Parece que voy a ser tía
Fa 2 dies
Hay un cuerpo girando en la cocina...
Es curioso. Siempre me cuesta engañar a gente para salir entre semana, y hoy que es sábado en lunes noche, no salgo. Bueno, sí, el hecho de haber cerrado ayer el Jamboree influye, y también el agobio por el exceso de gente, y encima disfrazada por fiestas colonialistas que no acabo de entender. También es curioso el efecto revitalizante que tiene que te propongan salir cuando acabas de llegar a casa tras todo el fin de semana currando, muerto, con dolor de cabeza y sin cenar. La excitación ante la página en blanco en tu colección de experiencias vitales nocturnas puede más que la fatiga. Adoro la noche. Siempre me ha parecido la parte más auténtica de la vida. El momento donde a la gente se le caen las caretas, hipocresías y estúpidos escudos diurnos, y muestra su cara más real. Para bien y para mal. Me gusta aún más salir con gente nueva, o con la que casi no haya salido antes, como fue el caso anoche, con La Chica de Ojos Transparentes y su amiga. Más tarde me encontré a La Pequeña M, a la que al principio no reconocí. Me parece una chica encantadora, y hemos quedado en vernos un día de estos. Esta semana pienso plantar la tienda de campaña en el In-Edit. Mañana iré con L de Lesbiana, y posiblemente también venga La Chica Con Pelo de Chico. No sé cómo va acabar esta historia, pero me gusta que nos gustemos sin agobios, y que podamos quedar sin que pase nada o pasando todo, indistintamente. El otro día me sentí una rock'n'roll star, pinchando para una sala llena. Adrenalina no, lo siguiente. Quiero más. El segundo momentazo de la semana, tras el viaje toscano para ver a PJ. Divina, una vez más, y encima en sala pequeña, y teniéndola a unos pocos metros. Es verdad que visto el show por segunda vez pierde el factor sorpresa, pero su increíble voz, su expresiva teatralidad y su presencia continúan intactos. Florencia continúa con ese decadente encanto, a pesar de las hordas de turistas en pleno otoño caluroso. La exposición 'Libero' de Ai Weiwei que encontré de casualidad fue otro de los grandes momentos del viaje. Y también estuvo bien descubrir por azar el bar de Daniele, y todos sus pintorescos personajes que iban llegando y marchando sincronizadamente, como si fuera un sainete de enredo. Me siento bastante VIVO últimamente y me encanta avanzarme a posibles futuros acontecimientos. O coger toros por los cuernos para resolver situaciones conflictivas. El otro día hablé con mi jefa para aclarar posibles malos entendidos respecto al dinero que me está estafando la empresa. Yo sólo quiero lo que es mío y me he ganado, ni más ni menos. Y que la empresa sepa perfectamente que estoy cabreado, aunque luego les vaya a entrar por una oreja y les vaya a salir por la otra. No es un problema económico, sino de dignidad. Algo que probablemente no entiendan, porqué uno nunca sabe lo que es lo que no se tiene.