divendres, 29 de novembre de 2013

ciNiSmo iNV(f)eRNaL





Ligero dolor de cabeza; vista cansada y ojos resecos; leve resaca. Odio que me llamen de buena mañana, pero como ahora no vivo en el diSoRdEr's Palace, tengo que dejarme el móvil conectado cuando duermo para estar localizable, quedando desguarnecido ante gentuza sin humanidad ni escrúpulos. Quien cometa el error de llamarme antes de comer, debería ahorrar para reponer mascota y sábanas nuevas. Por supuesto, si no son mis padres, no lo cojo nunca. Hoy los paletas han vuelto, y han picado tan fuerte que ha llovido una ligera arenilla. El nuevo plato de la ducha ya está puesto, y seguimos avanzando a indignante paso de tortuga. Anoche Nikki me hizo olvidarme de todo por unas horas, y me sentí feliz hipnotizado por su música, la oscuridad, la compañía y por una parte de la gente que disfrutaba alrededor. Todos menos las putas cotorras de conciertos a quien clavaría gustoso una barra de cortina por el esfínter anal, a lo 'Holocausto Canibal' versión doméstica. Y también daban bastante rabia una parte de los rockabillies allí presentes; es una estética que me gusta, y también la música, pero no soporto esa actitud chulesca y vanidosa que tienen algunos de creerse los reyes del mambo y mirar por encima del hombro a los demás. Se puede bailar tan cojonudamente bien como lo hacían sin ser tan cretino, prepotente ni avasallador. Todo es cuestión de respeto y humildad, básicamente. A mi me encanta bailar y disfruto como un animal haciéndolo por instinto, dejándome ir sin técnicas artificiales; pero lo hago por pasármelo bien yo, no para sentirme observado, admirado o envidiado. La rubia de rojo y un chico con boina, por ejemplo, estaban disfrutando por ellos mismos, y era digno de ver lo bien que bailaban y un placer observar sus sonrisas de disfrute espontáneo. Pero había un par de parejas que bailaban con una mirada de soberbia y arrollando a quien estuviera alrededor, que era para tirarles una piel de plátano y que se metieran un buen leñazo. Quizás algún día la humanidad haga méritos para no merecer la extinción.

Hoy tengo un dia asocial. Sofá, escribir, comprar 4 cosas, música... he empezado a pensar, y por suerte lo he parado a tiempo. Pensar demasiado no es bueno de por sí, pero mucho menos con este frío y la oscuridad de sobremesa de mi exilio. Hermano Ficticio R me proponía cambiar los paños y quedarme aquí como venganza por las trabas del vecino que me ha dejado el piso pero que está torpedeando las obras del mío por detrás, y por venganza con mis propietarios que le llevaron a juicio (y ganaron) por las grietas que provocaron sus obras. Quizás se lo merecería. Yo ya no sé qué pensar en todo este embrollo, porqué todo da más vueltas que un culebrón venezolano. Yo sólo quiero volver a mi casa de una puta vez, ya con todo a punto; volver a la normalidad, no depender de los demás, y recuperar mis ganas de socializar, y buscarme historias con las que volver a complicarme mi dEsoRdeNada (y a ratos inexistente) vida emocional y sexual. Tampoco pido tanto. Me aburre y me deprime el invierno. Por fuera, y por dentro...

*¿Os acordáis cuando Arcade Fire eran buenos?


PD: Y una canción extra dedicada a los criminales que cierran medios de comunicación públicos, promueven leyes neo-franquistas que atentan contra la libertad de expresión y de reunión, y que encima luego defienden a los que generan odio y manipulación. Rajoy es un auténtico subnormal y su partido de corruptos fascistas está llegando a un punto que merecerían ser tratados todos en función de sus 'méritos', y sin ningún tipo de contemplación; mierda de sociedad anestesiada y conformista...




