueno, en este caso no de todas, pero había cada una que era para bajarle los humos con un poco de lejía en la copa de cava). Los camareros llevaban una mala hostia que ni una comida entre la familia de Florentino Pérez y la de Iker Casillas (supongo que con algo de razón). A lo del negocio de los regalos (pasta, vaya), no le encuentro ninguna diferencia con lo del impuesto revolucionario. Por suerte, en nuestro grupo de amigos tenemos unos valores innegociables; y uno de ellos es el hijoputismo faltón. Les regalamos una gran y pesada caja con 10 kg de garbanzos, y en 3 de ellos (3 garbanzos, no 3 kg), había escritos 3 números (en tinta invisible, claro, de esa que sólo se puede ver iluminándola con un tipo de linterna especial), que correspondían a la combinación de otra caja cerrada a cal y canto (3 números aleatorios que tendrán que ordenar, por supuesto, entre las 1000 opciones posibles, del 000 al 999). Pero ojo, en la segunda caja tampoco está la pasta, eh? Las cosas hay que hacerlas bien: en esa segunda caja había una grabación de un programa de radio infumable de 3 horas; y, en 4 momentos concretos de ese programa, había insertada una voz con 3 números más de otra contraseña y el nombre de una persona del grupo, que es la que guarda una tercera y definitiva caja, en la que sí que está toda la pasta que se llevarán los novios si superan antes del año 2097 todas estas pruebas e incógnitas. Qué bonita es la amistad, joder...


Y si guardo cierto resquemor que se pueda intuír en mis palabras es, claro está, por el punto clave de toda la boda. Y es que la verdadera tragedia greco-romana de la velada fue la música. En las 11 horas que estuvimos allí aproximadamente, entre ceremonia, pica-pica, cena y baile, sonaron, que yo recuerde, 2 canciones que salvaría de una enorme pira de infamias sonoras: el 'My Generation' de los Who, y 'Al Amanecer' de Los Fresones Rebeldes (y no es porqué tenga una amiga que cantaba con ellos). La sobredosis de pachanga, vómitos comerciales, diría que algo de salsa, y hasta tecno chungo, me provocó tal urticaria que los colegas se me acercaban para darme el pésame; y otros me enviaban miradas de complicidad desde la mesa de al lado, mientras yo cogía el cuchillo dispuesto a cortarme las venas. Si alguna vez queréis torturarme por algo malo que os haga, no encontraréis mejor manera que poniéndome música de mierda. Ahí es donde encontraréis mi cara más nazi en la vida. No hace falta decir que hoy he dedicado la jornada a un concienzudo proceso de desintoxicación que dura todavía a estas horas. Aaaaagggghhhh, dame metadona sonora, por favorrrrrrrr...





5 comentaris:

ALOMA69 ha dit...

Real como la vida misma. Humor del negro, como a mi me gusta!

hiro ha dit...

jajajajajaja que bo lo de les 3 capses! jajaja quina putada més bona!
Per a mi, obligar a la gent a escoltar música dolenta també és tortura nivell Guantanamo.
Ai, les bodes i els seus put*s rituals!! no hi ha res més estressant que triar la roba/disfressa que t'has de posar si tens la mala sort que et convidin a un bodorrio. Jo tinc un vestidet negre que m'ha salvat la vida en varies ocasions. Ara, odio maquillar-me, per això si ho faig, és de manera tan lleu que quasi no es nota xD

dEsoRdeN ha dit...

el humor, si no es negro, no mola tanto, Aloma69. Es casi como la música...

Ja et diré si les han aconseguit obrir abans del 2047, hiro... XD Totalment, hauria d'estar penat pel Tribuna de La Haia. Jo també pillo sempre entre dues camises una mica més finillas que tinc, i l'única americana que tinc (per descomptat, no me'n compraré una altra). Per sort, jo no necessito ni maquillatge ni perruqueria... XD

Blogger ha dit...

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