divendres, 18 d’abril de 2014

dE fiNaLeS y pRiNCiPiOs





Madrugar no puede ser una buena manera de iniciar el día, y sólo puede provocar malas sensaciones. Pero la jornada que se presenta por delante ayuda a llevarlo de la manera más digna. Reuniones en un párquing, y carretera y manta. Bromas 1000 sobre los 6 que nos van a caer, porqué, al fin y al cabo, esto sólo debería un divertimento sin mayor transcendencia. Aunque muchos se lo tomen como algo más. O, mejor dicho, lo usen como excusa para mostrarse como lo que son: auténticos despojos miserables de mediocre carne y hueso que proyectan hacia los demás el odio y asco que sienten hacia ellos mismos y no quieren asumir ni reconocer. Hace sol y calorcito, y aparentemente, la crispación provocada por The Irresponsible One ha desaparecido. Pero, lamentablemente, ha sido reemplazada por la de la situación política: y así, que mientras paseas tranquilamente y en armonía con la gran mayoría de los aficionados rivales, te enseñen una estelada con los colores del arco iris y te griten "no sois españoles, sois hijos de puta" o algún "Viva España" cargado de odio o como si fuera a ofenderte, hasta puede tener su gracia, viniendo de quien viene. Lo que no la tiene en absoluto es que esos rapados de ultraderecha sobrehormonados golpeen a alguien en la cabeza por el simple hecho de llevar otra camiseta, y que, cuando el padre de ese alguien, septuagenario, les recrimine su comportamiento, le empujen, le encaren y le amenacen, ante el miedo y la desesperación de su pobre mujer histérica. Entre unos cuantos, intermediamos para intentar separar y llevarse cada uno a los de 'su lado', y que la cosa no pasara a mayores. Tampoco tiene ninguna gracia que la puerta de entrada a la carpa de una de las aficiones esté presidida por una esvástica y la policía no mueva ni un dedo para retirarla. Pero tampoco me extraña, porqué esa misma policía luego es la que agrede a un chaval indefenso camino del lavabo en el descanso del partido por el terrible delito de llevar una estelada colgada al cuello, gritándole "te vas a enterar, catalán de mierda". Libertad de expresión y pensamiento, le llaman. Ya tuve alguna experiencia personal con la policía en Valencia años atrás, y sé perfectamente lo que implica enseñarles el DNI y que vean tu lugar de nacimiento. Eh, pero todos esos guardianes de la raza y el orgullo patrio luego se extrañarán si silbamos con todas nuestras fuerzas un himno, por todo lo que representa como símbolo de un Estado que no me deja expresarme libremente en las urnas y da mil y una muestras de intolerancia y soberbia. Si no me dejan votar, lo menos que haré será silbar ese símbolo y ponerme de espaldas cuando suene. Y aún gracias que no hicimos un calvo multitudinario, que es lo que merecerían un Estado y un Gobierno que no quieren escuchar a la gente de la calle.


Cuando suena el silbato del árbitro, empiezan dos partidos: uno, en la hierba, básicamente futbolístico, en el que acaba ganando quien hace mejor las cosas, le pone más intensidad y hambre, y tiene ese puntito de suerte en los momentos cruciales. Y otro partido, en la grada, en el que proyectamos en los jugadores nuestras luchas y deseos internos, políticos y sociales. Y es curioso, porqué de lo que se trata es de mantener en la hierba el status quo de dominio inapelable de los últimos años, pero a la vez, de intentar cambiar totalmente las cosas en las calles y en las Cortes. Y en algo tan absurdo y superfluo como un balón de cuero de 450 gramos simbolizamos el destino de nuestras batallas. Porqué así son las batallas del siglo XXI en el mundo occidental: un estadio dividido en un fondo de color blanco y rojigualda, y en otro teñido de azulgrana y senyeres y esteladas. Y tanto en uno como en otro se grita a favor de los propios colores, pero casi tanto o más, se insulta a los colores del rival. Y es triste que sea así, es cierto, pero os aseguro que el odio que se respiraba ayer en Mestalla va mucho más allá del fútbol. Y os lo dice alguien que fue el primero que se dejó llevar por el ambiente y se dejó la voz, literalmente, para expresar delante de las presuntas autoridades y todos los que estuvieran viéndolo en vivo y por TV todo lo que no me dejan expresar en una simple y democrática papeleta metida en una urna. Obviamente, no va a servir de nada, pero nadie nos va a quitar el derecho al pataleo y a reclamar lo que es nuestro; el derecho más básico de todos lo que puedan haber: la libre elección de nuestro propio destino.