dijous, 28 de novembre de 2013

hAy uN eSPíA VeRdE eN eL bALcóN





Hace un frío horrible, y corren fotos de una cortina de nieve sobre la ciudad que todavía no ha descargado. Sí que lo hacen mis píldoras de Soma a administrar por vía auditiva. Me he quedado sin crussancitos y tengo hambre. Y de comer algo también. Dee Dee me canta en la oscuridad, y añoro esos bedroom eyes. Compartimos calores con L de Lesbiana mientras me explica su viaje a las antípodas, y recuerdo el mío, con lagunas. Lo de mi memoria es francamente preocupante, como tantas otras cosas. Planeamos un retorno austral con furgoneta a 2 años vista. La A Lombarda me sigue mareando: ahora sí, ahora no, pero me esfuerzo por no tomarme las cosas a la tremenda y no perder la armonía. Take it easy, baby, take it as it comes. Ese órgano de Manzarek es una puta maravilla. Reactivación social como modo de rebelión térmica. A más frío, más calor. Cada noche me duermo deseando que me despierten de buena mañana ruidos atronadores encima del techo; nunca antes había odiado esa calma matinal que me deja dormir tan plácidamente. Manecillas enfangadas; calendarios en atasco. Tu vida en sus manos. Órdenes bancarias, y no saber qué creer. Fotos, nostalgia hipotética y un deseeo acelerador de tiempo: no más noches gélidas; no más exilios forzados; no más derivas ni anhelos de vidas ajenas...




dimecres, 27 de novembre de 2013

hOLocAuStO ChAmpaÑoSo





La putada de tener todos tus CD's guardados provisionalmente en cajas y mochilas es que no hay manera de encontrar uno en concreto, y te quedas con las ganas de escuchar el que te apetecía; es como buscar una aguja en un pajar. Mira que lo de mi sobrenombre no es gratuíto, pero para esto en concreto no hago honor a él, y tengo todos mis CD's perfectamente ordenados por orden alfabético en mis estanterías de IKEA. En la vida hay que saber diferenciar entre las cosas importantes y las que no, esto es así. Encima, como tuve el incidente con el disco duro en verano, las ya más de 15.000 canciones que tengo en Itunes estaban vinculadas al susodicho, y ahora tampoco tengo acceso a la gran mayoría de ellas (a no ser que las vincule una por una al disco duro de copia de seguridad; una tarea de chinos, vaya). Total, que no sólo no tengo mi diSoRdEr's Palace y me estoy quedando sin amigos, sino que encima tengo acceso limitado a mi música. Y eso sí que es un verdadero drama...

Ayer fui a correr por primera vez en 3 meses, y la cosa fue bastante bien; alguna ligera molestia, más producto de la inactividad que de la lesión, pero nada importante. Al intentar arrancar con cambio de ritmo y esprintar sí que noté que la cosa no está curada aún, pero dentro de todo, salí contento. A ver qué tal el jueves en el fisio. Ayer me di cuenta que se me pasó la visita que tenía concertada la semana pasada con el oftalmólogo por la sequedad de ojos y mis problemas con las lentillas últimamente. Cosas que pasan cuando vas al médico y no te dan hora hasta 2 meses después; todavía pretenderán que te acuerdes cuando llega el día. Quizás debería buscarme una secretaria sexy; bueno, si no es secretaria tampoco pasa nada...

Lo que iba a ser semana de 3 conciertos se va a quedar en sólo uno: anoche tocó Mark Lanegan, pero al final no fui. Hoy teníamos que ir con la A Lombarda a ver a John Grant porque ella tenía muchas ganas... y al final nada de nada. Por ahora desconozco el por qué. Ya le he dicho que si era tema de pasta, le invitaba sin problemas, pero a esta hora de la noche no me ha dicho nada. La gente es muy rara, y ella más, así que tampoco me sorprende ni me preocupa en exceso. El otro día me escribió y entendí que se volvía a vivir a Islandia, y me dio pena. Ella es de lo poco bueno y estimulante que me ha pasado en los últimos meses. Me gusta que hayamos retomado el contacto, y que volvamos a compartir pasiones musicales, culturales y sociales, y quedarme sin esa figura dejaba un panorama bastante desolador en mi vida para este frío invierno de nomadismo y provisionalidad. Al final el tema es que se va unos días a Praga a reencontrarse con gente que conoció cuando vivía en Islandia, así que parece que al menos eso no lo pierdo también. Además, L de Lesbiana me ha escrito tras su aventura australiana de 50 días y quizás mañana nos veamos. Supongo que necesito recuperar hábitos sociales y nocturnos para airearme un poco del monotema de estas últimas semanas. El jueves he quedado con Hermano Ficticio R para ir a ver a Nikki Hill, y me apetece mucho. Además, el viernes tengo fiesta, así que la semana no pinta tan mal. Y a quien me gustaría ver en directo es a esta gente que me ha descubierto hoy la lombarda. De lo más singular que he escuchado últimamente...





