dissabte, 28 de desembre de 2013

cAMinaNdO sObRe eL aLAmbRe



Un hombre sobre el cable en una noche sin red. Un pelo danza sobre la manga y te chiva corrientes imperceptibles. Cómo ha llegado hasta ahí es sólo otra historia magnífica más. Como todas las que están por escribir. Todas las que están por disfrutar. Todas las que están por descubrir. El tiempo pasa lento cuando esperas algo, y terriblemente rápido cuando lo gozas. El administrador de segundos es Maquiavelo, probablemente. O, simplemente, de derechas. Aunque parezca que empiezas a ver la luz al final del túnel, o el suelo firme al final del alambre, sabes que te quedan muchas cosas por esperar; y muchas cajas por transportar; y muchos tetris por encajar que te harán desesperar. Empiezo a entender lo de los nómadas que no tienen raíces, y todo con unos simples 40 metros cuadrados, si llegan. No necesito más, pero necesito mis 40 metros cuadrados, si llegan. La espera se tiñe de sustos sobreazucarados, ausencias y falta de complicidades. De esas que te revelan que te debes estar quedando solo, mientras intentas esquivar la soledad con aventuras sin cabeza ni, seguramente, futuro. A grandes males, talibanismo carpediemístico. Muy místico no es, pero a uno ya sólo le queda buscar lo práctico. “Cuando esté todo acabado, me reengancho a la vida”, pareces repetirte una y otra vez convencido, en mitad de esa deriva de roles y metas. Y dicen que el fin justifica los medios, pero yo parezco condenado a quedarme siempre en los principios, y a medias...


PD: El texto es de ayer, y ésto es de hoy: un día de coprotagonizar dos inesperadas historias diferentes en la red, un coqueteo virtual con una actriz, y de encontrar mi dEsoRdeNada táctica particular de conseguir wifi: te bajas al bar/restaurante de abajo, te tomas un agua para que te digan la contraseña (que espero que no cambie cada día), te subes al piso-exilio, y buscas el punto en el que te llega la señal: concretamente, en la esquina entre la nevera y la puerta; allí donde improvisas tu dEsoRdeNado despacho de 'trabajo'...

7 comentaris:

hiro ha dit...

Després de llegir el post tinc moltes ganes de veure "Man on wire".
Esperar, esperar i esperar... odio aquest verb que es menja la vida.

Coqueteo virtual amb una actriu?? quina, quina?? (moment xafarder). M'apunto la tàctica robawifi per quan em faci falta ;)

dEsoRdeN ha dit...

està molt xulo el documental, hiro! Sí, probablement el verb que més odio jo també. jeje, això en tot cas t'ho dic per mail... ;D (Tàctica infalible, encara que sigui bastant freak estar escrivint de cara a la nevera... XD)

Pio ha dit...

Ay mare!! cara a la nevera jajaja. Veo que tu cocina-exilio tiene azulejos hidráulicos y me he enamorado XD

dEsoRdeN ha dit...

ahora he cambiado: sobre la cama, y cara a la pared! (me gusta probar posturas nuevas, ya ves... XD). No sé lo que son azulejos hidráulicos, pero si es lo del suelo, en el diSoRdEr Palace también tenía (ahora ya no :S), y molaban un montón

Pio ha dit...

Uy!! picaron! jajajaj. Si son esos, son azulejos de formas geométricas, creo que se les llama hidráulicos por su proceso de fabricación y están en casi todos los edificios modernistas, de principio de siglo XX, son preciosos, una pena que ya no los tengas.

Notamental: hasta aquí el acoso de hoy, que cuado me pongo a comentar no paro jajajja

dEsoRdeN ha dit...

ah, sí, están muy chulos. Justo hoy hablando por teléfono con la propietaria me explicaba que la puerta de mi casa es modernista. No me extraña, con lo viejos que son estos edificios... XD

Cé. ha dit...

De esta entrada sólo te diré que me encanta y me ah recordado a Oniria e Insomnia...