dijous, 21 de novembre de 2013

eN (dE)CoNStRucCióN





Soy todo caos, pero hay situaciones que me superan. Ahora mismo estoy en una de ellas, y el sentimiento es una mezcla de tristeza, nostalgia, desarraigo y fatiga física y mental. También es cierto que la espiral de dEsoRdeN y cosas por hacer es tan grande que tampoco tengo mucho tiempo para parar a reflexionar en profundidad, pero sólo hay una cosa que tengo clara: necesito volver a la normalidad. Eso que a veces nos puede parecer vulgar, soso, mediocre... y que sólo valoramos en su justa medida cuando la perdemos. Yo ahora siento que he perdido un hogar, un centro de operaciones, una guarida donde sentirme a salvo del mundo hostil de ahí afuera, el sitio donde tener mis cosas y, dentro de mi caos, ese equilibrio que aporta seguridad. Ahora mismo me siento inseguro y desnudo, porqué no controlo la situación. Hay demasiados factores externos, y para alguien acostumbrado a hacer su vida sin depender de los demás, esto genera cierta ansiedad. Como sentirse un muñeco en manos extrañas, y no sabes si te cuidarán como es debido o si te arrojarán contra la pared. No me gusta nada esta sensación...

Tengo las manos resecas de polvo, de cartón y encima ha llegado el frío. Los 3 días de lluvia sin parar, a ratos torrencial, me pusieron de muy mala leche. La lluvia está en el Top-3 de mis odios universales, sin duda alguna. Ahora mismo mis cosas están repartidas entre el diSoRder'S Palace, mi exilio en La Caja del Diablo, y el trastero que he alquilado hoy mismo, y he empezado a llenar con la carretilla que me han dejado; qué mérito tienen los trabajos manuales de carga, empezando por saber llevar un carro lleno de peso por una calle de acera estrecha en bajada y con unas ruedas que tienden a girar hacia un lado. Los músculos de brazos y piernas están como si hubieran hecho una intensa sesión de pesas. Sólo me ha hecho falta una semana para asumir que las fechas inicialmente previstas eran una estúpida utopía, como todas las demás. Así que he optado por el pragmatismo y avanzar faena; además, la chica no me ha querido cobrar los 10 días que quedan de noviembre, así que dentro de todo, la fortuna sigue echándome un cable. Y más teniendo en cuenta que el trastero está a 5 minutos de casa. Bueno, o lo que queda de ella, porqué ahora mismo el escenario es dantesco: muebles movidos de sitio, plásticos intentando proteger inútilmente, material de obra, ropa de paleta, paredes picadas, suelos a medio poner... y polvo. Mucho polvo. De ese que se cuela por todos los rincones y no sé cómo narices saldrá de allí cuando toque ponerse a limpiar. 

El proceso de selección  y aniquilación es otra de las cosas más duras. Diógenes y el porsiacasismo tienen la culpa, como ya he dicho otras veces. Aunque haya momentos de desesperación en que tengas arrebatos de destrucción masiva. La bipolaridad de ánimo no ayuda, y aunque anoche en la cama tenías clarísimo que ibas a tirar tu colección de Mondo Sonoro que guardas desde el nº 3, por la mañana todo cambia y decides que tampoco ocupa tanto. Como tantas otras cosas a las que te aferras como si tuvieras miedo de perder ti identidad, o tu pasado. Quizás por miedo a que esa pésima memoria te vaya a dejar sin raíces, sin tantísimas historias vividas que nunca jamás volverán. Y ese nunca jamás, como todos los nunca jamases, da pánico. He sentido una tristeza absoluta cuando he visto buena parte de los muebles que me han acompañado en estos últimos 9 años junto a los contenedores de basura. Y he flipado con lo rápido que han volado muchas de las cosas que allí me han abandonado. Justo ahora, cuando volvía del cine, los basureros recogían el último sofá, y ha sido como si me robaran todo lo que allí he vivido. Todas las personas que allí se han sentado, estirado, reído, llorado, gozado... todos los recuerdos de una etapa que se cierra de un portazo han acabado entre muebles viejos en la parte de atrás de un camión. Nunca jamás volveré a vivir nada en ese sofá. Otro terrible nunca jamás. 