dilluns, 25 de novembre de 2013

mOdeRn LifE iS RubBiSh





Dime cómo tienes tu casa y te diré cómo tienes tu vida; la mía ahora mismo es un caos de cosas por aquí y por allí. Cosas por hacer, cosas por decir, cosas por sentir... 1000 planes abiertos, 1000 planes sin cerrar; ya hace tiempo que tengo la sensación que he dejado de importarle a mucha gente, o que me han borrado de sus vidas (o quizás sea yo el que les he borrado de la mía). Sea como sea, voy a contracorriente, y me importa poco no encajar, aunque a veces sea incómodo. Y si la frontera que marca una amistad es un mensaje gratuíto de teléfono, pues casi que viva la misantropía y que le den por culo a esa ''amistad', no? Y al teléfono también, qué narices. La amistad también podría medirse por los esfuerzos que uno esté dispuesto a hacer. Yo ya hace mucho que me cansé de que eso funcionara sólo en una dirección, y quizá por ello me haya ido aislando de todo y de todos. Vivimos tiempos de perezas y zappings emocionales, que es lo bueno y lo malo de tener tantos canales en oferta. La putada es que, igual que la TV, la mayoría de canales son auténtica basura. Y, con el tiempo, uno va refinando el paladar y ya no está dispuesto a tragarse según qué cosas. Voy por inercia, sin rumbo fijo ni velocidades intencionadas. Siempre quedan pequeños islotes a los que nadar para coger aire, pero ahora mismo vivo un invierno anímico que me gustaría que pase pronto. Tengo sueño a las 3h, con eso os lo digo todo...







dissabte, 23 de novembre de 2013

...nOthiNg MoRe thAn Me





Tirado en el sofá; es bastante incómodo escribir así; muslos arriba, haciendo de apoyo a la 'espalda' del portátil, y se me clava el teclado justo entre el final de la barriga y el inicio del cerebro masculino. Acabo de capturar una polilla gigante con la caja recién acabada de tomatitos cherry. Soy un McGiver de la vida cotidiana. La ha dejado volar por el balcón, y me he congelado por echarla de aquí sin acabar con su vida de polilla: soy un auténtico héroe naturalista. Por lo que he visto en mi piso, creo que hoy los paletas ni han venido. Ya empieza a resbalarme, porqué ya he asumido que no acabarán en los plazos que me hubieran resultado rodados. Ayer vinieron mis padres a ayudarme a trasladar mis 5 columnas de CD's del IKEA, pero no cabían en el coche, y siguen aquí, esperando a ser trasladadas a pie y a mano hasta el trastero. Por cierto, creo que tendré que comprarme al menos una columna más (si no dos...) cuando acaben las obras, porqué tenía ya demasiados repartidos anárquicamente por el diSoRdEr's Palace. Es bastante espectacular ver 2 cajas de cartón grandes, 5 bolsas bandoleras, 2 mochilas y una caja de zapatos llenas de CD's. De los vinilos, cassetes, DVD's, cintas VHS, libros y revistas ni hablo. He seguido regalando ropa y libros a un centro social del barrio, y he de buscar quién quiere una TV de tubo pero que se ve perfectamente para dársela también; lo que tengo claro es que antes la dejo en la calle y que se la lleve el primero que pase a 'vendérsela' (o debería decir regalársela) a los ladrones de esas tiendas de compra/venta que me ofrecían un máximo de 20 euros por ella. Les pueden dar por allí si creen que harán negocio a mi costa. Hoy el jefe nos ha mandado un mail por los 15 minutos de bajar a almorzar que, según él, no entran en el convenio; lo que no dice es que en el convenio tampoco entran sus prolongadas escapadas a fumar/hablar al balcón, ni los 20 minutos escasos delante del ordenador que nos pasamos para comer cuando por convenio tenemos una hora, ni los días que salimos más tarde... no es mala gente, pero tiene muy poca mano izquierda para tratar con los demás y generar buen ambiente, y consigue justo lo contrario: que la gente esté rebotadísima. Yo cada vez me tomo con más filosofía y parsimonia mi vida laboral; de hecho, cada vez ocupa un lugar menos prioritario en mi vida, y eso es algo que celebro. Nunca he entendido a la gente que hace del trabajo el centro de su vida. Cada uno que haga lo que le salga de la entrepierna, por supuesto, pero me parece una vida muy triste y vacía. Y he repetido 'vida' 4 veces en las 4 últimas frases. Quizás sea que, inconscientemente, me doy señales a mi mismo para recuperar la mía, a la que últimamente he dejado muy de lado...