Al final del partido, el cóctel de sensaciones era extraño: la frustración meramente deportiva duró sólo un rato, porqué como decía al principio, esto no es más que un juego. Y también es una gran experiencia de valor didáctico el perder de vez en cuando. Tengo claro que aquí donde empezó su espectacular trayectoria, hace ya 6 años, este equipo maravilloso que tantas alegrías nos ha dado ha empezado a apagarse. Y toca guardarlo en la memoria, valorarlo y saber afrontar el tremendo reto de regenerarlo como hizo Guardiola con el Barça de Rijkaard. Y hacer la autocrítica que últimamente Xavi no es capaz de expresar públicamente, y felicitar deportivamente al Equipo del Mal por haber ganado. Lo que más me gustó fue la convivencia de las dos aficiones a la salida y en las horas posteriores por las calles, porqué me hizo tener esperanzas de que una gran mayoría de gente es normal y capaz de razonar, coexistir y aceptarse, por muchas diferencias de perspectiva que podamos tener. Y, sinceramente, lo que más preocupado me deja son las muchas cosas intolerables que se dan como normales y pude vivir de primera mano, y ese recíproco odio soterrado que pueda prender algún día en forma de cosas que de ninguna manera deberíamos permitir, pensemos como pensemos, y defendamos lo que defendamos.






7 comentaris:

Ses ha dit...

Nunca me han gustado banderas ni símbolos de ningún tipo, desde pequeña me han puesto muy nerviosa, ahora mucho más.

NaoBerlin ha dit...

Menuda panda de HP de los ultrasur, fascistas de mierda. Cómo coño se les permite colgar una bandera nazi así por las buenas y no quitárselas. Si el Madrid es cierto que quería acabar con ellos que empiece ya, porque ya se les está haciendo tarde.

PD: Todavía lo sigo flipando con el gol de Bale O_o

hiro ha dit...

Per sort dimecres vaig sortir i no vaig veure el partit (així fa menys mal perdre).
No sempre es pot guanyar i està clar que el Barça necessita una renovació ja.
Ara, tot el que va passar fora del camp va ser molt fort. S'ha de ser molt fill de puta per apallissar un noi perquè porta una bandera que a tu no t'agrada i perquè pensa diferent que tu. És fascisme pur i dur. I lo de l'esvàstica és repugnant!
Sort que són una minoria però aquestes coses no poden quedar impunes.

Pd: encara que Guardiola digués allò de "si ens aixequem ben d'hora..." tampoc crec que matinar porti res de bo xD

Pio ha dit...

Estuviste en la capital del Furia??? :O Chico avisa!!
No llego a entender del todo porque se mezcla política con deporte o más bien con el fútbol, mi hermano a jugado contra el barca de Rugby, y nada de estas mierdas y de faltar al respeto por una camiseta. No entiendo ese fanatismo que tienen las dos aficiones que conste. Creo que le damos demasiada importancia a pitar un himno o insultar a una elite que no se merece respeto.
Muy fuerte lo de la bandera en serio y me pone muy triste lo que cuentas de la poli porque creo que venga de donde vengas hay que respetarlo, ya sabes que aquí hay mucha mierda mental.

Y por el partido mi padre lleva un disgusto el pobre.

Pio ha dit...

Vale puto corrector:
Turia
Ha jugado
Alguna que otra mas habrá mal XD

dEsoRdeN ha dit...

Yo tampoco soy demasiado de banderas, Ses, pero a veces me gusta agarrarme a objetos que simbolicen rabia y rebeldía

Fue asqueroso, NaoBerlin. Tu pregunta tiene fácil respuesta: vivimos donde vivimos, y gobernados por quien gobierna... (gran gol, no hay duda, aunque le dimos muchas facilidades :S)

El pitjor de la derrota va ser les tristes sensacions que van deixar els jugadors (menys Pedro, l'únic que va sortir com una moto). Tot allò extraesportiu va ser bastant repugnant, cert

Lo pensé, Pio, pero no iba muy sobrado de tiempo y tenía que irme juntando con un grupo de gente muy grande que fuimos llegando disgregados. La logística y el contexto no eran los mejores. Lo de mezclar política y deporte en este caso lo veo inevitable, por la situación que vivimos y lo que han simbolizado siempre estos dos equipos (y de ahí los fanatismos que despierta en ambos lados). Y más, cuando se permiten cosas tan graves como si fueran normales, y no pasa nada... :(

Pio ha dit...

Bueno a la próxima con calma, sino no te invitaré a Horchata jajajja :P