dilluns, 18 de maig de 2020

iSoLAtiOn




"El amor a la vida y el amor a los demás. Esa es la puta clave para tener una vida en paz. Soltar lastre, porque el ego está ahí. Es esa competición contigo mismo por trascender, sobre todo cuando eres joven. Pero con el paso de los años te das cuenta que tienes que encontrar el amor propio. Es pura energía. Tú eres el motor de tu vida. Tú decides tu vida. Aunque te pasen desgracias, que le pasan a todo el mundo porque la vida es cíclica, eres tú el que decide soltar ese lastre. Es un trabajo constante. Yo decido estar mal. Estoy mal porque yo quiero". Son algunas de las frases pilladas al vuelo de una entrevista a The New Raemon sobre su próximo disco que acaba derivando en una interesantísima charla sobre la vida, el ego y las maneras de ver y vivir la vida en este esquizofrénico mundo en el que nos ha tocado vivir. La verdad es que ha sido como una revelación. No porque diga cosas que no supiera o sobre las que no hubiera reflexionado antes. Pero sí que llevaba semanas sintiéndome completamente perdido, ansioso, y en una perniciosa espiral de autolesión, autocompasión y profunda rabia. Todo lo bien y seguro que me sentía conmigo mismo antes de la cuarentena se había ido al traste, pero no por el confinamiento (que me encanta, dicho sea de paso...), sino por la coincidencia en el tiempo con una nueva desaparición cobarde de mi decepción con patas por excelencia. 

Hace un par de noches escribí el mail que necesitaba para acabar de sacar toda la mierda. Era un texto crudo y duro. Muy duro. La bomba para autoinmolarme llevándomelo todo por delante, a ella incluida. Habría sido demasiado lesivo para ella. La conozco mucho, y sé que le habría hecho mucho daño y la habría dejado muy tocada leerla. No era ese mi objetivo. Simplemente necesitaba vomitarlo y verlo escrito. Ordenarme la mente y las vísceras. Y sentirme aliviado, como cuando vomitas literalmente. Al principio sí que pensé en escribirle alguna cosa para enviársela hoy. Justo hoy, 18 de mayo de 2020. 40 años después del suicidio de Ian Curtis. Una figura icónica y con significado para ambos. El que nos cantó tantas veces, aún no habiendo nacido ella y siendo un niño yo. Pero cuando empecé a escribir y mis dedos se pusieron a teclear balas, entendí que estaba haciendo eso para mi, y no para ella. Enviarlo habría sido una pésima idea. Haciéndole daño yo no ganaba nada, por mucho que la rabia me nublara la vista por momentos gritándome que se lo merecía. Quizás ella se lo mereciera, sí, pero yo no merecía arrastrarme a la altura de una víbora para obtener infructuosa venganza. Al final se trata de eso. De ponerse a uno por delante. De quererse. De decidir tú mismo quién quieres ser y cómo quieres hacer las cosas, por muchas provocaciones, torpezas o malos tratos que recibas de otras personas. Y eso no excluye ser impulsivo o explosivo a veces si esa es tu naturaleza (esa es mi naturaleza). Simplemente hay que saber elegir el momento y la persona. 

El amor nos destrozará una y otra vez, eso ya lo cantaba Ian. Y a cada hostia recibida, más fuerte te harás. Al final, todos nos sentimos igual de solos y aislados, y eso no lo cambiarán todas las parejas del tipo que sea que uno acabe coleccionando en la vida.

Painstaking devotion and love,
Surrendered to self preservation,
From others who care for themselves.
A blindness that touches perfection,
But hurts just like anything else.
Isolation, isolation, isolation.



2 comentaris:

hiro ha dit...

Molt certes les paraules de The New Raemon. La venjança, de retruc, sol fer més mal a la persona que la duu a terme.

"De ponerse a uno por delante. De quererse." Per mi aquesta també és la clau.

Petons!

dEsoRdeN ha dit...

I com costa a vegades adonar-se d'això que dius, hiro... sobretot quan tens un caràcter impulsiu i apassionat

ptns!