*Muy probablemente, éste álbum estaría en el Top-10 / Top15 de discos más especiales de mi... vida (otra vez!)


dijous, 21 de novembre de 2013

eN (dE)CoNStRucCióN





Soy todo caos, pero hay situaciones que me superan. Ahora mismo estoy en una de ellas, y el sentimiento es una mezcla de tristeza, nostalgia, desarraigo y fatiga física y mental. También es cierto que la espiral de dEsoRdeN y cosas por hacer es tan grande que tampoco tengo mucho tiempo para parar a reflexionar en profundidad, pero sólo hay una cosa que tengo clara: necesito volver a la normalidad. Eso que a veces nos puede parecer vulgar, soso, mediocre... y que sólo valoramos en su justa medida cuando la perdemos. Yo ahora siento que he perdido un hogar, un centro de operaciones, una guarida donde sentirme a salvo del mundo hostil de ahí afuera, el sitio donde tener mis cosas y, dentro de mi caos, ese equilibrio que aporta seguridad. Ahora mismo me siento inseguro y desnudo, porqué no controlo la situación. Hay demasiados factores externos, y para alguien acostumbrado a hacer su vida sin depender de los demás, esto genera cierta ansiedad. Como sentirse un muñeco en manos extrañas, y no sabes si te cuidarán como es debido o si te arrojarán contra la pared. No me gusta nada esta sensación...

Tengo las manos resecas de polvo, de cartón y encima ha llegado el frío. Los 3 días de lluvia sin parar, a ratos torrencial, me pusieron de muy mala leche. La lluvia está en el Top-3 de mis odios universales, sin duda alguna. Ahora mismo mis cosas están repartidas entre el diSoRder'S Palace, mi exilio en La Caja del Diablo, y el trastero que he alquilado hoy mismo, y he empezado a llenar con la carretilla que me han dejado; qué mérito tienen los trabajos manuales de carga, empezando por saber llevar un carro lleno de peso por una calle de acera estrecha en bajada y con unas ruedas que tienden a girar hacia un lado. Los músculos de brazos y piernas están como si hubieran hecho una intensa sesión de pesas. Sólo me ha hecho falta una semana para asumir que las fechas inicialmente previstas eran una estúpida utopía, como todas las demás. Así que he optado por el pragmatismo y avanzar faena; además, la chica no me ha querido cobrar los 10 días que quedan de noviembre, así que dentro de todo, la fortuna sigue echándome un cable. Y más teniendo en cuenta que el trastero está a 5 minutos de casa. Bueno, o lo que queda de ella, porqué ahora mismo el escenario es dantesco: muebles movidos de sitio, plásticos intentando proteger inútilmente, material de obra, ropa de paleta, paredes picadas, suelos a medio poner... y polvo. Mucho polvo. De ese que se cuela por todos los rincones y no sé cómo narices saldrá de allí cuando toque ponerse a limpiar. 

El proceso de selección  y aniquilación es otra de las cosas más duras. Diógenes y el porsiacasismo tienen la culpa, como ya he dicho otras veces. Aunque haya momentos de desesperación en que tengas arrebatos de destrucción masiva. La bipolaridad de ánimo no ayuda, y aunque anoche en la cama tenías clarísimo que ibas a tirar tu colección de Mondo Sonoro que guardas desde el nº 3, por la mañana todo cambia y decides que tampoco ocupa tanto. Como tantas otras cosas a las que te aferras como si tuvieras miedo de perder ti identidad, o tu pasado. Quizás por miedo a que esa pésima memoria te vaya a dejar sin raíces, sin tantísimas historias vividas que nunca jamás volverán. Y ese nunca jamás, como todos los nunca jamases, da pánico. He sentido una tristeza absoluta cuando he visto buena parte de los muebles que me han acompañado en estos últimos 9 años junto a los contenedores de basura. Y he flipado con lo rápido que han volado muchas de las cosas que allí me han abandonado. Justo ahora, cuando volvía del cine, los basureros recogían el último sofá, y ha sido como si me robaran todo lo que allí he vivido. Todas las personas que allí se han sentado, estirado, reído, llorado, gozado... todos los recuerdos de una etapa que se cierra de un portazo han acabado entre muebles viejos en la parte de atrás de un camión. Nunca jamás volveré a vivir nada en ese sofá. Otro terrible nunca jamás. 