Y os juro que ahora mismo siento un nudo en la garganta. Necesito que acabe todo este infierno. Necesito volver a mi espacio, allí donde no me siento extraño y desubicado mientras escribo, mientras duermo, mientras cocino, mientras cago... necesito no depender de la velocidad de unos paletas, de las decisiones de unos propietarios de piso, de los conflictos que se generan entre vecinos y de los que me siento tan ajeno; necesito tener mi espacio otra vez, y todas mis cosas allí, y con la calma que eso me dé, decidir qué me quedo y qué no, cómo ordeno esto, o qué repongo y qué no. Y ordenar al fin mi vida, que dirían los granadinos. Hace días que no puedo ni pensar en ella, apresado en esta obsesión de 24 horas al día. Que alguien me saque de este pozo sin fondo, que hace frío y no se ve luz...




9 comentaris:

Ses ha dit...

Nosotros estamos también haciendo cambios y estoy tan harta del polvo que me iría unos días a vivir fuera y todo. Pero si nuestras obras son hazlo tú mismo, está claro que la opción emigrar a un hotel no existe.

Cé. ha dit...

Piensa en lo bonito que quedará todo cuando termines :)
Cuando me mudé también fue horrible, iba metiendo cosas en cajas, a veces echaba en falta algo que ya estaba guardado, me di cuenta de que tenía que tirar cosas si quería sobrevivir... pero luego mereció la pena :D

dEsoRdeN ha dit...

Nunca hubiera dicho que huiría del polvo, Ses; yo no quiero emigrar, yo quiero volver :(

Sí, esa es la única motivación, Cé, pero ya sabes que la paciencia no sería mi mayor cualidad. Y toda esta movida de muebles, trastos, etc. arriba y abajo es desesperante :S Si no fuera por todo lo que espero disfrutar allí cuando esté acabado...

NaoBerlin ha dit...

Oh Mogwai!!! Las canciones lentas de estos jodíos tienen mucha sensibilidad (la ilustración del vídeo siempre me ha flipado a todo esto). Qué sea leve, y sobre todo, rápido el brete.

V.M. ha dit...

Tranquilo dEsoRdeNado! Pronto se hará la luz y estarás en tu rinconcito pensando en la gracia de los cambios!
Un beso de un país cálido!

hiro ha dit...

Fer una mudança és el pitjor del món, veure les teves coses en capses i que la situació -i no tu- t'obligui a desfer-te de coses és una putada. I si a això li sumes la pluja encara és més insuportable.
Ànims i paciència! ja sé que és fàcil de dir, i que sentir que has perdut casa teva, el teu petit refugi en aquest món miserable, no ha de ser fàcil.
Pensa en lo guai que quedarà tot quan les obres hagin acabat. Llavors tot aquest patiment potser haurà pagat la pena.
Petons!

dEsoRdeN ha dit...

Les tengo mucho cariño a Mogwai, NaoBerlin; sobretodo desde que me fui de cañas con ellos una gélida noche en Glasgow...

http://9desorden.blogspot.com.es/2008/02/blog-post.html

...y cierta relación que nació a raíz de esa noche, especialmente con el batería, a base de mails y encuentros casuales...

http://9desorden.blogspot.com.es/2008/02/blog-post.html

...incluso me prometió que si el Barça ganaba la final de Wembley de 2011, se pondría la camiseta blaugrana vintage esa misma noche en que ellos tocaban en el Primavera... y cumplió! http://indiespot.es/2011/06/08/primavera-sound-2011-sabado-28-parc-del-forum/ XD

Ojalá, V.M.! No veo la hora en que llegue ese día!

Ja, hiro, és molt desesperant tot plegat. A veure si passa ràpid, merci!

NaoBerlin ha dit...

No jodas!!! Y qué tal son? Te invitaron a alguna ronda. Eso no me ha dado envidia, lo que sí me dio fue cuando me dijiste que conociste personalmente a los BRMC, ahí sí, envidia absoluta.

dEsoRdeN ha dit...

Muy majetes y campechanos; y sí, pagaron ellos alguna ronda y nosotros también, para desmontar tópicos sobre escoceses y catalanes... XD jaja! No era por dar envidia, pero en ambos casos me hizo mucha ilusión y me gusta explicarlo :) Pero yo a quien quiero conocer es a PJ Harvey... arf, arf!! :P