
Será la luna llena recién pasada. O será el influjo del 23-F por llegar. Pero el Armaggedon ha llegado, y quizás sea para no largarse nunca más. Diarios con la ética de rebajas que borran personajes de las fotos para falsear la realidad, y luego tienen los santos cojones de atribuirlo a un "error de infografismo". Futbolistas que le harían la cara nueva a colegas de profesión que hace tiempo que se lo están buscando. Periodistas que pelean como niños vía twitter. Televisiones autonómicas que mienten como bellacas para falsear otra realidad, y siempre apuntando hacia la misma dirección. Y otras a las que les cierran los repetidores como en los mejores tiempos de Franco, en pleno siglo de la globalización. Dictadores que mandan aviones a bombardear a su propia población civil. Y otras que abandonan su cargo por un cáncer de mama...
...y el caos salpica fuerte, y te azota en la cara como el vendaval que sopla ahí afuera. Y hubieras quemado el edificio de los que te pagan, por hacerte perder el tiempo en horas intempestivas y dejarte sin conciertos donde poner cara y voz a unas letras estimulantes. Y envías mails de quejas que de rebote llegarán a los que te pagan, porqué estás hasta los huevos de que te traten como a una ficha de parchís. Y te hacen gracia las quejas de los que te dejaron con el culo al aire cuando a ti te robaron lo mismo que ellos reclaman ahora. Y sodomizas tu entorno, y escapas a otra realidad de energías poderosas y cortocircuitos entre un mundo real de cartón piedra y otro ideal envuelto para regalo. Un mundo donde Jamaica es ruidosa y el entorno es hostil. Aunque hay quien se esfuerce por abrirte el tarro de las esencias, y demuestre maneras. Dadme un capó de coche y dominaré el mundo... ni que sea durante un segundo. La autoridad no se gana con un uniforme, sino con actitud y savoir faire. Y de gilipollas xenófobos está lleno el mundo. Que se lo digan a Bonnie & Clyde. 600.000 euros volando en noche de cristales rotos y hielos derretidos. Inconsciencias peligrosas de un calibre dEsoRdeNadamente desastroso. Y que rallan. Días que parecen noches. Ideas brillantes contra la Gran Mentira. Engañabobos a mansalva. Y expertas en perder trabajo. Relojes en fuera de juego. Almuerzos completos, y desayunos contrarreloj. La espiral del caos lanzada a 300 por hora. Somos hijos de la anarquía, y nada de esto puede acabar bien...