Y os juro que ahora mismo siento un nudo en la garganta. Necesito que acabe todo este infierno. Necesito volver a mi espacio, allí donde no me siento extraño y desubicado mientras escribo, mientras duermo, mientras cocino, mientras cago... necesito no depender de la velocidad de unos paletas, de las decisiones de unos propietarios de piso, de los conflictos que se generan entre vecinos y de los que me siento tan ajeno; necesito tener mi espacio otra vez, y todas mis cosas allí, y con la calma que eso me dé, decidir qué me quedo y qué no, cómo ordeno esto, o qué repongo y qué no. Y ordenar al fin mi vida, que dirían los granadinos. Hace días que no puedo ni pensar en ella, apresado en esta obsesión de 24 horas al día. Que alguien me saque de este pozo sin fondo, que hace frío y no se ve luz...




dimecres, 13 de novembre de 2013

eL MuNdO eS meNtiRa



Hoy me han despertado a las 9 de la mañana, y he sido inmensamente feliz; no, ni era una dEsoRdeNada fogosa en actitud cariñosa, ni estoy jodidamente enfermo. Simplemente, eran los paletas, y eso significaba que las obras se reanudaban tras un único día de parón. La esperanza de que las fechas cuadren vuelve, aunque es muy pronto para cantar victoria. Y sólo de pensar en la cantidad de cosas que estoy bajando y luego tendré que volver a subir, me da un jamacuco. De veras que estoy empezando a plantearme seriamente lo de arrasar con parte del patrimonio dEsoRdeNado: ¿de dónde narices salen tantas cosas? La madre que me trajo... el nuevo capítulo del culebrón vecinal es que me he encontrado al presidente de la escalera, y me ha dicho que ha estado en mi piso para ver el balcón, y que la reforma de esa parte es tema comunitario y el presupuesto debería estar aprobado por todos; según me ha contado, el propietario de mi piso se lo quería cargar a la comunidad sin ni siquiera haberlo consultado previamente, y ahora tendrá que abonarlo de su bolsillo (porqué lo que está claro es que eso no se puede quedar a medio picar como está ahora). Estas obras están siendo un perfecto ejercicio de cómo percibir la misma realidad de una manera radicalmente distinta en función de quién te cuenta la historia. Como para fiarse, pues, de los libros de historia, medios de comunicación, tertulianos o expertos en general. La subjetividad es inevitable, está clarísimo. Estos días de levantarme tan terriblemente temprano se me hacen larguísimos, y cuando llega la noche me siento tan fatigado que se me quitan las ganas de cualquier cosa que vaya más allá de la puerta. Una razón más para creer firmemente que el mundo no tiene ni puta idea de vivir, y que los ritmos y horarios mayoritarios de la sociedad son completamente erróneos. Qué ganas tengo de volver a la normalidad y recuperar mi ritmo normal de vida nocturna. A todo esto, hoy he vuelto a soñar que podía jugar a fútbol nuevamente, y me he sentido terriblemente frustrado al darme cuenta de que no era más que un sueño. Mañana vuelvo al fisio pero, sinceramente, no tengo muchas esperanzas de recuperaciones milagrosas. Debería al menos intentar ir a correr, porqué hoy me he visto asomar una tripita que no existía hace unos meses...



cRuZaNdO LoS dEdoS




En el capítulo anterior, nuestro bello y apuesto protagonista se veía salpicado de mierda ajena por un conflicto vecinal justo el día en el que empezaban las tan preciadas obras de reforma del diSoRder'S Palace. 24 horas después, parece salir un incierto sol por Antequera, aunque a 10 minutos de la medianoche siga sin saber si mañana vendrán ya los paletas o no. Según fuentes de la propiedad, los permisos de qué disponen ahora mismo permiten iniciar una parte del percal, a la espera de otra licencia que llegaría en 7-10 días para hacer lo gordo. Si en este intervalo de espera pueden dejar una parte a punto mientras llega el permiso definitivo, pues todavía habría opción de que la cosa cuadrase como esperaba inicialmente el jamonorro chisposo. A todo esto, el día ha transcurrido completando la mayor parte de la mudanza y ordenando en el Palacio del Exilio los 1000 trastos dEsoRdeNados que tienen que convivir con el mobiliario original y utensilios y ropas varias. Ha venido mi madre y he aprovechado para enseñarle el pollo que tengo montado en mi piso, el de mi exilio, y ya de paso, que viera la azotea por primera vez. Flipante el calor veraniego que hacía hoy. En la farmacia, me he encontrado de pura casualidad con la novia (o mejor debería decir mujer, porqué me ha dicho que se casaron!) de un amigo al que hace la hostia que no veo. Hemos quedado en vernos para cenar un día. A ver si puede ser pronto en mi reformada guarida. Y es curioso, porqué aunque sólo llevo 24 horas aquí, la verdad es que me parece que haga más, y ya me estoy sintiendo como mío este rincón que en principio sólo lo será por 1 mes. En cierta manera, es como estar de pseudo-vacaciones, y ya sólo por el cambio de contexto en el que vives, parece que eso también te limpia el cerebro y te varía la perspectiva. Y es curioso también el ataque de disciplina doméstica que me recuerda a cuando me independicé: ¿Acabo de comer? Lavo los cacharros al momento. ¿Me ducho? Friego en cuánto salgo. ¿Salgo al balcón a colgar ropa lavada? Lo barro enseguida. Será porqué no es mío y me siento responsable de la confianza que ha depositado en mi gente que prácticamente ni me conoce. O será que me lo encontré todo tan limpio, cuidado y ordenado que quiero que se lo encuentren igual cuando vuelvan. Sea como sea, hoy dormiré con los dedos cruzados para que todo se reanude ipso-facto; y si puede ser mañana mismo, mejor que mejor...



