dimecres, 1 de juny de 2016

nUNcA SabRé La VeRdaD




No sé si gritar de euforia por lo bien que ha salido todo, llorar de impotencia o quemarlo todo de rabia máxima. La propia crueldad de la derrota no está en el resultado en sí, sino en la manera en que pasan las cosas. Cuando te estás 2 meses de preparativos, dolores de cabeza, mails, llamadas, coordinar esto y lo otro, meterte en fregaos y jardines que no son los tuyos, salirte de la zona de confort, sacrificar viajes y relaciones, y todo sale estupéndamente bien... no debería sentirme así de mal. Lo has hecho todo bien, con sus cosas por pulir y mejorar, pero ha quedado todo rodado. Estructura, dinamismo, sortear imprevistos sobre la marcha y reconducirlo todo, las bandas han sonado maravillosamente bien, la gente ha respondido y ha llenado la sala, hemos disfrutado como monos del primer minuto hasta el último, dejando de banda cuestiones personales pendientes de resolver... todo a pedir de boca, hasta que Murphy aparece en forma de desastre informático que lo envía todo al garete, claro. Y la excitación, la sonrisa eufórica, las conversaciones a 1000 por hora, el saludar a éste y aquella... saltan por los aires. Sale sangre de la pared, el techo se cae a cachos, ves reflejos de explosiones por los ventanales, y todo se desmorona como un edificio flan de vainilla. Aprietas los dientes, se te hincha la vena, los ojos se sonrojan, y te vienen ganas de patear y destrozar todo lo que haya a tu alrededor. La violencia tiene una parte positiva y curativa, por muy mala fama que tenga. El tema es aplicarla contra objetos, por muchas ganas que uno tenga a veces de apalizar homínidos con cerebro Falomir. No sé si en este caso ha sido culpa humana o simple desgracia informática, pero tampoco sería consuelo una respuesta u otra. Por muchos que nos encante buscar culpables sobre los que vomitar nuestras iras y frustraciones, el resultado sigue siendo el mismo: has hecho un gran partido, has jugado de puta madre, has visto brillo en los ojos de la gente... pero has perdido en los penaltis. Sí, ya sé que soy un gran antiresultadista que siempre defiendo la prioridad del CÓMO sobre el QUÉ, pero justo hoy me bastaba con el segundo ítem. Quería el producto. El recuerdo. La demostración. El fruto. Y eso ha volado. Ya no está. Ni volverá. Nos quedarán pequeños retazos audiovisuales, pero no el todo. Habrá sido todo un fugaz paraíso. Una pequeña utopía de una hora y media que ha pasado pero no ha querido dejarte su número de teléfono. Si antes hablo de espirales positivas, antes se giran radicalmente. Puto bocazas. Vaya semanita...




2 comentaris:

hiro ha dit...

Ostras, em sap greu que el resultat final no fos el desitjat , però al menys saps que no va ser per falta de ganes o per culpa teva, sino del puto Murphy :(

Volia venir (vaig llegir alguna cosa pel facebook) però al final la mandra (que és tan cabrona com el Murphy), el cansament i la vaga de metro em van disuadir.

Segur que a la propera tot surt de fàbula ;)

dEsoRdeN ha dit...

No, hiro; si el problema és que el resultat final SÍ va ser el desitjat... però no en quedarà constància per un maleït ordinador. Això encara dol més que si la cosa hagués anat malament... :(

(en muntarem més, ja t'avisaré... i no penso permetre que ens torni a passar el mateix una altra vegada)