
Capacidad de concentración nula, en jornada de funeral de neuronas. Reina la calma tras la placentera tempestad. Fatiga inversamente proporcional a los momentos de respiro de las últimas 72 horas. Descarguen maletas y siéntanse como en casa. Las energías fluyen solas en el diSoRdEr's Palace, en compañía de chicas desastrosas y ratoncitas sin apetito. La cerveza es genial para mantener el pelo ondulado e inoloro, pero un trío de Aurum sirve para relajarse ante el mar, entre exhibicionistas anónimos que sacan pecho adelante y culo adetrás. Festival del carpaccio, la carne al jamón y el bikini perforado en el Santa Marta. Viajaremos a Colombia a operarnos los ojos, y si hace falta, mentiremos como bellacos en el trabajo. Heladitos sin cartel, alternativas de futuro y vuelta al campamento base, con tono gamba de regalo que veremos a posteriori. Siestas reparadoras en un maravilloso silencio lleno de vida. Nos embriagamos de cóctel de amor: el sabor de la sandía en dantescas escenas de caos y erotismo Ghost-style en la cocina. Beber el delicioso brebaje en el balcón, y cenar a la hora de Cenicienta en el Julivert Meu bajo la ley de la sangría. Botellas de Font Vella adulterada en tiempo añadido. Adorables chicos de Sacramento hasta que pronuncian la palabra 'novia'. De regalo de aniversario, nos llevamos una fresa de solapa como botín del Fantástico, que no todos los días se llega a la treintena. Escenas de felicidad a tres en tonos rojo y negro y fondos de sonidos indies. Oh, Sidecar, mi adorado Sidecar, si tus paredes hablaran o hablasen. Dentro, mágicos momentos de fugaz amor roedor, frustrados por esa extraña y caprichosa dimensión femenina que nunca alcanzaré a comprender. Fuera, personajes secundarios mostolenses cogen el tren del caos en una noche de luna casi casi llena. Colgados de la vida flipan con su propio eco, y yo sigo preguntándome cuál debe ser el mío. Paseos en una maravillosa noche primaveral. Traviesas tentaciones picaronas a una sola habitación de distancia, sólo frustradas por la enorme fatiga y el sueño represor. Que tingueu una bona nit, princeses...
Me sigue sorprendiendo mi extraña capacidad para esquivar resacas tras noches dEsoRdeNadas. Ducha, y fresco como una rosa, o casi. Bajo a por dulce desayuno-brunch-comida bañado en delicioso chocolate, y aprovecho para sacar esos mágicos papelitos que salen por ranura y luego sirven para cambiarlos por cosas. El whats-up nos revela el paso a paso de la segunda tanda de invitados al cumpleaños gitano. Moritz, café y azúcar-cola por la vena en La Fourmi. Sol pre-veraniego, y flipamos con la pensión Khronos. Ole, ole, y ole. Son las 4 y no hemos comido, pero todo es posible en diSoRdErland si el karma está de nuestro lado porqué nos lo hemos buscado. Terracita, botigues al carrer y música en la Plaça de la Vila, en ambientes y escenas de esas que me hacen adorar diSoRderLand por encima de todas las cosas. Un camarero zumbón nos canta la carta y otros desvaríos de amor dominicano. Seguimos la orgía gastronómica con riquísimas tapas bañadas en zumo de lúpulo, hasta que los golpes de aire huracanado nos parecen una buena excusa para seguir pintando el fin de semana con luminosos colores de vida estridente. Trasvase de campamentos base, y siesta reparadora, capítulo 2. Reencuentros en el Barbarela, antes de formar ya al completo la Banda de l'Os Panda. Gracias, Rufy, por tus ricas viandas en manteles de décadas pretéritas, aunque no haya orden que valga. En la calle suena música en directo, y nos adherimos al Día de Europa, aunque haga dos días que nos sentimos en el limbo. El María está extrañamente tranquilo, así que una vez añadido Neo-novio desastroso a la Banda, nos vamos para el Alfa a coser la noche. Y aunque empiece al ralentí, el poder de esas paredes hace efecto como de costumbre. No me dejes que beba, cante ni chille esta noche, que mañana trabajo. Y obviamente, me paso la noche bebiendo, cantando y chillando, como si no hubiera mañana. Bailes ratoniles, bailes dEsoRdenado-desastrosos, abrazos de una preciosa rubia de acento extranjero, y encuentros con la mujer de rojo. Ataques de sinceridad dEsoRdeNada con la luz ya encendida, pero las ratoncitas no quieren queso esta noche. Deseos de recambio separan mi camino del grupo, y nos emplazamos en 3 semanas, en partido de vuelta en terreno mesetario. Encuentros en la puerta del Almo2bar; encuentros dentro del Almo2bar. Está agobiantemente lleno el Almo2bar, y la música es tan hortera como de costumbre, así que mejor nos centremos en las risas, abrazos y en saltarnos las distancias de seguridad. Hay quien opta por bufandas del desamor y quien prefiere cambiarlos por divisas de carne, y yo ya hace tiempo que fiché por el segundo equipo. Y aunque el sexo que suena a hueco siempre deja un regustito agridulce, ese no es el leit motiv de domingo noche. Porqué si la felicidad se mide por sonrisas y complicidades, este fin de semana nos hemos hecho millonarios...