dimarts, 12 de novembre de 2013

PaLetaS y VeCiNoS





Desde el momento en que alguien te hace levantar a las 7:30h de la mañana, las cosas no pueden ir bien. Algún día alguien hará un manual para aprender a interpretar signos, mensajes y actuaciones de seres que son imanes de problemas; en el caso que nos ocupa, hablo básicamente de personajes pertenecientes a 2 grupúsculos en concreto: paletas y vecinos. Los primeros los podríamos definir como aquellas personas que tanto te arreglan un baño como una fachada y que se caracterizan básicamente por: 1) te dicen que vendrán a las 8h y aparecen a las 9h, y no pretendas que vayan a tener ni una mínima intención de explicarte por qué; 2) Te dicen siempre que van a tardar una cuarta parte del tiempo real, y te cobran siempre 4 veces más de lo inicialmente presupuestado; 3) no limpian después de la faena, o si lo hacen, luego te ensucian el doble cuando van a asearse al lavabo y lo dejan lleno de marcas de dedos, o agua mezclada con todo tipo de elementos pegajosos aquí y allí; 4) siempre llevan pantalones demasiado cortos por donde, en algún momento de la obra más o menos prolongado, te regalarán la bella estampa de una hucha de carne y pelo. Aún así, este colectivo me despierta cierta simpatía por sus habilidades y carácter dicharachero (a veces demasiado, es verdad...).

Un capítulo aparte son los vecinos. Su principal función en la vida es dar por culo, en sus múltiples variantes: desde el que pone la música a toda hostia, al que confunde el significado de los verbos 'hablar' y 'gritar', al que tiene hijos porculeros que llorarán hasta que te apetezca una dosis de cuchillas en vena, o el que pondrá mil pegas a todo lo que hagas. Y toda comunidad de vecinos es enorme fuente de conflictos de todo tipo, dignos de ser guionados en culebrones varios de retorcido argumento. Por ejemplo: 

Pongamos que en una pequeña comunidad de 5 vecinos, llegue una pareja francesa y se ponga a hacer obras, parece ser que sin las licencias correspondientes, y provoque grietas a los vecinos colindantes. Entre ellos, a un bello y apuesto vecino de arriba que vive de alquiler y que es poco amigo de pollos vecinales. Pongamos que el caso acaba en los tribunales y el juez decide que los vecinos reclamantes tienen razón y a los franceses les toque pagar. Pongamos también que, al cabo de un tiempo, a los propietarios del vecino de arriba bello y apuesto les dé por reformar su piso, haciendo que éste se tenga que buscar la vida mientras duren las obras. Pongamos que este vecino, además de bello y apuesto, sea tan vivo e inteligente que piense: "joder, si los franchutis casi nunca están, les podría pedir que me dejen el piso mientras duran las obras, y eso que me ahorro de mudanzas, aprovecho mi wifi, y puedo estar pendiente del percal". Pongamos que los franchutis acepten, y que el vecino bello, apuesto, vivo e inteligente sea, además, un chico con fortuna, y que todo le cuadre: tras semanas de espera para los permisos de obras, los papeles llegan y empieza el percal justo el día antes a que los vecinos franceses le dejen su piso, en el que sólo va a poder estar un mes. Aunque se tenga que levantar a las 7:30h de un lunes que para él es inicio de fin de semana, está contento porqué todo ocurre justo en el tempo adecuado. Pongamos que el chico-pibón y de mente de cum-laude se empiece a instalar la tarde-noche antes de lo previsto en su Palacio del Exilio (que la verdad es que mola bastante), se sienta cómodo, el wifi de su propio piso más o menos le funcione, y se sienta tan feliz que piense que le tiene que comprar un buen regalo a sus vecinos franceses por haber sido tan amables y haberle hecho un favorazo...

...y pongamos que todo se tuerce de manera incomprensible. Pongamos que por la noche se entera de rebote que los paletas no volverán mañana por 'problemas con la comunidad'. Pongamos que cuando llama a los propietarios, éstos le expliquen que les ha llegado un mail amenazador del vecino francés que les quiere buscar las cosquillas con ánimos vengativos exigiendo mil y un trámites burocráticos; pongamos también que los propietarios paralicen las obras hasta que hablen mañana con el arquitecto para saber hasta qué punto pueden hacer o no las reformas previstas con los permisos disponibles; y pongamos que el vecino bello, apuesto, vivo, inteligente y no sé cuántas cualidades más se vea metido en medio de un fregado que ni le va ni le viene, con su casa patas arriba de cajas, maletas, muebles movidos de sitio y material e instrumentos de construcción a punto, ya con buena parte del traslado al Palacio del Exilio hecho, y con la presión de que de aquí a un mes vuelven los vecinos franceses que ahora no tiene claro si son majísimos o unos hijos de su madre; ni tampoco si los propietarios de su piso son unas pobres víctimas del gabacho malvado, o los típicos listillos que quieren hacer las cosas de manera ilegal y clandestina. Por no tener claro, ni tan siquiera tiene claro que sea tan bello, apuesto, vivo, inteligente y no sé cuántas cualidades más como dicen por ahí...

Y a todo esto, el pobre vecino presuntamente precioso y de cerebro sin igual y que es poco amigo de pollos vecinales se encuentra con que, ya en la primera noche de obras, escribe desde su exilio sobre un pollo ajeno que le afecta de pleno, y como las obras no estén acabadas de aquí a un mes (que lo dudo), se verá sin diSoRder'S Palace, sin Palacio del Exilio, y con 1000 maletas, cajas y paquetes que no sabe dónde narices meterá. Vecinos, esa grandísima especie de hijos de perra...



dissabte, 9 de novembre de 2013

fÁbuLaS NiPOnAs




La tortuga camina lenta, pero segura. Esconde la cabeza en el caparazón si no lo ve claro, y pone cara seria para no expresar excesiva euforia. La tortuga un día fue liebre que correteaba por el campo a todo trapo; despreocupada, saltito aquí, saltito allá; hasta que un día se pego un hostión más grande que el de ciertas traductoras en presentaciones de arte gamberro, y se lastimó pata, cabeza, corazón y caparazón. Fue al mecánico a que le hicieran chapa y pintura, pero no tenía seguro a todo riesgo y le salió caro. Y desde entonces la tortuga se lo pensó algo más a la hora de pisar acelerador, y prefirió hacer de protagonista en el anuncio de "¿te gusta conducir?" (aunque las tortugas no tengan brazos, tienen patas). Y a veces la tortuga mete una, dos, tres o las cuatro patas. Pero ante todo, mucha calma, para evitar otro siniestro total. Últimamente a la tortuga le ha dado por circular por el mismo camino donde se pegó el gran hostión. Y todo parece tan tranquilo, tan calmado, tan agradable... que le cuesta trabajo creer que fue justo allí donde se dejó la sonrisita alegre de despreocupada liebre. Y le están empezando a asomar unas orejas largas por los lados del caparazón, y a salir dos dientes alargados en la parte frontal de la boca; y se empieza a plantear si no sería ya hora de cambiar la dieta de la lechuga por la de la zanahoria; dicen que es buena para la vista, y me da a mi que echa de menos ese vértigo de volar por el campo que le gustaba un montón, y... Chim-Pom!






dijous, 7 de novembre de 2013

OdA aL diSoRdEr's pAlaCe





Rodeado de cajas, muebles movidos, paredes y estanterías que se van vaciando... da penita, porqué és como echar punto y aparte a mis últimos 9 años, pero a la vez ilusiona, por la puerta hacia una nueva etapa. También acojona un poco, por la incerteza de que todo vaya bien y se cumplan los tiempos previstos, y porqué ya nada volverá a ser igual, para bien o para mal. En estas circunstancias, mientras vacías muebles y cajones, te da cuenta de la cantidad de cosas que uno va acumulando a lo largo de los años, y más cuando eres amigo de Diógenes, del 'porsiacasismo', y además tiendes a proyectar en los objetos recuerdos de épocas pasadas. Ya sé que no volveré a abrir esas libretas de cuando iba a la escuela en una década, pero... joder, que esas libretas forman parte de mi historia y son patrimonio vital! Hay momentos de desesperación en que te dan arrebatos destructores y tiras cosas que realmente son inútiles, pero para estas cosas soy todo lo conservador que no soy en tantos otros ámbitos de la vida. Y no es tanto por materialismo, sino por esa proyección del pasado en objetos concretos. Que si esa carpeta me recuerda a mi época universitaria y a la gente que formaba parte de mi vida entonces; que si esos cassetes marcaron mi adolescencia; que si esas camisetas hechas polvo no las tiro porqué me recuerdan a alguien... además, esos centenares de revistas, cassetes, vinilos, cintas VHS, libros, DVDs o miles de CDs dan vida al diSoRdEr's Palace. No me gustan esos pisos minimalistas con 4 cositas bien puestas y ya está; son planos, no tienen vida, no hablan de sus habitantes... necesito ver a PJ Harvey en mis paredes, o a los Ramones, a Sonic Youth, a La Naranja Mecánica, a los Cramps, los libros de Kerouac o de Kiko Amat, las pelis de Woody, Tim Burton, Tarantino o John Waters, los vinilos de los Sonics... que las paredes griten que ahí vivo yo, que esa es mi guarida, mi rincón en el mundo donde sentirme a salvo de ese mundo, el espacio donde mando yo y solamente yo. Y, atacado por mi eterna impaciencia, ansío que llegue ya el día que acabe lo que está a punto de empezar, y poder contemplar ante mis ojos el que, espero, sea mi renovado y acogedor palacio por muchos años...



dimecres, 6 de novembre de 2013

CubiSMoS dEsoRdeNados



Hoy he estado haciendo maletas. Seguramente será el viaje más corto de mi vida. Unos 12 escalones y un rellano, aproximadamente. Tengo mis papeles en regla, y parto el martes. Se espera un clima idéntico al del diSoRdEr's Palace, aunque quizás un pelín menos de luz. Estaré un mes fuera de casa, pero la sentiré como si estuviera allí: cada ruido, cada temblor, cada olor... el terremoto empieza el lunes, y ya he empezado a mendigar cajas de cartón en el súper. Se me viene encima mucho ajetreo, empaquetar cajas, ahora todo el piso a la izquierda, ahora despejen el lado derecho... y, mientras, me llegan historias de conflicto propietario-comunidad, y cada uno te vende su moto, y yo sólo quiero que todo pase rápido y que me lo dejen bonito. De hacerlo acogedor ya me encargaré yo luego. Me estresa bastante el futuro inmediato de acontecimientos, pero me ilusiona el medio plazo. Y con lo impaciente que soy, me va a costar ver caer tan lentas las hojas del calendario...


Creo que era la ¿sexta? vez que les veía, y quizás hoy haya cerrado un círculo, porqué aquí les vi por primera vez. Hace 17 años menos 4 días, concretamente. Aquella vez fue en sábado, y recuerdo que venía estresadísimo del curro en el que empezaba, todavía sin cobrar, mi carrera laboral. Llegué, incluso, a ver a los Boo Radleys, que hacían de teloneros. Y salió Brett, imponente, arrollador, carismático... con esos flequillos y esas chupas de cuero que le copiábamos buscando nuestra propia identidad; con esas poses que imitábamos con ansias de seductores malditos; con esas canciones que tantas veces hemos cantado (creo que su primer disco debe ser el que más he escuchado en mi vida). Y 17 años menos 4 días después, él seguía estando ahí arriba, con las mismas poses, los mismos números, los mismos himnos y alguno nuevo... y yo continuaba estando allí abajo, con la misma ilusión, la misma sonrisa de felicidad instantánea, quizás con menos pelo y aguante, pero con la misma energía y los mismos botes ante las primeras notas de los mismos himnos... y seguramente con más heridas y rasguños de vida, y con carencias, errores y frustraciones que no han cambiado tanto desde entonces.

Aunque parezca mentira, ella es más caótica que yo. Un lunes puede empezar con un mail en el que te propone ir a un concierto esa noche; tú le dices que se lo confirmas más tarde porqué tienes un día de movidas varias; luego te escribe diciéndote que no se acordaba que había quedado para correr; le dices que ningún problema y haces planes alternativos... y cuando vuelves de madrugada, ves un mail en el que te decía que le daba pereza ir a correr y que si hacíamos una cerveza esa noche. No es ninguna queja, ya lo sabía perfectamente porqué lo viví en su día; es simplemente una descripción de la espiral en la que columpio mis ganas de que pasen cosas en mi vida. Un tobogán indefinido, incierto y, no nos engañemos, poco consistente. Pero supongo que es más entretenido esto que nada. No soporto el tedio, pero me parece que, tal y como se me está poniendo la vida, acabaré suplicando por un poquito de monótona calma...